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Ciudades y Rutas

Pequeño monigote con sombrero

El hombrecito del semáforo, monigote en verde y rojo, adquirió fama en Alemania; se volvió símbolo de identificación y artículo de marca. ¿Cómo es que surgió la fama de "uno de los berlineses más solicitados"?

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"Ampelmännchen": hombrecito del semáforo de peatones en el Este de Alemania.

Al viajar al extranjero, ¿se han fijado en los semáforos? Quien lo haga se habrá dado cuenta de lo divertido que es observar las figuritas de los semáforos para peatones.

En China tienen una cabeza redonda, en Austria son bastante musculosos, en Inglaterra caminan del lado izquierdo, en Bélgica los acompaña una mujer y en Colombia toda la familia.

En Alemania, algunos llevan un sombrero. Es el único logotipo con sombrero en el mundo entero.

Ampelmännchen

El monigote caminando.

Para los alemanes, este hombrecito con sombrero, heredado de la ex República Democrática Alemana, es mucho más que un simple regulador del tráfico. Desde que fue salvado de la extinción, en una acción dramática y emocional, es muy querido y cuidado por los alemanes.

Los señoritos que habitan el semáforo

Para entender el significado profundo de la figura del "Ampelmännchen", hay que conocer su historia desde el inicio, desde el tiempo de la división alemana:

Grüner Ampel Mann

Al modelo del Oeste le falta un carácter personal.

Existía, y todavía existe en Alemania del este, un muñequito de forma simple, flaco, un tipo impersonal. Además, había este otro, más bien gordito, con su sombrerito de pionero de las juventudes comunistas, lindo y simpático.

Éste último modelo había sido diseñado en la ex zona soviética en 1961 y regulaba el tráfico en el Este alemán. Con rasgos casi infantiles, cabeza gigante y piernitas cortas, rápidamente ganó la simpatía popular, especialmente de los niños. Una serie televisiva de educación vial para niños transformó en dibujos animados a los hombrecitos que habitan el semáforo, dándoles un carácter personal.

¡Salven a los "Ampelmännchen"!

Después de la caída del muro de Berlín, no sólo se confrontaron el este el occidente alemán. También entraron en competencia directa los dos pueblos de hombres de semáforos. Con motivo de la unificación alemana, era previsto sustituir al monigote de origen socialista por el modelo de la Europa capitalista.

Ein Ampelmännchen Ost Grün

El modelo simpático y querido del Este.

Sorprendentemente, estos planes encontraron fuerte resistencia. Habiéndose separado de tantos detalles de su anterior vida cuotidiana, los "Ossis" (los alemanes de la ex-RDA) no querían perder también a su muñequito tan querido.

Esto desató una lucha cargada de emociones contra la completa equiparación, casi podría decirse, globalización de los semáforos. El "Comité para la salvación del hombrecito del semáforo" ganó la lucha. Quedó suspendido el exterminio sistemático del hombrecillo: ¡qué victoria!

La marca "Ampelmännchen"

Markus Heckhausen präsentiert Ampelmännchen-Lampen

El diseñador Markus Heckhausen con sus artículos de la marca "Ampelmännchen".

Efectivamente, el logotipo del "Ampelmännchen" es uno de los pocos diseños que sobrevivieron los 16 años desde la reunificación germana. Es un ídolo del Este de Alemania, entre un recuerdo nostálgico del tiempo soviético para algunos, y para otros simplemente un diseño bonito.

Reflejando el cambio de los tiempos, un diseñador descubrió su potencial económico y empezó a producir artículos variados a base de la figura gordita. Los artículos se venden bien y ahora el monigote chistoso circula por todo el mundo.

¿Y el final de la historia?

Erste Ampelfrau in Zwickau

La primera señorita del semáforo.

El "Ampelmännchen" sigue vivo en los semáforos de Alemania del este, al grado que conquistó algunos semáforos de Alemania occidental. Desde 2004 también tiene compañía femenina. Adornada con falda y trenzas, la señorita del semáforo dirige el tráfico en una calle en la ciudad Zwickau.

Entretanto, sus defensores humanos se querellan. Dos de los fundadores del "Comité para la defensa del hombrecito del semáforo" ocupan a la Corte de Leipzig para pelearse, puro mundo capitalista, ¡por los derechos de la marca!

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