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Salud

Powerknee: una nueva prótesis inicia su andadura en Alemania

Caminar con naturalidad es el objetivo de todo el que se ve obligado a hacer uso de una prótesis, pero la técnica no siempre lo permite. Ahora, una nueva generación de aparatos comienza a aplicarse en Alemania.

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La Clínica de Ortopedia de la Universidad de Heidelberg prueba una nueva prótesis.

Frederick Romberg sube y baja escalones y rampas: una hora cada dos días. En sus paseos llenos de obstáculos por la ciudad de Heidelberg, en el sur alemán, le acompaña un grupo de fisioterapeutas. Ellos controlan los avances de Romberg en el manejo de su nueva prótesis, llamada nada más y nada menos que “ Powerknee”, algo así como “rodilla enérgica”.

Powerknee pesa 4,5 kilos, tres veces más que una prótesis convencional. Acostumbrarse a su uso no es sencillo, pero merece la pena. Hace siete años, Romberg perdió la pierna y dos tercios del muslo superior en un accidente de moto. Desde entonces, las alternativas que los médicos le han dado para sustituir al miembro perdido nunca fueron del todo satisfactorias. Eso podría cambiar.

Una nueva generación de prótesis

Rollstuhl Ausschnittvergrößerung

Caminar, el sueño de quién no puede andar.

Hace dos años que las investigaciones en el campo de las prótesis ortopédicas apenas avanzan. Se mejoran detalles. Se perfeccionan aspectos. Pero poco nuevo. Sin embargo, en la Universidad de Heidelberg aseguran que con Powerknee estamos ante una nueva generación de aparatos. El modelo ha sido diseñado en Islandia, probado ya en Estados Unidos, Canadá y Escandinavia, y con Romberg testado por primera vez en Alemania.

Las prótesis que hoy se encuentran en el mercado no han logrado superar un defecto: funcionan gracias a la fuerza aplicada por el paciente, incluso las que se dicen electrónicas. La potencia de los músculos todavía sanos resulta insuficiente cuando se somete a la pierna artificial a duras pruebas del caminar, como son las escaleras o las rampas.

Lo que se espera de Powerknee es que permita a su usuario andar “paso a paso”, incluso cuando éste tiene una empinada cuesta ante sí. Si en la subida, a cada paso el aparato necesita ayuda bien para doblarse, bien para recuperar su forma original, los movimientos ya no resultan naturales, son fastidiosos para el paciente y no se cumple la intención de que pueda olvidar la pérdida del miembro.

Técnica para coordinar el paso

Cinco baterías, un motor de alta potencia y una avanzada técnica componen el equipamiento con el que Powerknee puede llegar a alcanzar un ritmo continuado sobre cualquier terreno. La prótesis se adapta individualmente a cada paciente, y en la suela del zapato que viste al pie sano unos sensores están conectados con el vecino artificial para coordinar el paso.

Los médicos calculan que Romberg tendrá que ejercitar unas ocho semanas la convivencia con su nueva pierna antes de saber si ésta es para él la solución definitiva. Si el resultado es bueno, el joven de 35 años habrá recuperado algo de la sensación perdida de caminar sobre dos articulaciones de carne y hueso. Otros quizás no tengan tanta suerte. Hasta que el invento no se vuelva común seguirá siendo un objeto de lujo para unos pocos: por el momento, Powerknee cuesta de 80.000 a 100.000 euros.

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