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Alemania

Peer Steinbrück: Político del 2008

Una revista alemana declaró al ministro de Finanzas alemán, Peer Steinbrück, como el "Político del 2008", con lo que honra su hábil manejo de la crisis, aunque en el extranjero ha recibido una lluvia de críticas.

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Steinbrück: lenguaje directo y sin ambajes.

Peer Steinbrück, ministro de Finanzas alemán, parecía a principios de año ser el primero en el cargo que disfrutaba su trabajo. Entonces los indicadores económicos apuntaban a una mejoría de las deterioradas arcas públicas. Pero la crisis económica cambió todo de golpe. De la noche a la mañana Steinbrück se convirtió en el principal gestor de la crisis. La revista alemana “Política y Comunicación”, lo declaró “Político del 2008” por su empeño en seguir buscando un equilibrio en las finanzas públicas pese a la crisis financiera.

La falta de claridad es una cosa que no se le puede recriminar a Peer Steinbrück, pues la claridad y la precisión son precisamente sus fortalezas y características personales. No oculta a nadie que la economía mundial está en picada y que la República Federal de Alemania se encuentra en recesión.

Lenguaje directo y sin ambages

Celebrado como salvador de la banca, como alguien que en medio de la crisis mantiene la calma, también se aprecia que hable directo y sin ambages: “Creo que debemos decirle a la gente con honestidad, que el Estado puede amortiguar las turbulencias, puede organizar protección. Pero no podremos impedir toda calamidad e injusticia en el desarrollo que tenga la crisis durante los próximos años y los efectos de ésta sobre las personas. No podemos prometer lo que perceptiblemente no podamos cumplir", asegura.

Desde hace mucho el político socialdemócrata es considerado como un tecnócrata de frío cálculo. Se le respeta pero también es objeto de burlas porque en situaciones críticas no reacciona con maniobras retóricas sino con una avalancha de cifras que recita con expresión de seriedad.

El ministro presidente de Hesse, el cristianodemócrata Roland Koch, políticamente opuesto no está entre sus enemigos. “Yo lo conozco como alguien de una precisión extraordinaria. Por un lado eso es agradable pero por el otro, para sus colegas, sus adversarios y correligionarios, no lo es siempre. Porque tiene la cualidad de utilizar la precisión como arma y no es muy selectivo con sus adversarios", señala Koch.

"Otro elogio de Koch y estaré muerto"

Cuando la revista “Política y Comunicación” coronó a Steinbrück como “Político del 2008” por su manera de enfrentar la crisis, fue Roland Koch quien pronunció el discurso laudatorio. Steinbrück le agradeció con una frase mordaz: “Otro elogio de Roland Koch y estaré muerto políticamente. Y eso es precisamente lo que él quiere”, exclamó Steinbrück.

Desde que ambos presentaran en el 2003 un documento para la reducción de subvenciones, los une una alianza política que entre los correligionarios de Steinbrück sólo provoca rechazo. No hay otro político cristianodemócrata que sea más odiado en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que Roland Koch.

“No es que la gente crea que un sólo partido es el que está lleno de tontos y marrulleros, más bien piensan que éstos están repartidos entre todos los partidos políticos, y así es, exactamente es así", señala el titular de Finanzas.

Frases como ésa le ganan a Steinbrück aplausos, pero también le han dado la fama de arrogante. No es paciente con sus críticos. En otoño el gobierno acordó una reforma del impuesto a la herencia. Steinbrück subrayó que precisamente las empresas familiares se verían beneficiadas y a su manera replicó a las críticas de las asociaciones de empresarios: “A veces, cuando me encuentro con representantes de cámaras y asociaciones, me siento tentado a advertirles: una tontería más y dejamos todo como está”, afirma, poniendo el dedo en la llaga.

Críticas de París y Londres

Pero también es capaz de una gran paciencia, como cuando explica por qué, precisamente debido a la crisis financiera, es fundamental poner un límite al endeudamiento público. A diferencia de otros gobiernos europeos, el gobierno alemán se ha resistido a poner en marcha un amplio programa de reactivación económica, como ocurre ya en la mayoría de las capitales europeas. Steinbrück no ha cosechado el reconocimiento que ha recibido en Alemania.

Gran Bretaña y Francia critican abiertamente la política de gasto restrictiva del gobierno alemán. Steinbrück mismo la defiende. “La misma gente que estaba en contra del financiamiento a través del endeudamiento público, es ahora la que despilfarra miles de millones”, recriminó Steinbrück en una entrevista, aludiendo a las medidas adoptadas por el gobierno británico.

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