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Europa

Reacción alemana a la masacre noruega

Mientras que Noruega da una lección de democracia a todo el mundo y exige aún más apertura y libertad, en Alemania se vuelve a discutir sobre aumentar la vigilancia y el almacenamiento de datos de posibles sospechosos.

El Primer Ministro noruego, su esposa, el príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit.

En Noruega todo el país combate el odio con amor.

Los brutales atentados perpetrados en Noruega el pasado viernes 22 de julio han provocado no sólo congoja en Alemania. También se desató una polémica a nivel político. Mientras que los políticos de oposición exigen que el Estado actúe más decididamente en contra de la extrema derecha, los partidos gobernantes insisten en archivar los datos de personas, que eventualmente podrían llegar a ser sospechosos. Asimismo la opinión pública se debate sobre el espacio mediático que se le está brindando al presunto asesino y los riesgos que esto implica.

Es así que el profesor de medios, Christian Schicha, advirtió que si la información se centra demasiado en el autor de los crímenes, “esto podría motivar a otros a imitarlo”. Según Schicha, el desafío para los periodistas consiste ahora en informar apropiadamente, sin proporcionarle una plataforma al acusado.

Alemania, entre la extrema derecha y el control extremo

Simpatizantes del ultraderechista NPD, en Sajonia.

Simpatizantes del ultraderechista NPD, en Sajonia.

Claudia Roth, jefa del partido ecologista Los Verdes dijo al matutino Frankfurter Rundschau que “el Gobierno federal debe reforzar su compromiso contra la extrema derecha, en lugar de seguir persiguiendo antiguas fantasías de vigilancia total”. Asimismo advirtió sobre instrumentalizar los sangrientos atentados para lograr efectismo en la política interior alemana. La bancada de la Unión Cristiano Demócrata había reclamado que se volvieran a almacenar datos de personas, a modo de reserva. Se trata de archivar los teléfonos privados, así como correos electrónicos de personas, sin que exista una sospecha concreta. Esto fue claramente rechazado por Verdes y socialdemócratas.

La secretaria general del partido socialdemócrata (SPD), Andrea Nahles, a su vez, instó a los ministros del Interior de los Länder a crear las condiciones para prohibir al ultraderechista partido nacional demócrata (NPD). Si bien esto no impediría un atentado, “resecaría los recursos financieros de la derecha”, dijo Nahles.

Los peligros de Internet

La política socialdemócrata aboga por que se aumente el número de policías que “observan la escena en Internet”. Sin embargo, expertos en extremismo de derecha, como Bernd Wagner, rechazan un archivo central, que registre a las personas que llamaron la atención en Internet. “Entonces habría que aspirar a un control total de Internet”, lo cual es imposible. Wagner recomienda, en cambio, “observar atentamente el entorno y escuchar de qué habla la gente”.

Manfred Weber, parlamentario europeo de la Unión Social Cristiana, propone “boicotear a nivel europeo las páginas web extremistas”. Y añade que hay que actuar más duramente en contra de los peligros dentro la propia sociedad y “no sólo contra las páginas islamistas”.

Idealizando al asesino

Un neonazi, miembro del grupo prohibido Sturm 34, ante el tribunal de justicia de Dresde.

Un neonazi, miembro del grupo prohibido Sturm 34, ante el tribunal de justicia de Dresde.

Tal como observa Fabian Virchow, investigador sobre extremismo de derecha, en Alemania se ha desatado un debate sobre si el presunto autor de los atentados podría llegar a convertirse en una estrella secreta en círculos derechistas. No obstante, el experto no cree probable que la masacre noruega sea imitada en otros países, ya que “se trató de un crimen con motivos políticos”.

Según Bernd Wagner, también especializado en el tema, la ideología de Breivik tiene poco en común con la escena neonazi alemana. “Los ultraderechistas alemanes tienen una interpretación muy específica del mundo: son racistas, antidemócratas, maldicen todo lo izquierdista y rechazan la homosexualidad dentro de sus clanes”, explica Wagner. El fundador de la iniciativa Exit Deutschland, de apoyo a quienes intentan abandonar la escena derechista, destaca que el autor de los crímenes en Noruega propuso un “montaje nuevo”. El experto añadió que en todo caso “hay puntos de contacto en cuanto a la filosofía de vida” entre Breivik y los neonazis alemanes.

Autora: Valeria Risi / epd / dpa

Editora: Emilia Rojas Sasse

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