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Europa

Quien perdió en las elecciones fue Europa

Los Partidos Populares europeos ganaron las elecciones a la Eurocámara, sin embargo el verdadero protagonista fue la abstención. Los políticos no hicieron su tarea y los problemas son muy diversos, afirma Bernd Riegert.

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Europa llamó a votar y ni la mitad de los votantes fue a las urnas. La participación electoral cayó a un nivel récord. En el este de Europa sólo una quinta parte de los votantes emitió su voto, lo que resulta vergonzoso. El poco compromiso con la única institución de la Unión Europea elegida democráticamente provoca espanto.

El Parlamento supranacional para los 27 Estados miembro de la Unión Europea es algo único en el mundo. Sin embargo esta oportunidad histórica encontró desinterés entre los europeos. Pero la culpa no la tienen sólo los votantes indiferentes y flojos, sino sobre todo los políticos europeos. Sigue habiendo 27 campañas electorales, una por cada país y apenas si hay campañas a nivel europeo. A nivel nacional los políticos culpabilizan a Bruselas cuando han sido ellos quienes han contribuido considerablemente a las decisiones adoptadas por las instituciones europeas.

En las jóvenes democracias en el Este de Europa es donde la situación es más alarmante. Al parecer ahí no se ha percibido la importancia que tiene el Parlamento europeo en todos los ámbitos de decisión. La tendencia manifestada en anteriores elecciones continúa, los electores castigaron, con unas pocas excepciones, a los gobernantes en funciones.

El resultado de las elecciones al Parlamento europeo apunta hacia la continuidad. Los partidos conservadores ganan terreno, los socialistas se quedan relegados como segunda fuerza política mientras que los liberales conforman el tercer grupo más fuerte en la Eurocámara. Los euroescépticos y los partidos de ultraderecha aunque han provocado escándalos en algunos países individuales, no juegan un papel preponderante en la estructura de la Eurocámara. Incluso si las distintas formaciones logran conformar un grupo parlamentario, no tendrán una gran influencia política.

El que puede alegrarse es el presidente de la Comisión Europea, José Durao Barroso. El político conservador podrá mantenerse otros cinco años en el cargo, pues el portugués proviene de la misma familia política que constituirá el mayor grupo parlamentario en la Eurocámara.

En el mayor país de la Unión Europea, Alemania, la votación no fue diferente al resto de la UE. Los temas nacionales determinaron las campañas electorales. Los partidos conservadores (CDU y CSU), pero también la Izquierda (los ex –comunistas), los liberales (FDP) y los ecologistas (Los Verdes), declararon las elecciones a la Eurocámara como prueba de cara a las elecciones generales de septiembre. Los perdedores de los comicios, los socialdemócratas (SPD), aseguran que no se puede calificar la elección como prueba. Es el típico juego post-electoral. Pero debido a la participación electoral extremadamente baja resulta difícil hacer una previsión para las elecciones nacionales.

Lo único que es cierto es que Europa fue la perdedora, porque muy pocos votantes se interesaron por la política europea.

Autor: Bernd Riegert/ EU

Editora: Claudia Herrera Pahl

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