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Alemania

Protección de datos: urgen mejoras para proteger la privacidad

Las normas han quedado desfasadas ante el desarrollo tecnológico de los últimos años. Los recientes casos de espionaje reavivaron el debate en Alemania. La cuestión es objeto de discusión en un congreso en Berlín.

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Para muchas empresas, el acceso a datos de clientes es un lucrativo negocio.

Si George Orwell levantara la cabeza, seguramente no saldría de su asombro al comprobar como el personaje de "Gran Hermano" de su novela "1984" palidece convertido en un mero aficionado, superado con creces por las implicaciones que las nuevas tecnologías desarrolladas en los últimos años han comportado en detrimento de la esfera privada de los individuos. Nuestros datos personales fluyen por todo el mundo, con o sin nuestro consentimiento.

Nadie escapa a ello. Da igual si es el Estado o una entidad privada la que tiene acceso a nuestro material más sensible, a nuestra privacidad. Unos ponen a la seguridad como argumento, otros intereses comerciales. La cuestión es que los usuarios se sienten cada vez más desprotegidos y exigen leyes más estrictas para defender su intimidad. Una cuestión que ocupa estos días a los expertos del ámbito de la política, la administración y la economía que participan en un Congreso de Protección de Datos en Berlín.

Tema sensible en Alemania

La cuestión es especialmente espinosa en Alemania. Los últimos escándalos de espionaje a trabajadores han conmocionado a la población y han reavivado el debate sobre la necesidad de mejoras legales para conseguir una protección de los ciudadanos más eficiente. El caso más sonado, probablemente, ha sido el que forzó la marcha del gerente de la Deutsche Bahn, la empresa alemana de ferrocarriles. Unos 170.000 trabajadores de la compañía habían sido víctimas del espionaje promovido por la empresa.

Gesetz zur Datenspeicherung teilweise ausgesetzt

Los usuarios no son conscientes en muchas ocasiones del riesgo de facilitar datos por Internet.

También suscitaron no poca polémica otros casos de espionaje, como los de la cadena de supermercados Lidl o la operadora telefónica Deutsche Telekom. Pese a todo ello, los avances legales han sido -hasta la fecha- más bien escasos. Está en marcha una reforma de la Ley de Protección de Datos alemana, que data de los años 70 del siglo pasado, un borrador que será objeto de discusión durante la celebración del Congreso de Berlín.

Mucho ha llovido desde entonces. Las nuevas tecnologías han multiplicado el riesgo de que nuestros datos privados caigan en manos no deseadas. Sin embargo, parece poco probable que haya mejoras legales antes del final de la presente legislatura. En dos meses, el Bundestag -el Parlamento alemán- se irá de vacaciones. Tras la pausa veraniega, la convocatoria de elecciones generales interrumpirá las sesiones.

¿Qué cambios se requieren?

La personalidad más destacada en esta cuestión en Alemania es el encargado federal para la Protección de Datos, Peter Schaar. Aparte de instar al Gobierno a acelerar el trámite parlamentario de la ley, Schaar destaca cuáles son los puntos a mejorar a toda costa. Especialmente delicado es el ámbito de la publicidad. Las empresas aún tienen potestad para facilitar a terceros los datos sobre clientes. Se trata de lo que en Alemania denominan el "privilegio de listas", un acceso a nombres, profesiones, direcciones o fechas de nacimiento que -según Schaar- debe ser eliminado.

Der Bundesbeauftragte für den Datenschutz, Peter Schaar, stellt am Dienstag (21.04.2009) in Berlin den Datenschutzbericht für die Jahre 2007 - 2008 vor

Peter Schaar es encargado federal para la Protección de Datos en Alemania.

Se debe limitar a toda costa el llamado "negocio de datos". Así, las compañías podrán en el futuro comerciar con los datos de sus clientes sólo previa autorización por parte de los mismos. Son muchas las empresas, entre las cuales periódicos, revistas y editoriales en general, las que temen que se ponga en peligro su captación de nuevos clientes a través del habitual envío de publicidad por correo convencional. A menos datos, menos negocio.

Ahora bien, los expertos también alertan que son los propios usuarios de las nuevas tecnologías, como Internet, los primeros interesados en ser celosos con sus datos. Facilitar números de teléfono, direcciones de correo electrónico e incluso cuentas corrientes a través de la red no es sólo imprudente. También es signo de un cierto "exhibicionismo digital", como lo califica Schaar, que ya sea por imprudencia o bien por desconocimiento, pone en riesgo nuestra intimidad e incluso nuestra seguridad personal.

Autor: Emili Vinagre

Editor: José Ospina-Valencia