1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Europa

Opinión: Una UE en crisis cumple 60

Es un cumpleaños en el que muchos de los invitados no tienen ánimos para festejar. A pesar de todo, la Unión Europea es una historia de éxito y su crisis actual pueder ser una oportunidad, opina Alexander Kudascheff.

La Unión Europea (UE) está en crisis. ¿Es la mayor crisis desde su fundación hace ahora 60 años? Para muchos es así, aunque los 80 también fue una década difícil. En aquella época se hablaba de la esclerosis europea a la que puso fin el antiguo presidente de la Comisión, Jacques Delors, quien dio un impulso político a la entonces pequeña Comunidad Europea.

 

Más información:

Encuesta: mayoría de europeos apoyan permanencia en la UE

Reino Unido pedirá la salida de la UE el 29 de Marzo

 

Un cambio idealista tras la guerra

Kudascheff Alexander de DW.

Alexander Kudascheff de DW.

CEE, CE y UE: estas tres abreviaciones representan el desarrollo de la Unión Europea desde una comunidad económica, pasando por una comunidad europea hasta la unión en la actualidad. Simbolizan el cambio idealista tras una guerra destructiva con solo seis miembros que, poco a poco, se fue ampliando con Gran Bretaña, Irlanda y, más tarde, con jóvenes democracias, como España, Portugal y Grecia. En la actualidad son 28 países, pero en el futuro ya no estará Gran Bretaña.

Nada representa tanto la actual crisis como el "brexit". Un país abandona la UE porque el pueblo lo decidió así. Nadie podía imaginárselo. Y, desde entonces, y esto es muestra de la profundidad de la crisis, las dudas corroen a los europeos.

El propagado populismo de derecha tampoco ayuda y, además, acorrala a los defensores de la UE. En Francia, Holanda, Italia, Alemania y en algunos países del Este europeo: en todas partes, los populistas y ultraderechistas fanfarronean con que la UE debe desaparecer al igual que el monstruo burocrático, Bruselas. El euro hay que liquidarlo. Sus mensajes son escuchados, no por la mayoría, pero sí por seguidores que prefieren volver a una nación pseudoidílica.

Sin embargo, la UE, a pesar de su tamaño y a lo que para muchos parece un "imperio desbordado", es una historia de éxito sin parangón. Garantizó la paz en Europa. Solo hay que viajar a Ucrania y hablar allí con la gente para saber lo que significa paz. El mercado nacional y el libre comercio han permitido un bienestar increíble. La solidaridad de los países más ricos ha permitido que los más pobres puedan recuperarse y reducir diferencias. La gente puede viajar, los jóvenes pueden estudiar donde quieran y la gente puede trabajar y vivir donde desee. Todo esto hubiese sido una utopía hace 60 años, poco después de la Segunda Guerra Mundial. Nadie lo hubiese creído posible.

Es necesario pensar en el futuro

Es verdad que la UE regula demasiadas cosas. No se siente cercana a los europeos. No es capaz de manifestar con claridad cuáles son sus objetivos y su sentido. Bruselas es una nave espacial. El euro no funciona como lo habían imaginado sus padres (demasiado idealistas). La seguridad de las fronteras exteriores no se percibe como una tarea común. Hay un desnivel entre el Norte y el Sur y el Oeste y el Este, y la UE admitió a uno que otro país con demasiada rapidez. La profundidad y el desarrollo de la UE institucional supera con frecuencia a los gobiernos nacionales, lo que conlleva rechazos y frecuentes bloqueos.

Los europeos deben reflexionar sobre estos temas. Pero también deben tener en cuenta lo bien que viven en el Viejo Continente. Además, en la actualidad se forman miles de jóvenes para hacer oír y reforzar "el pulso de Europa” y ser la voz opuesta a la derecha y, a veces, a la izquierda crítica de la globalización. En Francia, el convencido europeo Emmanuel Macron dispone de la posibilidad de convertirse en presidente de su nación. Y en Alemania tenemos a Angela Merkel y Martin Schulz, candidatos a canciller que difieren mucho, pero ambos son reconocidos europeístas. Existe la esperanza realista de que el eje germano-francés se convierta otra vez en el motor de una Europa renovada. La crisis supone también una oportunidad.

Alexander Kudascheff (RMR/DZC)

 

DW recomienda