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Ecología

Oro negro del Ártico, ¿peligra el ecosistema?

El acuerdo para proteger el ecosistema del Ártico cobra cada vez más importancia de cara al cambio climático y a la creciente explotación petrolera en la región.

Protesta de Greenpeace en aguas del Ártico.

Protesta de Greenpeace en aguas del Ártico.


Se reúne en Nuuk, la capital de la región autónoma danesa de Groenlandia, el Consejo Ártico, una organización formada por 8 países (Canadá, Dinamarca, EE. UU., Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia) en cooperación con 6 organizaciones internacionales que representan a pueblos indígenas, para firmar el Acuerdo sobre Cooperación en Aviación, Búsqueda Marítima y Salvamento en el Ártico. Este tratado jurídicamente vinculante surge como reacción al aumento del tráfico naviero, así como al creciente interés en las reservas árticas de petróleo y gas que, a causa del cambio climático, se han vuelto más fácilmente accesibles.

Luego de la catástrofe petrolera en el Golfo de México, hace un año, se pensó que los planes para extraer hidrocarburos en el Ártico habían pasado al olvido. Sin embargo, poco después de un año, la industria petrolera lleva a cabo perforaciones cada vez más profundas en esa región.

Paisaje de Groenlandia.

Paisaje de Groenlandia.

Organizaciones medioambientales advierten sobre los peligros de un posible derrame de petróleo en esa zona, que posee un ecosistema muy sensible. Según un informe del Gobierno de EE. UU., un accidente petrolero en el Mar de Chukotka, frente a la costa de Alaska, podría liberar una inmensa cantidad de crudo, una catástrofe cuyas dimensiones superarían ampliamente las capacidades con las que cuenta la industria para poder combatir sus devastadores efectos.

A fines de abril, activistas de Greenpeace ocuparon una plataforma petrolera cercana a la ciudad de Estambul que será transportada a Groenlandia para realizar excavaciones de prueba en las profundidades marinas por encargo de la compañía escocesa Cairn Energy Plc.

Investigar consecuencias para el medioambiente

El fiordo Illulisat, en Groenlandia.

El fiordo Illulisat, en Groenlandia.

Se presume que en el Ártico se encuentra alrededor de un 13 por ciento de las reservas mundiales de petróleo no descubiertas aún. John Farrel, director de la Comisión de Investigación del Ártico de EE. UU., cree que será imprescindible realizar más sondeos para extraer petróleo en el Polo Norte. Pero también cree que el accidente en el Golfo de México acrecentó la conciencia en cuanto a futuros riesgos.

Ahora se pone mucha más atención en investigar la región antes de que aumente la explotación económica, asegura el experto, añadiendo que es necesario investigar a fondo el ecosistema en el que se realicen ese tipo de empresas. “Necesitamos conocer mejor el mecanismo de los mares y del medioambiente, datos básicos fundamentales para poder solucionar posibles derrames de petróleo y otros problemas en las aguas árticas”, explica.

El Ártico se sobrecalienta al doble de la velocidad con que lo hace el resto del planeta, y cada vez se vuelve menos probable que la investigación le pueda seguir el paso a la explotación de los recursos de esa región.

El groenlandés Aqqualuk Lyng es el presidente del Consejo Circumpolar Inuit, que advierte que hay tener en cuenta la sostenibilidad en la explotación del Ártico. Lynge critica la velocidad con la que avanza el desarrollo, y dice que es dudoso que se disponga realmente de las capacidades tecnológicas como para perforar en aguas del Ártico sin afectar a los lobos marinos y a las ballenas que viven allí.

“¿Acaso hemos exigido que la industria petrolera investigue primero los efectos de la explotación petrolera sobre el medioambiente? No. No lo hemos exigido”, critica Lynge, que representa a los cerca de 160.000 inuits que viven en el territorio de Alaska, Canadá, Groenlandia y Chukotka (Rusia).

Falta de estructura y desafío logístico

Groenlandia está cubierta en un 85 por ciento por el hielo.

Groenlandia está cubierta en un 85 por ciento por el hielo.

Las perforaciones petroleras, así como el transporte de petróleo a través del Ártico, representan un enorme desafío para la seguridad y la infraestructura. Jörn Harald Andersen es consejero de la asociación Norwegian Clean Seas (Mares limpios de Noruega), que colabora con las empresas que operan en aguas noruegas para eliminar la contaminación.

“Cuanto más al norte trabajamos, menos luz tenemos en invierno”, explica Andersen. Además, la visibilidad es muy escasa por la niebla, y las bajas temperaturas y la escasa infraestructura en el norte de Noruega también representan un problema. “Tenemos que trasladar allí mucha cantidad de equipamiento y personal, y apenas si contamos con apoyo en el lugar, aparte de que la logística se dificulta más que en otras regiones”, señala el experto.

Sin embargo, Andersen está convencido de que su equipo de trabajo podría manejar un accidente petrolero sobre el hielo. Nuestro primer yacimiento en el norte, el yacimiento Goliath, comenzará a producir en el 2013, por lo que ya estamos en campaña para desarrollar nuevas tecnologías para incluir a los botes pesqueros a fin de poder poner a prueba a los sistemas de exploración a distancia cuando hay mala visibilidad o en la oscuridad. Todo marcha a paso acelerado para poder manejar estos desafíos en el extremo norte de Noruega”, dice Andersen.

Catástrofe petrolera provocada por el buque Exxon Valdez, en 1989.

Catástrofe petrolera provocada por el buque Exxon Valdez, en 1989.


Peligro negro en el hielo

La doctora Amy MacFadyen es oceonágrafa y trabaja en el equipo de emergencia de NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), la agencia estadounidense que monitorea el estado del tiempo y la actividad oceánica, y se dedica a combatir la catástrofe petrolera en el Golfo de México.

Las condiciones logísticas del Golfo, afirma, no están dadas en el Ártico, muy poco poblado. Y, técnicamente hablando, la situación en caso de derrame sería completamente diferente sobre el hielo. “Sería un problema para los aparatos de absorción, pero el hielo también podría actuar como una barrera y concentrar el petróleo en un lugar determinado. Y luego se lo podría quemar, como se hizo en el Golfo de México”, aclara Amy MacFadyen.

Pero no siempre resulta fácil encontrar petróleo debajo del hielo, explica la experta. Ciertos tipos de radares tampoco serían capaces de penetrar la gruesa capa de hielo. Pero no deja de ser optimista en cuanto a las posibilidades para combatir un accidente petrolero en la zona.

Amenaza para el ecosistema

Combustión de petróleo in situ en Noruega.

Combustión de petróleo in situ en Noruega.

Por el contrario, grupos ecológicos como Vida Salvaje o Greenpeace dudan de que la industria del petróleo esté preparada para un gran accidente petrolero en el Ártico. La firma del Acuerdo sobre Cooperación en Aviación, Búsqueda Marítima y Salvamento en el Ártico no es suficiente para garantizar la seguridad al ampliarse la extracción y el transporte de petróleo en la región, explica Frida Bengtsson, de las oficinas noruegas de Greenpeace:“Según mi opinión, se trata de la mayor amenaza inmediata para el ecosistema ártico”, dice. La combustión del petróleo implica, asimismo, que se poluciona a largo plazo la atmósfera, lo cual acentuaría los efectos del cambio climático.

“El Ártico es una región de una dinámica muy especial debido a los efectos del cambio climático y por las actividades económicas en aumento”, subraya John Farrel. El líder inuit Aqqaluk Lynge, por su parte, exige un desarrollo más lento en la región ártica. “Quiero que los políticos de Groenlandia y de los otros territorios árticos esperen. ¿Cómo será todo dentro de diez años? ¿Qué sucederá a partir del derretimiento del Ártico? ¿Qué sucederá con nuestro ecosistema, con nuestros puertos? ¿Con qué velocidad subirá el nivel del mar? El Ártico es un espejo en el que podemos observar en vivo las consecuencias del cambio climático.

Pero el Gobierno de Groenlandia no quiere esperar. Esta semana dio luz verde a las perforaciones de prueba en la costa oeste de la isla, objetadas por Greenpeace.

Autora: Irene Quaile/ Cristina Papaleo

Editor: Emilia Rojas-Sasse

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