Opinión: victoria de un fútbol calculador | Deportes | DW | 11.07.2016
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Deportes

Opinión: victoria de un fútbol calculador

¡Felicidades Portugal! El once de Ronaldo ganó el título europeo con una mezcla de fútbol defensivo y disciplina en su forma más pura. No fue un juego bonito, pero sí un nuevo modelo de éxito para el fútbol moderno.

Didier Deschamps se quedó perplejo. Como jugador, logró ser campeón del mundo y campeón de Europa. Y le hubiese gustado coronar su carrera ganando el título europeo en su propio país. Pero no pudo ser. “Una gran decepción”, declaró el seleccionador francés después del partido. “En última instancia, hubo pequeñas cosas que decidieron el partido”, añadió. En la entrevista tras la final del París, no quiso decir cuáles fueron. Y sus jugadores tampoco parecían haber entendió por qué habían perdido el partido ni cómo Portugal había terminado ganando la Eurocopa 2016.

En realidad, todos hablaba a favor de Francia. Posesión, lucha por el balón, pases, oportunidades... las estadísticas apuntaban claramente a los anfitriones como favoritos. ¿Por qué perdió entonces le equipe tricolore la final en su propia casa? Porque los franceses no supieron encontrar el remedio contra esa nueva interpretación de juego de los portugueses: defiende, destruye y usa el contraataque para avanzar. El triunfo de Portugal es una victoria de un fútbol defensivo calculado que nunca se había visto. Y que de seguro hará escuela.

¿Grecia reloaded?

Joschka Weber, periodista deportivo de DW.

Joschka Weber, periodista deportivo de DW.

Rápidamente surgieron paralelismos erróneos con el sorprendente triunfo de Grecia en 2004, curiosamente contra Portugal. Entonces, Grecia no tuvo otra alternativa que cerrarse atrás y esperar que hubiera suerte adelante. Pero la selección portuguesa pudo emplear muchas más opciones de juego, de las que prescindió conscientemente bajo la batuta de Fernando Santos. Se acabó el juego bonito y emocional del pasado. En lugar de eso, un trabajo sobrio y meticuloso con el balón y el oponente, reducir el riesgo, mantener la posición con disciplina y defender hasta la muerte. Puede que para muchos no sea un fútbol bonito, pero a los aficionados de Lisboa ni siquiera se les pasó eso por la cabeza. Y hay que reconocer que maravilló su pureza.

En esta Eurocopa, ningún equipo trabajó con tanta eficiencia como Portugal. Tres empates lamentables bastaron para que superase la fase de grupos. El caballo saltó tan alto como pudo. En parte, reservando fuerzas. Y en la fase del K.O., Portugal arrojó más leña al fuego y supo derrotar a rivales como Croacia y Francia, aunque no le bastase el tiempo reglamentario y sus rivales tuviesen mejores oportunidades. Tres veces tuvo que recurrir a la prorroga y tres veces consiguió ganar la selección portuguesa. La “Seleccao de las Quinas Tungas” (selección de los escudos), cerró la defensa de tal forma que no permitía el paso de sus oponentes. Y la “Crème de la Crème” del fútbol europeo, como Luka Modric, Robert Lewandowski, Gareth Bale o Antoine Griezman, se desesperó ante ese blindaje.

Hacia la escuela portuguesa

Los maestros del fútbol habrán entendido el hecho de que, al final, se puede ganar un partido contra los grandes con métodos simples. Y seguro que copiarán este nuevo concepto de éxito, como hasta hace pocos años hicieron por docenas con el Tiki-Taka de los españoles. Destruir el juego es más fácil que construirlo. Y llegan tiempos difíciles para los amantes del fútbol ofensivo.

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