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Ciencia y Ecología

Para llevar, el periódico de las últimas dos semanas

Es plano, es ligero, es electrónico y es de plástico. No es un ordenador, pero puede ser un periódico sin papel o una pila de documentos comprimidos en 500 gramos de peso. Es portátil y es el archivador del futuro.

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Un periódico electrónico y de plástico, para leer en cualquier parte.

Basta con echar un vistazo al maletín del trabajo: por un lado, mails impresos con la esperanza de poder concederles unos minutos. Junto a ellos el último informe, las notas tomadas en la conferencia de la mañana, aquel documento tan interesante pero tan largo y, cómo no, ese artículo que se quiere leer a toda costa… una vez se haya ojeado el periódico del día.

Plastic Logic Reader

Del tamaño de un folio, reproduce documentos en formato original.

En resumen: mucho papel en el maletín del trabajo. Pero el continuo trajinar de hojas podría tener los días contados. “El Plastic Logic Reader permite almacenar todo tipo de documentos: el diario de las últimas dos semanas, sus revistas favoritas, sus correos con todos los documentos adjuntos, datos, cifras… ¡todo lo que quiera!”, comenta Rachel Lichten, portavoz de Plastic Logic, una compañía británica con sede de producción en la ciudad alemana Dresden.

“El tamaño del Reader equivale aproximadamente al de un folio convencional, de manera que los documentos se reproducen en su formato original, con excepción del periódico, claro”, prosigue Lichten, “se pueden pasar las páginas normalmente y, gracias al touchscreen incorporado, escribir sobre ellas. El Reader es más manejable que un ordenador portátil: no hace falta abrirlo, no tarda en encenderse y no pesa tanto”, añade la portavoz.

¿En lugar del periódico de siempre?

Plastic Logic Reader

El Reader de Plastic Logic es fino y pesa unos 500 gramos.

“El Plastic Logic Reader tiene muchas más funciones que la de servir de sustituto al periódico convencional, y está orientado a muchos más tipos de clientes”, puntualiza Lichten. Sin embargo, a la vista del ahorro en papel y en distribución que se perfila, no resulta curioso que entre los más interesados en el invento se encuentren las editoriales.

El Reader puede conectarse, con cable o sin él, directamente a Internet o descargar los documentos archivados en un ordenador común. Sin embargo, donde no hay acceso a la Red no permanece online: en el tren, de camino o de regreso del trabajo, el diario que se lee es el que se grabó antes de partir. “Pero siempre estará más actualizado que la edición impresa, que es del día anterior”, recuerda Lichten.

Plastic Logic Reader

Este lector permite almacenar y leer todo tipo de documentos, y su pantalla no cansa la vista.

Y con todo, el papel seguía reservando para sí una ventaja que lo libraba de cualquier complejo de inferioridad con respecto a los soportes digitales: la lectura es más agradable, los ojos no se cansan tanto, los textos largos se hacen más llevaderos.

“Nuestra pantalla no es como la de los ordenadores comunes: no agota la vista”, asegura Lichten, “los 'blackplanes', la parte electrónica del monitor, son de producción propia. Y además hemos incorporado la tecnología reflectiva E-Ink. Reflectiva significa que las condiciones lumínicas determinan la legibilidad: igual que sucede con el papel, si está oscuro, no se lee bien; pero, si el lector se cansa, es por la lectura y no por la pantalla.”

Y pese a todas las ventajas de tener un Reader para leer el periódico, Lichten está convencida: “los diarios tal y como los conocemos no van a desaparecer, sólo tendrán que readaptarse”.

Sin nombre ni precio hasta 2010

El Reader se llama Reader porque, en realidad, aún no tiene nombre. El bautizo se llevará a cabo cuando esté listo para salir al mercado, y eso no sucederá, según las predicciones de Plastic Logic, hasta 2010. “A lo largo de la segunda mitad de este año empezaremos a probar el producto”, dice Lichten.

En principio, la compañía había anunciado que el lector estaría listo en 2009. Sin embargo, su puesta a la venta se pospone “entre otros motivos porque la situación económica actual no es propicia para el lanzamiento de nuevos productos”, indica la portavoz.

Para saber lo que costará un Reader ya pasado por la pila bautismal habrá que esperar: sobre precios no se habla todavía, ni siquiera como orientación para saber si el aparatito estará al alcance de los bolsillos mortales o si a los periódicos les merecerá la pena empezar a distanciarse de la celulosa, la imprenta y el quiosco para apostar por la alternativa plana, ligera y portátil, como un folio electrónico.

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