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El Mundo

Opinión: Unidos por una misma causa

Rusia se acerca cada vez más a China. Moscú quiere, junto con Beijing, relativizar el poder de Estados Unidos, opina el columnista Frank Sieren.

En el conflicto marítimo del Sudeste Asiático, Pekín ha encontrado un nuevo aliado. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, lanzó, en la reunión de la semana pasada con su homólogo chino, Wang Yi, claras acusaciones en contra del Gobierno estadounidense: el conflicto no debe ser exacerbado por agentes externos, según Lavrov. En cambio, las partes involucradas deben negociar entre ellas.

Con esto, Lavrov se refirió a la constante presencia de barcos y aviones norteamericanos en la zona, así como a las crecientes advertencias provenientes de la Casa Blanca. Estados Unidos cree, debido a su cercanía con algunos de los vecinos chinos en el pacífico, tener el derecho de involucrase en los asuntos de la región. Ahora, Moscú ha dejado en claro que considera acertada la postura de Pekín. Esto se debe, en gran medida, a la injerencia estadounidense en el conflicto ruso con Ucrania.

Protesta en contra del sistema de defensa antimisiles THAAD

Frank Sieren.

Frank Sieren.

La disputa por el territorio marítimo en el Sudeste Asiático no es el único problema sobre el cual Wang Yi y Lavrov se pronunciaron. Juntos le exigieron a Estados Unidos que tome distancia del programado sistema de defensa antimisiles THAAD en Corea del Sur, el cual contrarrestaría un eventual ataque nuclear norcoreano.

Para los rusos y chinos, los sistemas de defensa actuales son más que suficientes. Una ampliación militar no sería acorde con una postura defensiva y podría tener una influencia negativa sobre la seguridad tanto china como rusa. Y si bien Corea del Norte ha vuelto, en las últimas semanas, a probar misiles nucleares –lo que “justificaría” el sistema antimisiles–, hasta ahora, sin embargo, las pruebas no han tenido éxito.

Los ministros de Exteriores de ambos países se mostraron, sorpresivamente, de acuerdo en muchos asuntos, aún cuando China tiene grandes reservas respecto a Rusia. No obstante, estratégicamente, la proximidad tiene sentido para ambas naciones. Por este motivo, el ministro de Defensa chino, Chang Wanquan, la semana pasada en Moscú, durante la quinta Conferencia Internacional de Seguridad, reveló que en este año están planeadas más maniobras militares conjuntas que en años anteriores, de tropas terrestres, marítimas y aéreas. El próximo ejercicio militar tendrá lugar este mes en una base militar rusa.

Aprender de las experimentadas tropas rusas

Los ejercicios militares no solo ayudarán a las tropas rusas y chinas a tener una mejor coordinación; los soldados chinos también podrán aprender de los experimentados soldados rusos. Ya hace más de medio siglo que China no participa de un conflicto armado a gran escala. La última vez fue en 1979 cuando marcharon a Vietnam, y, aun en esa ocasión, fue tan solo por un par de meses.

La reticencia que le tiene China a Rusia se hace evidente en el hecho de que no existe ninguna alianza firmada entre ambas naciones. Por esta razón, tanto Vladimir Putin como Xi Jingping decidieron, en su última reunión en noviembre de 2015, reunirse con más frecuencia. La primera de estas reuniones será en Pekín en junio, según anunciaron ambos ministros de Exteriores. Entre más duren las sanciones occidentales, más cercana será la cooperación entre China y Rusia. El objetivo de ambas naciones es claro: relativizar la influencia y el poder de Estados Unidos.

El columnista Frank Sieren vive desde hace más de 20 años en Beijing.

Para aprender: aquí puede usted leer la versión original de este artículo en alemán.

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