¿Quién le teme a los Hermanos Musulmanes? | Política | DW | 06.02.2011
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Política

¿Quién le teme a los Hermanos Musulmanes?

Los Hermanos Musulmanes salieron insatisfechos de la cita con el vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, pero el gobierno accedió a levantar pronto el estado de excepción y crear un comité para reformar la Constitución.

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Al encuentro asistieron partidos de la oposición y figuras independientes como el empresario cristiano Naguib Sawiris.

Aunque las manifestaciones en contra del presidente Hosni Mubarak continúan en las calles, la polvareda levantada en Egipto por el choque violento de sus opositores y sus partidarios comenzó a asentarse este domingo (6.2.2011). Muchos bancos volvieron a abrir sus puertas tras trece días de tumultos –50.000 libras egipcias (6.380 euros) es la mayor cantidad de dinero que un ciudadano puede retirar de sus arcas–, y el Gobierno de El Cairo ha dicho que suspenderá en breve el estado de excepción, vigente desde 1981.

Los Hermanos Musulmanes salieron insatisfechos de su reunión con el vicepresidente, Omar Suleiman, pero las agencias informan que la oposición ha acordado con el oficialismo la creación de un comité para enmendar la Constitución donde sea necesario para democratizar la vida política de esa nación africana. Estas noticias constituyen un pequeño consuelo para los egipcios, pero Occidente sigue mordiéndose las uñas.

El miedo a una revolución a la iraní

Durante muchos años, Hosni Mubarak fue percibido en Estados Unidos y Europa como el encargado de mantener a los musulmanes fundamentalistas alejados del poder en Egipto, uno de los países más influyentes en el Magreb y el Cercano Oriente. De ahí que ahora, cuando el propio presidente egipcio se encuentra bajo la presión de sus compatriotas, cunda el pánico en Washington y Bruselas ante la perspectiva de que la posible dimisión de Mubarak le abra las puertas a un sucesor inclinado a convertir al de Egipto en un Estado teocrático.

Dicen que el miedo es libre, pero cabe preguntar si estos temores tienen fundamento. El experto Lutz Rogler, conocedor del Islam y de la política practicada en los países árabes, asegura que no, argumentando que la Sociedad de los Hermanos Musulmanes –el grupo opositor más grande y mejor organizado del país– ha cambiado mucho desde que se fundara en 1928. “El movimiento de los Hermanos Musulmanes no es una agrupación meramente militar y ese movimiento abarca diferentes generaciones y tendencias”, explica Rogler.

Un movimiento de masas

Gamal Abdel Nasser

El presidente egipcio Gamal Abdel Nasser ejecutó a varios miembros de los Hermanos Musulmanes en 1954

“Además, ese movimiento se ha abierto a principios democráticos y a la cooperación con otras fuerzas opositoras”, agrega el experto. La Sociedad de los Hermanos Musulmanes fue concebida como un movimiento reformador hace más de ochenta años por el maestro de primaria Hassan Al-Banna. Su objetivo era la consolidación de una sociedad guiada por los valores islámicos. Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando los Hermanos Musulmanes se revelaron como un movimiento de masas en Egipto.

El presidente egipcio Gamal Abdel Nasser consiguió desarticular a la élite de este grupo y ejecutó a varios de sus miembros en 1954, luego del infructuoso atentado organizado en su contra por los Hermanos Musulmanes. Dos décadas pasarían antes de que este grupo retornara a la escena política egipcia convertido en una fuerza opositora imposible de desestimar. Desde finales de los setenta sumaron hechos a su discurso político, construyendo numerosos hospitales, entre otras formas de infraestructura destinadas a beneficiar directamente a la población.

¿Una revolución islámica?

Ägypten Proteste

Los Hermanos Musulmanes no perciben el levantamiento en contra de Mubarak como una revolución islámica.

Sus acciones fortalecieron la posición de los Hermanos Musulmanes en los estratos más pobres de la sociedad egipcia. Aunque todavía les estaba prohibido participar en la arena política, su popularidad les permitió apoyar a candidatos independientes y ganar acceso al Parlamento; de facto, los Hermanos Musulmanes ocupan un quinto de la bancada legislativa desde 2005. No extraña entonces que los miembros de este grupo estén presentes desde hace días en las protestas de calle para exigir más libertad y democracia.

En su discurso oficial los Hermanos Musulmanes enfatizan que no perciben el levantamiento en contra de Mubarak como una revolución islámica, pero eso no ha evitado que Occidente, los cristianos egipcios y los descendientes de la antigua burguesía los acusen de estar esperando el momento apropiado para acaparar el poder en sus manos. Hilmi Dschasar, uno de los líderes de la organización, rechaza con vehemencia esos planteamientos. “Los Hermanos Musulmanes quisieran tener la oportunidad de ser elegidos por el pueblo junto con la izquierda, los liberales y todos los demás partidos”, asegura Dschasar.

Liberalizando a los Hermanos Musulmanes

Hamed Abdel-Samad Autor Politikwissenschaftler

El politólogo egipcio-alemán Hamed Abdel-Samad formó parte de los Hermanos Musulmanes cuando era más joven.

“Entonces verá el mundo lo que es una democracia ejemplar, en la que los Hermanos Musulmanes participan sin ejercer el predominio”, añade Dschasar. Por su parte, Rolger insiste en que la influencia de este grupo en las manifestaciones de calle en El Cairo, Alejandría y Suez ha sido sobreestimada. “Yo creo que Occidente exagera al preocuparse por la posible participación de los islamistas en un futuro Gobierno de Egipto. Aún si llegan a tener lugar elecciones libres, no hay seguridad de que ellos vayan a recibir la mayoría de los votos”, acota Rolger.

Muchos analistas sostienen que los líderes de la Sociedad de los Hermanos Musulmanes no conocen las exigencias y aspiraciones de los jóvenes manifestantes, y que los conceptos y programas de este grupo son poco atractivos para la juventud egipcia. De eso está convencido también el politólogo egipcio-alemán Hamed Abdel-Samad, quien, en su juventud, formó parte de los Hermanos Musulmanes. A su juicio, es precisamente la unidad que han mostrado los partidos de oposición en la calle la que propiciará un clima de liberalización en el seno de este controvertido grupo.

Recelos y alianzas

Ägypten Vizepräsident Omar Suleiman

Omar Suleiman tiene en sus manos la ingrata tarea de cerrar la era Mubarak de la manera menos dolorosa posible.

“La vieja guardia pertenece a la era Mubarak. Pero hay una nueva generación que ahora sale a la calle. Su percepción de la situación se ha agudizado y transformado durante las manifestaciones. Y los Hermanos Musulmanes más jóvenes se ven rodeados por hermosas egipcias sin velo, mujeres que se muestran tan activas como ellos políticamente. Y ellos se acostumbran lentamente a ese estado de cosas”, opina Abdel-Samad.

En todo caso, es demasiado temprano para saber a ciencia cierta cómo reaccionarán los distintos actores políticos cuando se les presente la oportunidad de participar en las venideras elecciones presidenciales porque ninguno de ellos parece contar con suficiente respaldo.

Mubarak ha asegurado que no optará por la reelección; su vicepresidente, Omar Suleiman, está descartado por haber sido jefe del servicio secreto egipcio; los jóvenes organizadores de las protestas propusieron fundar el Partido de la Juventud este viernes (4.2.2011), pero les falta la experiencia de vida con la que cuentan nuevos grupos como “el consejo de los sabios”, una asociación de intelectuales egipcios vista con recelo por los Hermanos Musulamanes y que se reunió con Suleiman cuando éste propuso hallar una “salida digna” a la crisis institucional egipcia.

Flexibilizando las posturas

Mohamed El Baradei Mohamed ElBaradei Ankunft in Kairo Proteste gegen das Mubarak Regime Ägypten

El ascenso político de Mohammed El Baradei podría depender del respaldo de los partidos menores y de los Hermanos Musulmanes.

Esta semana, los Hermanos Musulmanes anunciaron que no presentarán un candidato para las próximas elecciones presidenciales. En su nombre, Mohammed Mursi y Saad al Katatni se reunieron con Suleiman este domingo (6.2.2011), flexibilizando su postura de rechazar cualquier diálogo mientras Mubarak no presentara su dimisión. Al encuentro asistió el nuevo secretario general del gobernante Partido Nacional Democrático (PND), Hossam Badrawi; figuras independientes, como el empresario cristiano Naguib Sawiris; y grupos políticos pequeños, como los partidos Wafd y Tagammu.

Los analistas independientes afirman que los Hermanos Musulmanes parecen estar vinculados con el ex jefe del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el premio Nobel de la Paz Mohammed El Baradei, quien ha pasado muchos años de su vida en el extranjero y, hasta el momento, no se ha enfrentado con ninguna de las facciones de la oposición egipcia, hasta cierto punto enemistadas entre sí. Distinta es la percepción que ellos tienen de Amr Mussa, secretario general de la Liga Árabe, y de sus intentos de mediación.

El estamento se resiste al cambio

Genaralsekretär der Arabischen Liga Amr Mussa

Los Hermanos Musulmanes miran con recelo el anuncio de la candidatura de Amr Mussa, secretario general de la Liga Árabe.

También Mussa –aplaudido por los jóvenes manifestantes cuando éste se dirigió a la multitud de la plaza de Tahrir este viernes– ha manifestado su interés en presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de septiembre. Mussa cuenta con muchos seguidores, por lo que podría actuar con mayor independencia que El Baradei, cuyo futuro podría depender del respaldo de los partidos menores y de los Hermanos Musulmanes. Mientras tanto, Suleiman tiene en sus manos la ingrata tarea de cerrar la era Mubarak de la manera menos dolorosa posible.

Una tarea difícil, porque es de esperar que los círculos influyentes de Egipto opongan una fuerte resistencia. Y no son pocos. El sector abarca desde espías hasta policías acusados de tortura, personas acaudaladas de negocios y funcionarios del Estado.

Autores: Nader Alsarras y Stephanie Gebert / Evan Romero-Castillo / dpa
Editora: Emilia Rojas-Sasse

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