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Europa

Propuestas griegas: un buen comienzo

Parece que el Gobierno griego comienza a girar. Por lo menos, lo suficiente como para negociar un nuevo rescate, opina Bernd Riegert.

Después de leer las 13 páginas de propuestas para la refinanciación, el aumento de impuestos, la reforma de las pensiones, de la administración y la economía, todo suena familiar. La lista que Alexis Tsipras envió anoche a Bruselas contiene propuestas que hace dos semanas estaban sobre la mesa para ser aprobadas junto a los acreedores. Entonces, Tsipras abandonó abruptamente la negociación y sometió la lista a referéndum. Ahora, parece que el Gobierno pretende implantar esas mismas reformas que rechazó el pueblo griego.

Es difícil divisar qué estrategia se esconde tras este cambio. Podría ser que el premier griego haya girado en vista del curso catastrófico que amenaza a Grecia, con los bancos y la economía a punto de quebrar debido a los controles en el flujo de capital. Ahora, los acreedores deberían preguntarse: ¿Confiamos en Tsipras y su movimiento Syriza, que pretende imponer medidas contra la voluntad del pueblo?

Hace dos semanas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se mostró escéptico sobre el diseño de un paquete de rescate que exige aumentar impuestos como el de actividades económicas. Esto podría estrangular a la economía en vez de impulsarla. Y en vista del empeoramiento de la situación en Grecia, los jefes de Estado y de Gobierno exigieron medidas que van aun más allá de las propuestas ya realizadas. Por eso, habrá que esperar a la cumbre del domingo, para que decidan si la lista es suficiente o, por lo menos, sirve para reiniciar la negociación.

Solo el principio

Esta claro que este domingo no se cerrará ningún crédito nuevo ni un tercer paquete con Grecia. Solo es el comienzo de unas negociaciones que podrían durar semanas. Pero por lo menos, Atenas hizo una propuesta que sirve de base de cara a la cumbre. Con la voluntad de las partes y un Gobierno más responsable, Tsipras había podrido llegar a un acuerdo similar en abril o junio. Podría haber negociado su segundo paquete de ayuda y tendría 7.200 millones más en la caja. Los bancos no estarían cerrados y no habría jubilados llorando en las colas de los cajeros.

La sorpresa es que en los tres documentos que llegaron de Atenas ni siquiera se menciona una reducción o condonación de la deuda, tema que para Atenas era ineludible hasta ahora. Sobre la quita, los acreedores defienden posturas diferentes. Mientras Alemania y otros la rechazan, el FMI la acepta. También resulta extraño que no se hable ni una palabra sobre la financiación de Grecia en las próximas semanas. Hasta que se cierre y se pague el tercer paquete hace falta tiempo para que varios parlamentos lo aprueben. Y para hablar de los temas más espinosos, la quita y la financiación provivional, habrá que esperar a la doble cumbre del Eurogrupo y la Unión Europea. Aun así, aunque queden preguntas abiertas, ahora es más probable que Grecia se mantenga en el euro.

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