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Raúl Castro: nueva época, no nueva era

Mirra Banchón25 de febrero de 2008

Casi 50 años después, Cuba tiene un nuevo presidente. En Alemania sí se espera que sea el comienzo de una nueva época. Por lo menos así lo demuestra un repentino incremento de relaciones comerciales con Cuba.

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El flamante presidente Raúl CastroImagen: AP

En los medios europeos ha sido más bien tenue el eco del cambio en el gobierno cubano: que Raúl Castro suceda a su hermano Fidel, en el año 50 de la Revolución Cubana, era lo que se esperaba. A pesar de que se veía venir, el primer discurso de Raúl Castro como presidente oficial fue el balde de agua que apagó las débiles esperanzas del exilio cubano: el fiel compañero del máximo líder desde sus tiempos de guerrilleros en la Sierra Maestra resaltó la singularidad e importancia de Fidel y aclaró que seguirá el mismo camino.

Los otros nombres que integran la cúpula gubernamental confirman que es la vieja guardia la que seguirá decidiendo el destino de Cuba. Sin embargo, el que, sin entrar en detalles, Raúl Castro anunciara discretas reformas económicas ha abierto la puerta a las especulaciones. “Después de Castro es antes de Castro”, asevera Die Zeit . Y la emisora Deutschlandfunk plantea: “En el año 1 después de Fidel - ¿qué será de Cuba después de Castro?’”.

Derechos humanos y reactivar la economía

En una declaración emitida en Bruselas, el comisario europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, Luis Michel, señaló que ha "tomado nota" de la elección de Raúl Castro por parte de la Asamblea Nacional del Poder Popular. La Unión Europea está dispuesta, según el comisario Michel, a cooperar con Cuba en asuntos de interés común como la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

En su próxima visita a Cuba, prevista para el 6 y 7 de marzo, el comisario Michel ve una oportunidad para impulsar el diálogo entre la Unión Europea y el país caribeño, al que se espera alentar para que inaugure "un proceso de transición pacífico que conduzca a una democracia pluralista", que incluya el respeto a los derechos básicos y los derechos humanos, así como una reactivación de la economía.

Kuba Wahl Raul Castro
Febrero 24 de 2008: elecciones en la Asamblea Nacional de CubaImagen: AP

De “Castro II” y “la sombra de Fidel” se califica en medios europeos a Raúl Castro, quien desde hace 18 meses lleva, con su eterno estilo sigiloso, el gobierno cubano. “Más de lo mismo”, vaticinan unos, aduciendo que mientras no haya libertad para los presos políticos y verdaderas elecciones libres no habrá acabado la era Castro. Tampoco el embargo económico impuesto por Estados Unidos en 1962.

Por el contario, en las reformas económicas anunciadas ven otros una fuente de esperanza: no será lo mismo, dicen. “El vientecillo de cambio que flota por la isla desde que en julio de 2006 Fidel delegara el poder nutre las ilusiones de la industria europea”, asevera la reportera alemana Eva Schmidt en “La isla caribeña, más allá de la carestía y el mito”, un documental que presenta la cadena televisora alemana ZDF. Las exportaciones a Cuba han aumentado repentinamente indica Schmidt, y mucho parece indicar que es la “revolución energética” y la protección al medio ambiente que se anuncia en la isla lo que le ha caído de perlas a ese ramo industrial alemán.

La encargada para América Latina de la Cámara Alemana de Comercio, Barbara Konner, lo confirma. Ve un gran potencial en el último bastión del socialismo: “Cuba tiene grandes necesidades de infraestructura”, asevera; y las empresas alemanas ven buenas oportunidades de inversión. ¿Logrará el más pragmático de los hermanos Castro una apertura económica?

Por lo pronto, el “flamante” presidente Raúl Castro dejó claro que “Fidel es Fidel” y que la opinión del “máximo líder” de la Revolución Cubana será siempre consultada. De democratización no se habla. Pero eso en realidad, ¿cabe esperarlo mientras no acabe de verdad la era de los Castro y la vieja guardia de los barbudos de Sierra Maestra? Una nueva época sí cabe esperar, una de mayor apertura económica; por lo menos con ello cuenta ya la industria alemana.