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Europa

Reconciliación franco-germana en el "cerro de la muerte"

La batalla de Hartmannsweilerkopf o "Le Vieil Armand" fue una de las más sangrientas de la I Guerra Mundial entre alemanes y franceses. Ahora se levanta allí un lugar de conmemoración y reconciliación.

Deutschland 1. Weltkrieg Hartmannsweilerkopf-Schlacht (picture-alliance/Mary Evans Picture Library)

Una pintura de 1915 refleja el horror de los combates entre alemanes y franceses.

Desde la cima del monte de Hartmannsweilerkopf, que los franceses rebautizaron como "Vieil Armand", se ve la llanura del Rin y la región de Alsacia. Quien domina esa cumbre, controla toda la zona circundante. Así pensaban en todo caso los generales alemanes y franceses de la Primera Guerra Mundial.

Ya a fines de 1914 comenzaron las primeras batallas en torno a ese lugar. Los combates se reducían por momentos, para luego recrudecer, y se prolongaron cerca de un año y medio. El control del monte cambió de manos varias veces. Ambos bandos dejaron huellas. Todavía existen allí aproximadamente 60 kilómetros de trincheras y 600 búnkeres y refugios subterráneos.

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Muchas bajas y ningún ganador

Al igual que en otros campos de batalla de la Primera Guerra Mundial, se combatió allí enconadamente, pero ningún bando obtuvo el triunfo militar. Hubo batallas en medio de la nieve y el frío. En épocas más cálidas, los soldados se hundían a veces hasta las rodillas en una ciénaga de excrementos y restos humanos. Campeaban la disentería, el tifus y el cólera.

Pero ninguna de las partes cedió. El general francés Joseph Joffre se empeñó en recuperar el monte, cuando estuvo en manos alemanas. Su adversario germano, el general Hans Gaede, replicó que él montaba guardia en el Rin.

Las bajas fueron enormes en esta despiadada lucha: entre 25.000 y 30.000 muertos en ambos bandos, y casi el doble de heridos. Los soldados franceses llamaban al Hartmannsweilerkopf  "el cerro de la muerte" o "devorador de hombres".

A partir del verano de 1916, el frente se desplazó hacia el norte y las cúpulas militares y francesas retiraron parte de sus tropas del lugar. El monte perdió parte de su importancia estratégica. De allí en adelante, los combates se limitaron principalmente a duelos de artillería, y cientos de miles de impactos de granadas transformaron el sitio en un paraje lunar.

1. Weltkrieg Vieil Armand Hartmannsweilerkopf 1918 (picture-alliance/akg-images)

Una fotografía tomada en 1918.

Primer memorial conjunto

Pese a que los combates por esa cumbre fuero tan sangrientos y tan carentes de sentido desde el punto de vista militar como muchas otras batallas, nunca se les brindó tanta atención como, por ejemplo, a la batalla de Verdún. Y no es de extrañar, porque en Verdún y en la batalla del Somme el número de víctimas fue aún mucho mayor.

No obstante, Hartmannsweilerkopf se convirtió después de todo en un símbolo, primero a nivel nacional galo. En 1932, los franceses construyeron allí una necrópolis donde hallaron sepultura los restos de aproximadamente 12.000 personas. El antiguo campo de batalla fue declarado monumento. En ese entonces, el presidente Albert Lebrun acudió a la inauguración. No había aún rastros de reconciliación con los alemanes. Por el contrario: un año más tarde, Hitler llegó al poder en Alemania.

Sobrevino entonces una guerra aún peor, con más muertos. Hasta que por fin, en 2014, al cumplirse 100 años del inicio de la I Guerra Mundial, acudió a Hartmannsweilerkopf por segunda vez un presidente francés: Francois Hollande. Pero esta vez lo hizo en compañía de su homólogo alemán, Joachim Gauck. Ambos se propusieron convertir ese lugar, que fue escenario de tanta muerte y hostilidad, en un sitio de encuentro y reconciliación franco-germana. Ellos pusieron la primera piedra del museo que ahora se inaugura (10.11.2017). Se trata del primer memorial conjunto franco germano, que recuerda el destino que sufrieron los soldados en las trinchera de la I Guerra Mundial.

Autor: Christoph Hasselbach (ERS/VT)

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