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Salud

Padres de pequeño Charlie Gard abandonan batalla judicial

“Ahora ya es demasiado tarde para tratar a Charlie”, informaron los progenitores del menor de 11 meses que sufre una extraña enfermedad genética.

El caso ha conmovido a todo el mundo e incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció la ayuda de su país para intentar salvar al bebé Charlie Gard, de 11 meses. Pero esto ya no será posible, luego de que los últimos exámenes médicos realizados al menor, que sufre una extraña enfermedad genética llamada síndrome de depleción de ADN mitocondrial, fueran lapidarios.

Los padres del niño, Chris Gard y Connie Yates, dieron a conocer este lunes (24.07.2017) su decisión, a la luz de los nuevos estudios, de abandonar la batalla judicial que llevaban adelante para obtener un permiso de viaje de parte del hospital Great Ormond Street de Londres, para someter al niño a un tratamiento experimental en Estados Unidos. El abogado de la familia, Grant Armstrong, dijo ante el Tribunal Supremo de Reino Unido que se confirmaron los peores temores de los padres sobre la salud de Charlie.

"Ahora ya es demasiado tarde para tratarlo”, apuntó el abogado, quien reveló además que la pareja tenía la sensación de que prolongar su lucha legal en los tribunales ocasionaría "dolor" al bebé al comparar el caso, que ha atraído una enorme atención mediática en todo el mundo, a "una tragedia griega". En tanto, los padres del niño escribieron en su cuenta de Twitter "Les damos las gracias a todos por su decidido apoyo".

El pequeño Charlie Gard.

El pequeño Charlie Gard.

"La decisión más dura”

La enfermedad que sufre Charlie es un extraño desorden que inhabilita la capacidad del cuerpo de dar energía a los músculos. En una vista en el Tribunal Supremo, el abogado Armstrong explicó que los últimos análisis médicos realizados para evaluar la salud del pequeño, que no tiene ninguna función activa, se había evidenciado que el daño ocasionado al músculo y los tejidos del bebé es "irreversible".

Los médicos del pequeño se mostraron desde un comienzo a favor de desconectar al bebé para que no sufriera, pues consideran su enfermedad irreversible. Sin embargo, los padres querían probar una terapia que ni siquiera ha sido testeada en ratones. Para financiarla habían reunido alrededor de 1,5 millones de euros en donaciones, pero la Justicia había dado hasta ahora la razón al hospital. La pareja agotó todas las instancias, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

"A estos padres les esperan días negros por delante y desean atesorar el tiempo que les queda con Charlie, sin importar lo corto que pueda ser", añadió el abogado, que apuntó que la pareja quería que de su caso "se aprendan lecciones". La madre del pequeño afirmó en el transcurso de esa audiencia judicial que ésta había sido "la decisión más dura" que habían tenido que tomar.

DZC (EFE, dpa)

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