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Premio Carlomagno para la "dama de hierro" lituana

Monika Griebeler / MH9 de mayo de 2013

Es una especie de "Oscar de la política". El Premio Carlomagno se otorga a personalidades de renombre europeo, a veces polémicas, como la galardonada de este año: la presidenta lituana Dalia Grybauskaite.

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Imagen: picture-alliance/dpa

“Mi carácter se formó básicamente en la lucha por la supervivencia”, con estas palabras se describe Dalia Grybauskaitė. “No provengo de una familia rica, nunca tuve a nadie que me patrocinara o me apoyara. Por eso tal vez transmito una apariencia severa”, añade.

Grybauskaite se convirtió desde 2009 en la primera mujer presidenta de Lituania. Los medios la tildan de “dama de hierro”, en alusión a su gran ídolo, la exprimera ministra británica Margaret Thatcher, recientemente fallecida. Y es que la presidenta ha perseguido su carrera sin contemplaciones.

Después de la independencia de Lituania, en 1990, asumió una jefatura de departamento en el Ministerio de Comercio Exterior y más tarde en el Ministerio de Exteriores. Fue jefa del equipo negociador para el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE), embajadora lituana en Estados Unidos, Ministra de Finanzas de su país, hasta convertirse, en 2004, en Comisaria de Programación Financiera y Presupuestos de la Comisión Europea. “Todo éxito depende no solo del talento sino del trabajo duro y la disciplina. Así trabajo yo y es lo que espero de los demás”, dice la política lituana.

La guinda de la torta

Karlspreis 2013 für litauische Präsidentin

“Le gusta presentarse como una persona fuerte, precisa: alguien a quien no le gusta conversar largamente sin llegar a resultados concretos”, opina Ramūnas Vilpišauskas, director del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Vilnius. La presidenta le imprime además a su desempeño una nota personal", asegura Vilpišauskas: practica kárate y posee el cinturón negro, así que el vigor, la perseverancia, la disciplina y la ambición -propiedades necesarias para practicar su deporte- también le son útiles en la esfera política.

Como culminación de su carrera política recibe ahora el premio Carlomagno de la ciudad de Aquisgrán. Sus responsables, la Fundación Premio Carlomagno reconocen en Grybauskaite “una personalidad sobresaliente de la región báltica” y destacan el premio como “homenaje por sus méritos para profundizar la integración de la Unión Europea y superar su actual crisis”.

La salvadora

Cuando la crisis estalló de lleno en Lituania en 2008, la homenajeada, dimitió de su puesto como Comisaria y se postuló como candidata para la presidencia lituana. "Nunca me había propuesto realmente ser presidenta. Sólo lo hice porque vi que Lituania se deslizaba hacia la crisis y quise a ayudar al gobierno a superar los problemas”, explica su candidatura.

Junto al gobierno del entonces primer ministro Andrius Kubilius estabilizó la economía del país. Contrariamente a los países en crisis del sur de Europa, obviaron la ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Cuando se unen voluntad y sentido de la responsabilidad política, no se necesita ayuda”, afirma en entrevista con DW. A su juicio, Lituania ha logrado superar la crisis sin una dictadura externa.

Una política controvertida

Los críticos de Grybauskaite, en cambio, hablan de una “dictadura desde el interior” y se apoyan en hechos como que los gastos públicos han sido recortados en un 30 por ciento, los salarios del sector público en un 20 y las jubilaciones en un 11 por ciento. Al mismo tiempo, el ejecutivo ha aumentado los impuestos en forma drástica. Como consecuencia de esta política de austeridad el desempleo ronda el 13 por ciento y uno de cada cinco lituanos vive por debajo del umbral de la pobreza, por lo que muchos habitantes de este país se han visto obligados a emigrar.

De hecho, Lituania ha perdido medio millón de habitantes, una quinta parte de su población, desde su independencia. “Probablemente sea el precio de integración en un mayor espacio económico. Sin embargo es una pésima noticia para un pequeño país”, admite Grybauskaite.

Si se toman en cuenta las recientes elecciones legislativas de octubre de 2012, los electores parecen no querer seguir pagando ese precio: Los partidos de centro-izquierda ganaron esos comicios en el país báltico y arrebataron la mayoría parlamentaria a la gobernante coalición conservadora, que pagó así el descontento popular por una política de austeridad y recortes que había merecido los elogios del FMI.

En la calle se la suele acusar de autoritaria y narcisista. Corren rumores sobre su presunta orientación homosexual o su supuesto pasado como agente de la KGB soviética (después de todo, se doctoró en Economía en Moscú). Pero sigue en la lista de los políticos más populares de su país.

¿Próxima presidenta del Consejo Europeo?

Como respuesta a la composición del gobierno lituano y la entrada de nuevos partidos políticos calificados de neófitos en cuestiones de gobierno y política exterior, la presidenta advirtió que examinaría personalmente los conocimientos de inglés de los nuevos ministros. Grybauskaite se justifica con el nuevo rol de Lituania: “Exigí de las nuevas fuerzas políticas que asumían el poder que demostrasen su profesionalismo, dominio de su campo de acción y de lenguas extranjeras, pues en julio asumimos la Presidencia del Consejo de la UE“.

La política exterior parece ser la gran pasión de la presidenta, comenta el politólogo Ramūnas Vilpišauskas: “El año pasado se preocupó especialmente por la política exterior, sus viajes a Ucrania son una muestra de ello. Aprovecha la próxima Presidencia del Consejo de la UE para una mayor presencia personal, tanto en la UE como en el propio país”. Los medios lituanos especulan con que la mandataria estaría preparándose con aspiraciones a suceder al actual presidente del Consejo Europeo, Heman Van Rompuy.

Autores: Monika Griebeler / MH

Editora: Rosa Muñoz Lima