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Europa

Protección es palabra clave de Sarkozy durante presidencia de UE

Protección contra la globalización, lucha contra la inmigración ilegal, congelamiento de adhesiones a UE. Sarkozy asume presidencia interina de la Comisión con cúmulo de retos y problemas. ¿Qué tanto y cómo lo logrará?

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Nicolás Sarkozy, presidente de la Comisión Europea por seis meses.

Este segundo semestre del año 2008 promete emociones fuertes en Europa. La presidencia francesa de la Comisión buscará, a partir de este mismo 1° de julio blindar a Europa contra los males de hoy y promover una apertura hacia el Mediterráneo.

Las cosas serán difíciles para Nicolás Sarkozy que hubiera querido brillar como el mandatario que sellara con broche de oro la plena aceptación de la reforma de la Unión Europea. Pero nada de eso va a pasar. Poco más de 800 mil irlandeses se oponen a acogerse al llamado Acuerdo de Lisboa que busca equilibrar las cargas financieras de la UE y sus países miembros y a regular la entrada de nuevos miembros que tocan a las puertas de Bruselas con la esperanza de participar del bienestar social del que goza la Unión Europea, tal y como Irlanda lo hizo en su tiempo y a la que hoy le debe su veloz recuperación.

Cerradas las puertas del “club europeo”

En cuanto a la extensión de la Unión Europea, que cuenta hoy con 27 miembros, Sarkozy se ha declarado oficialmente en contra de la aceptación de Croacia como nuevo miembro. “No va. La Unión Europea no puede agrandarse en un solo país más sin contar con una base institucional”, anunció Sarkozy.

Al frente intra-europeo Sarkozy le agrega un frente externo que, en realidad, no es nada nuevo y que muchos países, incluso latinoamericanos, ya han sabido enfrentar, sea como amenaza o como oportunidad: la globalización. “Los europeos están a favor de Europa, pero ahora exigen protección contra los riesgos de la globalización”, dijo Sarkozy, ahora presidente de la Comisión Europea hasta el 31 de diciembre de 2008.

La Unión Europea es un exitoso proyecto de paz, de bienestar social y democracia. Hoy empero, según Sarkozy, “Europa causa temor”. Por lo que el nuevo presidente de la Unión insta a todos los políticos a asumir la responsabilidad, “porque la política no le puede, a su vez, tener miedo a la palabra protección”.

El diagnóstico dictado por Sarkozy no es nada optimista: “Europa se siente mal”, asegura el presidente galo. “Ya nuestros ciudadanos se están preguntando si no estarán mejor protegidos a nivel nacional que a nivel internacional”, dijo Sarkozy para llamar a “cambiar la forma como se está construyendo la Unión Europea”.

¿Amenaza y protección?

Protección y más protección es uno de los temas bandera que Sarkozy quiere impulsar durante su semestre. “Los miembros de la Unión Europea deben pensar en cómo crear una fórmula que proteja a los europeos en su vida cotidiana”, recalca Sarkozy sin ofrecer detalles sobre qué entiende él por “amenaza” y qué por “protección”.

De todos modos, Sarkozy quiere desarrollar su programa que también incluye una rebaja mayor del impuesto al valor agregado a productos ecológicos o que sean producidos según altos estándares ambientales, como los autos y las casas del futuro, por ejemplo. Un cometido al que ya se ha opuesto dos veces la mayoría de los países de la Unión Europea. Esta vez, más tardó en anunciar su intención que recibir la negativa de la canciller alemana Angela Merkel.

El altar del “liberalismo global”

En la política agraria, uno de los sectores más sensibles de la política europea y mundial, Sarkozy advirtió, no sin una buena dosis de patetismo, que “no sacrificará a los productores y cultivadores europeos en el altar del liberalismo global”.

Estas palabras van dirigidas contra los planes del Comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, que en el marco de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha ofrecido reducir la producción agraria europea en un 20% y las exportaciones de dicho sector en un 10%. Lo que, según Sarkozy, significaría la pérdida de 100 mil plazas de trabajo. “¡Conmigo no!, se ha apresurado a responder Sarkozy.

Tampoco la política financiera del Banco Central Europeo (BCE), con sede en Frankurt del Meno, se ha quedado sin críticas de París. Sarkozy pide que el BCE “tenga en cuenta el crecimiento económico y no sólo se dedique a contrarrestar la inflación.

“Pacto de Inmigración” para toda la Unión Europea

En la problemática migratoria Sarkozy recomienda el llamado “Pacto de Inmigración” a implantarse en Francia y que busca una “armonización de las leyes de inmigración con la política de asilo”. Sarkozy considera “inaceptable que un perseguido político pase 27 peticiones de asilo a los 27 países de la Unión Europea”. Lo que tiene que suceder, de acuerdo al presidente francés, es que esa persona reciba como respuesta “26 NO y un SI”. La idea de Nicolás Sarkozy es que tanto la aceptación como el rechazo de una petición de asilo valgan para todos los Estados miembro.

Ya este próximo lunes 7 de julio, en la primera reunión de ministros del Interior convocada por París, se debatirá en Cannes la propuesta del “Pacto de Inmigración”. Su aprobación se espera en octubre de este mismo año.

¿Si a las palabras les siguieran los hechos?

Tanto la Comisión Europea como el Europarlamento esperan toda una “ola de propuestas” que no le sentarán mal a la Unión Europea, dijo la investigadora Jacki Davis, de la Agencia de Ideas Políticas, a la DW-WORLD en Bruselas. Davis cree que aunque Sarkozy anuncie grandes hechos con grandes palabras, podría inyectarle energía a una Unión Europea, ahora estancada por las objeciones al proyecto de reforma.

Sólo falta confiar en que se conserve el equilibrio de la política que persiguen los Estados miembros y la que necesita la Unión Europea como supra-organismo. Al fin y al cabo “la función de la presidencia de la Comisión es trabajar por los intereses comunitarios y no por los exclusivos de un Estado”.

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