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América Latina

Presentan proyecto arquitectónico de futuro aeropuerto de Ciudad de México

El arquitecto británico Norman Foster y su colega mexicano Fernando Romero, yerno del multimillonario Carlos Slim, planean convertir el aeropuerto de la mayor ciudad de América en ícono de modernidad y sustentabilidad.

Vista panorámica de la maqueta del futuro aeropuerto de Ciudad de México.

Vista panorámica de la maqueta del futuro aeropuerto de Ciudad de México.

El futuro aeropuerto de Ciudad de México, sobre una superficie de 4.600 hectáreas, ha sido concebido como algo espectacular: desde la ventanilla del avión se verá un edificio con la forma de una equis gigantesca, con símbolos mexicanos como el cactus, el águila y la serpiente.

Será todo un desafío ya que estará en un área lacustre inundable, que requiere de grandes obras previas para resolver el problema, y en una ciudad donde los sismos se magnifican sobre antiguos lagos hoy secos por los que los aztecas navegaban en balsas.

El aeropuerto, anunciado esta semana por el gobierno después de meses de evaluaciones, estará listo en toda su capacidad con seis pistas y moviendo 120 millones de pasajeros al año a largo plazo, quizás en décadas, a medida que sea necesario.

95 puertas de embarque

La primera fase quedará concluida en 2019-2020, o quizás un poco antes, con tres pistas -dos de ellas comerciales- y capacidad de recibir a 52 millones de pasajeros, frente a los 32 millones actuales del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

El aeropuerto está proyectado como una sola terminal que tendrá 95 puertas de embarque y será construido con una estructura ligera, de espaciosas cúpulas de hasta 170 metros de largo, sin paredes verticales ni columnas y con tecnología verde.

De Pekín a Ciudad de México

Foster, premio Pritzker de arquitectura en 1999 y Premio Príncipe de Asturias de las Artes 2009, quiere terminar la primera fase antes de lo previsto por las autoridades. En cuatro años construyó el aeropuerto de Pekín para los Juegos Olímpicos, en Hong Kong le ganó espacios al mar para hacer la terminar aérea y en México tiene ansias por empezar.

La terminal estará a unos diez kilómetros del actual aeropuerto, en el oeste de Ciudad de México. No se harán expropiaciones de tierra, porque se usará un terreno federal que tiene en total 12.500 hectáreas en la zona del Lago de Texcoco.

No obstante, campesinos que en 2002 lograron tirar abajo un proyecto del nuevo aeropuerto en la misma zona -armados con los cuchillos que usan en el campo para cortar maleza- ya se han puesto en pie de guerra y anunciaron marchas y bloqueos, a a partir del lunes.

JOV (dpa, univisión)