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Deportes

Paderborn: ¿un sueño que se apaga?

La gran sorpresa del campeonato alemán, el Paderborn, llegó el verano pasado a la primera división pisando fuerte pero en la fase decisiva de la temporada aflojó peligrosamente el paso y ahora está al borde del descenso.

Mucho antes de que el Bayern se adueñara del campeonato para dominarlo a su antojo, un pequeño club de provincia, recién llegado a la Bundesliga, se le había adelantado y estaba por encima suyo ostentando con orgullo el liderato de la clasificación. El Paderborn le entregó el primer puesto a sus rivales de Múnich en la quinta fecha, cuando de visita en el Allianz Arena encajaría su primera derrota en la temporada en la que debutó en la Bundesliga.

El Paderborn, cuyo estadio únicamente le da cabida a 15.000 espectadores, siendo el más pequeño de la Bundesliga, fue capaz de superar el traspiés y mantener el ritmo que le marcó el resto de clubes, todos ellos con mucha más experiencia y tradición. A los representantes alemanes en la Champions League -Dortmund y Leverkusen- les arrebató empates, y consiguió vencer a históricos como el Hamburgo, el Fráncfort o el Berlín.

El novato equipo no volvió a respirar el aire que se inhala en la parte superior de la tabla de posiciones, pero tampoco tuvo mayores dificultades para mantenerse durante la primera vuelta de la Bundesliga lejos de los puestos que amenazan con el descenso a la segunda división, un campeonato en el cual competían apenas un año atrás.

El pésimo 2015

La décima posición con la que cerró el 2014 alimentó el optimismo de la afición y las directivas del club. El Paderborn, que se estrenó en la Bundesliga con el propósito de no descender tras solo una temporada entre los grandes, corrigió sus metas. El objetivo mínimo que en agosto era terminar en el puesto 16 para poder optar por defender el cupo en la primera división en los dos partidos de promoción al final del torneo, se transformó en diciembre en uno diferente: no tener nada que ver con el peligro del descenso.

Los resultados hasta esa fecha permitían considerar alcanzable el objetivo, que incluso pudo haber sido calificado de modesto dado el rendimiento exhibido en el primer semestre de la temporada. Nadie contaba entonces con el nefasto 2015 que les esperaba más adelante. Desde que la Bundesliga reinició actividades después de la pausa invernal, el Paderborn ha tenido pocos motivos para la alegría y el optimismo.

El rendimiento del equipo, en cuyo potencial la afición había depositado mucha confianza, no mejoró, y tampoco se estabilizó al nivel del año anterior. Jornada tras jornada el Paderborn se deslizaba cada vez más en la clasificación. De la décima posición que tanto entusiasmo había despertado se cayó a la 12, luego a la 13, después vino la 16, y desde mediados de marzo el club está estancado en la casilla 17, que significa el descenso automático.

Las razones del descalabro del Paderborn se encuentran rápidamente. El equipo apenas ha conseguido dos goles en la Bundesliga en el 2015, lleva seis jornadas sin anotar, y solo ha sumado cinco puntos en un año en el que ha recibido 26 goles en contra, los mismos que encajó en todo el 2014.

La afición del Paderborn guarda la esperanza de que el futuro del equipo esté en primera división.

La afición del Paderborn guarda la esperanza de que el futuro del equipo esté en primera división.

La esperanza sigue viva

Aún faltan siete partidos hasta el final de la Bundesliga, y hasta entonces, pese al mal momento del equipo, en Paderborn están dispuestos a ofrecer resistencia al amenazante descenso a la segunda división. En la pequeña ciudad de menos de 150.000 habitantes nadie desea despertar tan rápido del sueño que están viviendo, ese que se hizo realidad luego de una larga espera de más de medio siglo: ser escenario de primer nivel en el fútbol alemán.

Los escasos cuatro puntos que los separan de la salvadora casilla 15 del tablero, actualmente en poder del Hannover con 28 puntos, así como la crisis que afrontan el Stuttgart y el Hamburgo -último y antepenúltimo respectivamente- animan al Paderborn a no resignarse. De hecho, como una muestra de confianza en el club, el gobierno local aprobó hace apenas un par de semanas un presupuesto de cuatro millones de euros para financiar el 50% de un nuevo centro de entrenamientos para el equipo profesional y la cantera que debe entrar en funcionamiento a finales de este 2015.

Paderborn sigue pensando en la primera división y por eso las directivas han respaldado incondicionalmente al entrenador Andre Breitenreiter, cuyo puesto “no está en entredicho” según declaró a Sport Bild Michael Born, gerente del club. Ahora lo que resta para acabar la agonía de la gran sorpresa de la Bundesliga esta temporada es sumar puntos, pues como dijo Patrick Ziegler, el jugador líder de la plantilla, “hay que ganar, porque sin triunfos no hay puntos, y sin puntos estamos predestinados a descender”.

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