¿Por qué desaparecen cada vez más menores refugiados? | Alemania | DW | 29.08.2016
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Alemania

¿Por qué desaparecen cada vez más menores refugiados?

Son presa fácil para narcotraficantes e islamistas. Casi 9.000 refugiados menores de edad han desaparecido en Alemania. Uwe Kamp, de la Agencia de Ayuda a la Infancia (DKHW) responsabiliza también al Gobierno alemán.

DW: Señor Kamp, hasta el 1 de julio, se reportaban como desaparecidos 8991 menores refugiados no acompañados. Así lo dio a conocer la Alemania: hay aún 8991 niños refugiados perdidosOficina Federal de Investigación Criminal, a instancias del diario regional Neue Osnabrücker Zeitung. ¿Cómo se ha llegado a una cifra tan alta?

Uwe Kamp: Entre otras cosas, porque existen registros repetidos, errores en la recolección de datos, y porque hay niños que han seguido viaje adonde sus familiares. O sea, que tenemos que partir del hecho de que la cifra de desaparecidos es en realidad menor, pero no sabemos cuánto. A eso se agrega el agravante de que desde noviembre del pasado año tenemos una ley de redistribución para menores refugiados no acompañados. Ya no permanecen en el lugar donde se recibieron por primera vez. En esa redistribución también se pierden niños.

Otro problema es que las instituciones que se ocupan de estos menores están sobrecargadas. ¿Qué consecuencias tiene esto?

Falta personal con calificación pedagógica. Los trabajadores de las organizaciones de ayuda a la niñez y la juventud muchas veces no tienen la posibilidad de dedicarse suficientemente a cada niño. Un niño que emprende la huida solo desde Siria, Afganistán o Eritrea, que recorre un largo camino, llega aquí en un extremadamente deteriorado estado físico y mental. Sobre todo los niños que han huido a través del Mediterráneo, cuentan cosas espeluznantes. Necesitan, en consecuencia, una gran atención, pero tienen pocos interlocutores o estos no están disponibles como debieran.

Muchos menores refugiados han tenido que arregrárselas solos en el largo camino hasta Europa.

Muchos menores refugiados han tenido que arregrárselas solos en el largo camino hasta Europa.

¿Existe entonces el peligro de que acudan a alguien más?

Es muy claro. Niños de 13, 14 o 15 años que buscan orientación y están en un país extraño, en el que enfrentan dificultades lingüísticas y no tienen amigos, son más vulnerables ante gente que no tiene buenas intenciones con ellos. Eso vale tanto para criminales, por ejemplo, en el terreno del narcotráfico, como para los islamistas radicales. Ellos buscan, por supuesto, ganar a estos niños para sus objetivos.

Con negocios ilegales a veces se puede ganar dinero rápido. Algunos de estos niños y jóvenes tienen miles de euros en deudas, contraídas con traficantes de personas. ¿Juega esto también un rol?

Sí. Los niños están bajo una especial presión. Muchas veces sus padres y familiares reunieron dinero para posibilitar al menos la huida de uno de ellos. Los niños lo saben. Se les deja claro lo importante que es que lleguen a un país de refugio seguro, para poder reclamar luego a otros miembros de la familia, o ganar dinero para apoyar finacieramente a quienes tuvieron que quedarse. Hay una presión muy fuerte sobre estos niños y jóvenes.

Uwe Kamp, vocero de prensa de la Agencia Alemana de Ayuda a la Infancia.

Uwe Kamp, vocero de prensa de la Agencia Alemana de Ayuda a la Infancia.

¿Qué hacen las autoridades alemanas cuando desaparece uno de estos niños?

La Oficina de Protección al Menor denuncia la desaparición ante la Policía local, responsable entonces de la investigación. Con esta alta cifra de menores desaparecidos, la Policía está parcialmente sobrecargada. En el caso de un niño que vive aquí hace diez o doce años, hay más posibilidades de encaminar la investigación. Se puede interrogar a padres, amigos y maestros; algo que queda excluído con menores no acompañados que apenas llevan unos pocos meses en Alemania.

El ministerio del Interior ha admitido que cuenta con información de que estos niños estarían siendo explotados, obligados a prostituirse o a involucrarse en el narcotráfico. ¿Qué significa para ellos desaparecer así del radar de las autoridades alemanas y no tener a nadie que interceda por su suerte?

Es un enorme problema. En los ambientes criminales se percibe, por supuesto, que a estos niños se los busca menos intensivamente. Así que están especialmente amenazados. Aquí falta una señal política. El ministerio de Interior tiene que decir: Tenemos este problema en el radar, buscamos con determinación a estos niños, nadie puede confiar en que los buscaremos intensivamente; ellos no son solo un valor estadístico para nosotros.

Niños y jóvenes siguen desapareciendo de los centro de acogida en Alemania.

Niños y jóvenes siguen desapareciendo de los centro de acogida en Alemania.

¿Cómo se llega a estos niños y jóvenes una vez que han caído en redes criminales, para intentar (re-)integrarlos en la sociedad alemana?

Las medidas de los servicios sociales de ayuda a la infancia y la juventud son muy importantes. Para ello es necesario reforzar financieramente y con personal a las instituciones directamente implicadas.

¿Qué más puede hacer el Estado?

Hemos propuesto un sistema de registro europeo centralizado para la protección de los menores no acompañados. Aún hay potencialidades por explotar en el campo de la cooperación de la policía y las autoridades nacionales con servicios de búsqueda como los de la Cruz Roja y las organizaciones de ayuda a la infancia. Este es un problema europeo. Por eso, nosotros pedimos que creen, por favor, un sistema de registro europeo centralizado, que puede tener su sede en la autoridad policial europea de La Haya y trabajar estrechamente relacionado con el comisionado de la Unión Europea (UE) para los derechos de los niños.

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