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América Latina

¿Qué cooperación, para qué desarrollo?

Debido a las profundas brechas estructurales existentes en América Latina, a pesar de su crecimiento económico, se debate acerca de cómo enfocar la cooperación a su desarrollo.

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Proyecto de la UE contra la explotación ilegal de caña guadua en Colombia

El 2013 ha dejado en evidencia el crecimiento económico de América Latina: como el año del "ascenso del sur" lo califica el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Y casi a renglón seguido, los expertos advierten de sus retos y vulnerabilidades. Entre esas dos orillas, los organismos internacionales de cooperación, entre ellos la Unión Europea, buscan nuevas formas de trabajar con la región.

Las cifras son elocuentes: de los 34 países del área -entre México y Tierra del Fuego- sólo Haití sigue siendo un país de renta baja. Que los otros oscilen entre en el rango de renta media alta y alta los hace, según criterios del Banco Mundial, "graduarse" de la cooperación internacional.

Índices engañosos

Sin embargo, "la probabilidad de volver a caer en la pobreza es muy alta. Los mercados laborales siguen siendo altamente informales y existen profundas brechas estructurales", afirmaba en una mesa redonda en el Parlamento Europeo Daniel Titelman, director de la División de Financiamiento para el Desarrollo para América Latina (CEPAL).

Y son varios los expertos que coinciden en que el indicador del desarrollo no debe ser el ingreso per cápita. Según la CEPAL, éste debe enfocar las brechas estructurales: “Las clases medias muestran poca capacidad de defenderse; la economía puede crecer pero esto no va de la mano con el grado de vulnerabilidad económica”.

De 200 millones de latinoamericanos en peligro de volver a caer en la pobreza habla Irene Díaz, la responsable de la oficina del PNUD en Bruselas. Según su enfoque, para la cooperación y el desarrollo deben tenerse en cuenta el índice de desarrollo humano –salud y educación- y la desigualdad no sólo económica.

De una gran desigualdad en cuestiones de género, de acceso al empleo y los problemas de los grupos indígenas habla la especialista de Naciones Unidas. Y si bien es cierto que el desarrollo, los Objetivos del Milenio y la cooperación internacional estaban muy orientados a la reducción de la pobreza -y en esto los países de América Latina han hecho bien sus tareas-, la violencia, la criminalidad socavan las sociedades y representan un serio peligro. En la "seguridad ciudadana" como un bien público se enfoca el análisis del PNUD, en un estudio de pronta aparición.

No obstante, la Comisión Europea decidió “graduar”a once países latinoamericanos de la cooperación bilateral. Algo a lo que se opuso el Parlamento Europeo, con gran mayoría. Según la propuesta de la Comisión –en discusión todavía hasta octubre de 2013- sólo Bolivia y Paraguay seguirían siendo socios de los europeos en el rubro de la cooperación.

Una cuestión más bien política

“En la negociaión entre las entidades euopeas –Comisión, Consejo y Parlamento Europeo- seguimos insistiendo en que por lo menos con Colombia, Perú y Ecuador se mantenga la cooperación bilateral hasta el 2020 y que no se reduzca el presupuesto para América Latina”, dice a DW Ricardo Cortés Lastra, que preside la comisión de desarrollo de la Eurocámara. Organizaciones no gubernamentales de ayuda humanitaria y al desarrollo advierten también del retiro de la presencia de los europeos, sobre todo en zonas de conflicto, en donde, por diversos motivos, la presencia estatal es escasa.

Especialistas y representantes de diversos países de América Latina -que favorecerían la continuación de la cooperación europea- coinciden en que no es necesariamente una cuestión de fondos. Pues si bien los recursos puestos a disposición son más bien modestos, la dinámica que generan se tiene como positiva.

Protestas en Colombia, 29 de agosto de 2013.

Protestas en Colombia, 29 de agosto de 2013.

El caso de Colombia

Según Rodrigo Rivera, embajador de Colombia ante la UE, “merece especial atención el valor agregado de la presencia de la UE en los territorios ubicados en zonas de conflicto, permitiendo tener un mejor conocimiento de la dinámica del mismo así como de los retos del desarrollo rural del país”. Específicamente para Colombia, la UE ha ofrecido un paquete de cooperación para consolidar el proceso de paz, una vez éste concluya. No obstante, “este apoyo debería complementar, no sustituir la cooperación bilateral”, subraya Rivera. En ésta debería haber dos áreas prioritarias: gobernanza y estabilidad y comercio e inversión “para que los beneficios de los nuevos mercados abiertos por el Acuerdo Comercial lleguen efectivamente a los pequeños y medianos productores agropecuarios”, afirma el diplomático colombiano, ante el trasfondo de masivas protestas campesinas en su país.

Fuentes de la Comisión Europea dicen estar conscientes de todos estos factores. Sin embargo, la crisis, la reducción de recursos y la precariedad en otras regiones obligan a establecer prioridades. En todo caso, la importancia que tiene América Latina para la UE se manifiesta, así fuentes oficiales, en la presencia del comisario de Desarrollo en la región.

De una visita reciente a Bolivia y Paraguay y otra próxima a Centromerica y el Caribe, se espera tener mayor claridad para las prioridades y la nueva línea con la que van a cooperar los europeos con una “América Latina que ya no es lo que era”, según Cortés Lastra. Su cifras de desplazados, feminicidios, falta de transparencia y ausencia de fiscalidad no dan sin embargo para dormirse en los laureles de un crecimiento económico acelerado.

Autora: Mirra Banchón
Editora: Emilia Rojas

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