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Europa

Opinión: ¡Syriza debe ganar!

Por tercera vez en este año, los griegos tienen que votar. Aunque parece que Alexis Tsipras está cansado, tener a Syriza en la oposición sería mucho peor para el país, dice Spiros Moskovou.

Otro todo o nada para Grecia. El futuro de muchos temas depende de lo que ocurra este domingo (20.9.2015) en las elecciones: la estabilidad y el devenir de la crisis en la zona euro o, por ejemplo, el destino de los refugiados que llegan cada noche a territorio heleno, con el consiguiente caos que esto genera.

Las tres votaciones de los últimos doce meses han sido convocadas por la misma persona, el encantador líder del partido populista de izquierdas Syriza, Alexis Tsipras: en enero hubo comicios anticipados porque Syriza bloqueó la elección de un nuevo presidente en el Parlamento; seis meses más tarde, en julio, Tsipras convocó a un referéndum en torno a los pagos pendientes de cara a los acreedores internacionales; y ahora, después de que el Gobierno aprobara el tercer rescate al país gracias a los votos de la oposición, los griegos regresan a las urnas.

Spiros Moskovou, jefe de la redacción griega de DW.

Spiros Moskovou, jefe de la redacción griega de DW.

Y es que parte de los parlamentarios de Syriza, pertenecientes al ala ultra-izquierdista del partido, rechazaron el acuerdo, abandonaron la formación y promovieron un nuevo partido, llamado Unidad Nacional, para ganarse el favor del electorado. Por lo tanto, Tsipras no puede gobernar sólo con el apoyo de su partido.

En realidad, habría que castigar a Syriza

Teniendo en cuenta la actual banalización de la democracia en Grecia, no son pocos los que desean que Syriza sea castigado este 20 de septiembre. Y es que, en última instancia, el Gobierno de Tsipras es el único responsable de que las negociaciones con los socios permaneciesen en la cuerda floja durante meses, de los controles de capital que sufrieron los griegos y de la desoladora situación de la economía helena.

La tropa de aficionados del inexperto primer ministro ha provocado una tempestad cuyas consecuencias sigue pagando el pueblo griego: bancos sin dinero, jubilados sin pensiones, empresas sin beneficios y escuelas sin maestros. Si las políticas de izquierdas garantizan beneficios para la ciudadanía, entonces Syriza ha fracasado. Sin embargo, Syriza tiene que permanecer en el poder de una forma u otra. Los votantes tienen que obligar a Tsipras a comprometerse. Su partido está obligado a cumplir el acuerdo firmado con los acreedores internacionales.

Según las encuestas, Syriza tendrá que luchar contra el partido liberal-conservador Nueva Democracia de Vangelis Maimerakis por la victoria en las elecciones de este domingo (20.9.2015). Unos pocos votos pueden ser determinantes. Del resto se encargará una ley electoral que premia al partido más votado con cincuenta escaños adicionales. Todo indica que ni Syriza ni Nueva Democracia lograrán la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario. Si gana Maimerakis, su partido podrá formar una coalición con los socialdemócratas del Pasok o con los liberales del Potami.

Syriza debe asumir la responsabilidad

Esa sería, desde luego, la peor solución para Grecia: Syriza podría volver a hacer gala de una oposición implacable y torpedear la aplicación del tratado que ellos mismos han negociado. En el contexto de la cultura política griega, esto sería un delito menor. De ahí que la mejor solución para el país sea un Gobierno de coalición integrado por Syriza y uno o dos de los partidos más pequeños. De esta forma, el partido de Alexis Tsipras no podría eludir su responsabilidad.

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