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El Mundo

“Predicadores del bienestar”: negocio con la fe

En África, varios predicadores obtienen dinero de sus fieles haciéndoles creer que así Dios perdonará sus pecados y les traerá riquezas. Sin embargo, los únicos que se enriquecen son ellos.

"De cada semilla nace un milagro”. Ese es el lema del "Góspel de la prosperidad” o "Evangelio del bienestar”, como lo llama el pastor Chris Oyakhilome, de Nigeria. En YouTube, explica que si un creyente espera ayuda, debe pensar bien qué semilla sería la correcta para lo que espera cosechar. Es decir, que si desea una mejora económica o una sanación, tendría que sembrar una semilla especialmente valiosa. Pero de lo que habla el pastor Chris –como se hace llamar Oyakhilome– es de dinero. "Cada donación es una demostración de nuestra fe en Dios y en su palabra”, explica. A los fieles que cumplen con la religión y hacen donaciones, el predicador les promete riqueza, salud y suerte. "Quien más siembre, más cosechará”, asegura.

 

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El pastor Chris es uno de muchos evangelistas del bienestar de África, y uno de los más exitosos. En 1990 fundó su propia iglesia, la "Embajada de Cristo”, y hoy ya tiene dos millones de fans en Facebook. Tres emisoras satelitales difunden videos de sus sermones, sus curaciones milagrosas y sus exorcismos en Nigeria, Sudáfrica y Gran Bretaña. Y sus adeptos pagan con gusto. La revista Forbes estimó su fortuna en 2011 en hasta 50 millones de dólares. Y presenta su lujoso estilo de vida como una prueba del poder de sus oraciones, cuando, en realidad, el dinero que posee proviene de sus seguidores.

Iglesia de Pentecostés, en Nigeria.

Iglesia de Pentecostés, en Nigeria.

Benditos sean los ricos

Ya hace 500 años los clérigos europeos sabían cómo hacer dinero con la fe. La Iglesia católica permitía a los pecadores deshacerse de sus culpas con la compra de indulgencias, y lo que se recaudaba era enviado al Papa, en Roma. Martín Lutero criticó esas prácticas y en 1517 puso en marcha la Reforma, que desembocó en el protestantismo y en la división del cristianismo, algo que la prohibición de esa norma, en 1562, ya no pudo cambiar.

En el "Evangelio del bienestar” todavía hoy se puede comprar la bendición de la Iglesia, algo que los críticos ven como una compra moderna de indulgencias. El sacerdote Conrad Mbewe, de Zambia, también bloguero, observa desde hace varios años que cada vez más personas van a la iglesia porque piensan que eso les traerá dinero, y no por su relación con Dios. "El pastor predica eso y la gente le cree”, afirma Mbewe, un sacerdote bautista de 55 años.

Movimiento global

Esta ideología religiosa del bienestar a través de las donaciones está muy difundida, sobre todo, en la Iglesia de Pentecostés, y no es un invento africano. Ese fenómeno se ve también países de América Latina y de América del Norte, Asia y hasta en países europeos. A menudo se mezclan las tradiciones religiosas, como el espiritismo o el chamanismo, con el cristianismo. Conrad Mbewe dice que las promesas de esas iglesias y las de los brujos son idénticas: ambos se venden como panacea contra las enfermedades, la pobreza, el desempleo y otros males. Y casi siempre son los más pobres los que encuentran en esa ideología una explicación para sus sufrimientos, y también una salida de ellos a través de la esperanza.

"Los paralelos con la compra de indulgencias son evidentes”, señala Conrad Mbewe. Lo que querían los sacerdotes de entonces, así como los de hoy en día, era hacer fortuna. Además, los creyentes confiaban en la superstición en lugar de apoyarse en la Biblia. "En esa época no había indulgencias en las Sagradas Escrituras, y actualmente tampoco se encuentra un solo versículo que diga: 'Si le das dinero a tu predicador, Dios te lo multiplicará'. Por último, los comerciantes de la sanación de las almas siempre fueron poderosos, tal como lo son ahora”.

Según Mbewe, los predicadores del "Evangelio del bienestar”, entretanto, ocupan posiciones de liderazgo en los círculos eclesiásticos y amplían aún más su influencia política. Algunos religiosos solo hablan de esto a puertas cerradas, ya que podrían perder su trabajo. Pero Mbewe se puede permitir denunciar estas anomalías porque dirige su propia iglesia, la "Iglesia Bautista de Kabwe", en Zambia. Ahora espera que más religiosos se animen a predicar contra estas "indulgencias modernas”, como lo hizo Lutero en la época de la Reforma. "Personas como Martín Lutero enseñaban la palabra de Dios a todos y de tal manera que señala todavía hoy en día el error de aquellos que quieren abusar de otras personas".

Autor: Aarni Kuoppamäki (CP/DZC)

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