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Política

¿Quién alimenta al mundo?

Lejos de ganar la batalla contra el hambre, la humanidad se enfrenta a un creciente problema alimentario, debido al encarecimiento de los productos agrarios. Sobre causas y posibles soluciones se discutió en Bruselas.

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El alza de precio de los productos agrarios comienza a causar estragos.

¿Quién alimenta al mundo? La pregunta sirvió de título a una conferencia a la que acudieron representantes de la Unión Europea, la ONU, la FAO y países en vías de desarrollo, celebrada en Bruselas. Que no es una pregunta retórica quedó rápidamente en evidencia con los nuevos datos expuestos por Naciones Unidas: el número de personas que la padece se ha incrementado en cerca de 50 millones, superando un total de 850 millones. Son cifras chocantes, que suponen además una bofetada para los objetivos del milenio y obligan a diagnosticar causas, para buscar soluciones.

¿Informe secreto sobre biocombustibles?

Symbolbild Biosprit Nahrungsmittelknappheit

¿Combustibles versus alimentos?

El director de la FAO, Jacques Diouf, atribuyó el fenómeno a la creciente demanda de los países emergentes, cosechas fallidas, fenómenos climáticos extremos y al cada vez más intenso cultivo de vegetales utilizados como fuente de energía. Este último factor es mencionado incluso como el responsable del 75% del alza de los productos agrarios, en un estudio que, según el periódico británico The Guardian, el Banco Mundial mantiene en secreto. De acuerdo con la versión del diario londinense, el estudio en cuestión habría estado listo ya en abril, pero expertos en ayuda al desarrollo creen que no se ha dado a conocer para no generar fricciones con el gobierno de Estados Unidos. Según Washington, la producción de biocombustibles es causante de menos del 3% del incremento de precios en el mercado agrícola.

De confirmarse estas informaciones, lógicamente se verían bajo presión los gobiernos que apuestan por una mayor utilización de los carburantes biológicos para reducir las emisiones de CO2. Entre ellos se cuentan también varios países europeos. Desde ya, el coordinador de ayuda humanitaria de la ONU, John Holmes, pidió a la Unión Europea reconsiderar sus planes de incrementar el consumo de biocombustibles.

La eterna polémica de las subvenciones

La solución del problema, sin embargo, pasa necesariamente por el incremento de la producción agrícola a nivel mundial. Según estimaciones de la FAO, ésta debería duplicarse hasta el año 2050. La cuestión es cómo conseguirlo. En la conferencia de Bruselas, el jefe de la Organización Mundial de Comercio, Pascal Lamy, criticó que la política agracia de Estados Unidos y la Unión Europea haya trabado durante décadas el desarrollo de una agricultura productiva en los países más pobres. En este sentido, afirmó que con sus subvenciones a la exportación de sus propios productos, los países industrializados saturaron el mercado mundial, “contribuyendo en gran medida a restringir las capacidades de producción de los países en desarrollo.

La Unión Europea, sin embargo, no acepta tales cargos sin replicar. La comisaria de agricultura, Mariann Fischer Boel, hizo notar que ya casi no hay ayuda a las exportaciones, con excepción de los productos lácteos. “Nadie debería olvidar que la UE ya permite la importación de productos agrarios de los 49 países más pobres, sin aranceles ni limitación de cantidades”, señaló, agregando que a los anteriores se suman otros 30 estados de África y del ámbito del Caribe y el Pacífico con los que se acaba de sellar un acuerdo de libre comercio.

Ayuda a los campesinos

Michel Barnier EU Konferenz zur Nahrungsmittelkrise in Belgien

Michel Barnier en la conferencia de Bruselas.

La disputa, en todo caso, es de antigua data y, como se ha visto, no resulta fácil de resolver. Máxime porque en Europa hay quienes ven el problema a la inversa y lo atribuyen a la baja producción en los países en vías de desarrollo, que no deja excedentes para vender grandes cantidades al exterior. Michel Barienr, ministro de Agricultura de Francia, país que detenta la presidencia de la UE este semestre, sostuvo por ejemplo que África debe autoabastecerse cada vez más e incluso exportar productos agrícolas. En su opinión, “no hay soluciones universales”, y no se trata de una “liberalización comercial brutal” o de proteccionismo.

En concreto, la UE anunció en la conferencia de Bruselas un paquete de ayuda para los campesinos de los países en desarrollo. “Queremos ayudarlos económicamente, para que puedan comprar semillas y abonos”, explicó la comisaria Fischer Boel. El monto de la asistencia se dará a conocer próximamente. Pero, desde ya, se puede vaticinar que no será más que otro granito de arena, o quizá mejor dicho de avena, en la lucha contra el hambre en el mundo.

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