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América Latina

Perú: los afrodescendientes cuentan

El Perú introducirá en el Censo Nacional 2017 la pregunta por la autoidentificación étnica. En una sociedad que siempre fue diversa, ¿estarán las personas preparadas para responder sin dejar que los prejuicios ganen?

América Latina no es la región más pobre del mundo, pero sí una de las que mayores índices dedesigualdadpresenta. Esa disparidad es compleja; ella trasciende el tópico de la distribución del ingreso. Eso la convierte en un problema que sigue rehuyendo los intentos de los Estados latinoamericanos por solucionarlo. Un claro ejemplo son las desigualdades que sufre la población afrodescendiente en Perú.

 

Más información:

-Afrodescendientes comparten sus historias

-ONU: racismo estructural en Alemania

 

Esto es particularmente relevante en el marco del "Decenio Internacional de los afrodescendientes", declarado por las Naciones Unidas en 2015. Los objetivos principales de esta iniciativa son promover los derechos y libertades de los más de 200 millones de personas que se reconocen como descendientes de africanos en América, así como alentar el reconocimiento de sus identidades y aportes culturales históricamente negados por estructuras sociales y legales racistas, heredadas del sistema colonial. Todo esto bajo el lema: “Reconocimiento, Justicia y Desarrollo”.

Al problema de la “raza” se le suma el de género, orientación sexual, edad y clase social, además del de ingreso monetario, todos elementos que en el caso de los afroperuanos se aúnan para generar desigualdades que suelen tener como principales protagonistas a las mujeres.

Situación social de los afrodescendientes en Perú

Un estudio preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre la situación socioeconómica de la población afrodescendiente, estimó hacia 2012 en 3 por ciento la presencia de afrodescendientes en Perú, estableciendo para este grupo no sólo una situación de estancamiento –en un país con crecimiento económico permanente–, sino de mayor ausencia de capacidades: 8,6 por ciento de analfabetismo en total y 11,9 por ciento para el caso de las mujeres.

Susana Esther Baca de la Colina (picture alliance/ANE Edition/S. Matsagos)

Susana Baca, cantante y ex Ministra de Cultura del Perú.

Esta situación requiere de nueva información para el desarrollo de políticas públicas que la atiendan específicamente. Frente al racismo estructural y sus consecuencias en la pobreza sistemática que sufren muchos afrodescendientes en Perú, los movimientos sociales han logrado, por fin, que se comience a revertir esta situación a partir del próximo Censo Nacional 2017.

En conversación con DW, la jefa de la Dirección de Políticas para Población Afroperuana del Ministerio de Cultura, Susana Matute, señaló que “este ejercicio no ocurre por iniciativa del sistema, sino que la gente está empujando, y está empujando porque resulta que a la hora de demandar atención al sistema, la primera pregunta que le hace es: pero bueno, cuántos y quiénes son, dónde y cómo están. No hay respuestas”. Sin embargo, continúa Matute: "162 años después de la abolición de la esclavitud es la primera política pública que piensa, como Estado, en la atención a la población descendiente de africanos".

La  población afroperuana y los datos censales

Maribel Arrelucea y Jesús Cosamalón, autores de "La presencia afrodescendiente en el Perú",relatan que los últimos dos censos nacionales peruanos que incorporaron la variable étnico-racial fueron los de 1876 y 1940. En una comparación entre ambos, se observa que en 1876 se establecía aún una diferencia entre los blancos (15 por ciento) y los mestizos (25 por ciento), siendo la población negra sólo el 1 por ciento del total. Hacia 1940, empero, la división entre blancos y mestizos se anula llegando a representar este grupo poblacional “blanqueado” el 52,89 por ciento de la población del Perú.

Hay un fuerte contraste con los porcentajes de la población registrada como “esclava/liberta” (negra) entre 1791 -8 por ciento del total – y el 1 por ciento de 1876. Esta reducción continúa en el último censo de 1940, en el que son registrados como negros apenas el 0,47 por ciento del total. Como bien sostienen Arrelucea y Cosamalón, “equivocadamente se podrían interpretar estos datos como prueba de la desaparición de la población de origen africano en el Perú”.

Más vale tarde que nunca

Perú introducirá la variable de autoidentificación étnica en el próximo Censo de Población y Vivienda 2017, que se realizará en el segundo semestre de 2017. Sin embargo, llega tarde en comparación a sus pares americanos, pues casi todos ya han incluido esta pregunta en sus censos.

Ciertamente la población afrodescendiente no será la única que se podrá beneficiar de este proceso, pero sí una de las que podría reforzar más su presencia estadística. Queda por ver si las campañas de concientización previas podrán revertir siglos de historia de negación y discriminación. De lograrse, significará un gran paso para el desarrollo, el reconocimiento y la justicia de los pueblos del Perú.

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