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Europa

Opinión: un encuentro sin avances significativos

El encuentro en el Kremlin sirvió para que Merkel y Hollande reanudaran el diálogo con Putin. Si su plan fracasa, la cuestión del suministro de armas a Ucrania pasará a formar parte de la agenda, cree Bernd Johann.

Sin hablar con la prensa, Angela Merkel y François Hollande abandonaron Moscú. Durante varias horas, la canciller alemana y el presidente francés habían conversado con el mandatario ruso, Vladimir Putin. Sin embargo, no está claro qué es lo que han alcanzado. Generalmente, cuando los jefes de Gobierno y de Estado deciden no informar a la sociedad, significa que no ha habido avances o, en el mejor de los casos, que estos no han sido significativos.

No obstante, finalmente Berlín y Moscú emitieron dos mensajes. Tanto el portavoz del gobierno alemán como el del Kremlin hablaron de conversaciones constructivas y dijeron que se estaban revisando documentos para restar tensión al conflicto ucraniano. Poco antes de la reunión en la capital rusa, otra buena noticia había llegado del este de Ucrania: gracias a un alto el fuego temporal entre el Ejército ucraniano y los separatistas prorrusos, muchos civiles pudieron salir de la ciudad de Debaltsevo, escenario de violentos enfrentamientos.

Moscú: guerra como herramienta política

Sin embargo, de momento, algo mucho mayor está en juego. La guerra en el este de la exrepública soviética demostró que la vía militar nuevamente se ha convertido en una herramienta política en Europa. Rusia está trazando por cuenta propia nuevas fronteras y zonas de influencia en el viejo continente. Ucrania es su juguete y el este de ese país la zona de contención para mantener a raya la democracia y el bienestar europeo a fin de que Rusia pueda seguir siendo una autocracia. Por ello, el Kremlin violó todos los fundamentos políticos y las reglas de derecho internacional que la comunidad internacional -por cierto, junto con Moscú- construyó después de la Segunda Guerra Mundial.

Bernd Johann, de la redacción ucraniana de DW.

Bernd Johann, de la redacción ucraniana de DW.

Una cosa está clara: este actuar no solo amenaza la paz en Ucrania, sino en toda Europa. De ahí que Alemania y Francia, los dos países más importantes de la Unión Europea, lanzaran esta nueva ofensiva diplomática, para lograr que Putin cambie su peligroso rumbo.

Alto riesgo

Merkel y Hollande han apostado mucho. Después de una serie de iniciativas diplomáticas poco exitosas, sobre todo la canciller había limitado últimamente sus contactos con Putin a llamadas telefónicas. Ahora, ha emprendido un nuevo intento junto con Hollande, para tratar de reanudar el diálogo con el presidente ruso. El desenlace está por verse. Berlín y París corren el riesgo de que su empresa vuelva a fracasar. Esto demuestra cuán seria es la situación.



El jefe del Kremlin por lo menos ha aceptado el diálogo. Este domingo (8.2.2015) los tres mandatarios volverán a analizar la propuesta de paz para Ucrania en una conversación telefónica. Si bien no se trata de una hoja de ruta para destrabar la situación en Ucrania, sí es un punto de partida.

¿De conflicto regional a conflicto global?

Las negociaciones continuaron este sábado (7.2.2015) en la Conferencia de Seguridad de Múnich. Pero si los esfuerzos diplomáticos del eje franco-alemán por resolver el conflicto en Ucrania llegaran a fracasar, este conflicto regional se podría convertir definitivamente en uno global.

En ese caso, no se llegaría a un acuerdo con Moscú, y el suministro de armas a Ucrania se volvería cada vez más probable. Europa quiere una solución pacífica. Pero si Rusia no está dispuesta a ello, Europa no puede y no debe quedarse de brazos cruzados. El suministro de armas a Ucrania debe formar parte de la agenda política, si las iniciativas diplomáticas fracasan.