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El Mundo

Opinión: Solidaridad árabe, ¿un eslógan vacío?

Los refugiados árabes en Alemania no necesitan 200 nuevas mezquitas sino más humanidad y apoyo del mundo musulmán, opina Naser Schruf.

Cumbres extraordinarias árabes, encuentros de solidaridad con muchas lágrimas, suministros de armas a los más diversos grupos opositores y una maquinaria mediática –proveniente sobre todo de la región del Golfo−, que no se ha cansado de denunciar, con emocionales reportajes y coberturas en vivo, las miserables condiciones de vida bajo el régimen de Bashar al-Assad. Todo eso, supuestamente, con el objetivo de apoyar al pueblo sirio y ayudarlo a conseguir una vida más digna. ¿En serio?

Ahora que el pueblo sirio necesita más ayuda que nunca, muchos “hermanos” árabes se han quedado cruzados de brazos. Está claro que las cifras de refugiados sirios en países pobres vecinos como Jordania (630.000) o el Líbano (1,3 millones) son dramáticas, y que el altruismo de estos países merece toda clase de reconocimiento. También en otros países árabes hay una notable disposición a ayudar. Pero los sirios huyen cada vez más hacia el norte, hacia Europa. Solo en Alemania, el Gobierno cuenta con hasta 800.000 refugiados para 2015, la mayor parte de ellos procedente de Siria.

Schruf Naser, redacción arabe de DW

Schruf Naser, redacción arabe de DW

Extraña solidaridad

Esas son cifras dramáticas, que dejan en el aire una pregunta: ¿cuántos refugiados han acogido los más ricos Estados árabes? Según Amnistía Internacional, ¡ni uno solo! Ni Catar, ni los Emiratos Árabes, ni Arabia Saudita, ni Kuwait, ni Omán, ni Baréin. ¿Así luce la “hermandad” y la “solidaridad” de la −en otros contextos tan celebrada− “umma”, comunidad de creyentes del Islam en todo el mundo? Cualquier árabe con un mínimo de humanidad y solidaridad no podrá menos que avergonzarse. El mundo árabe ha fallado en esta crisis de refugiados, tanto política como moralmente

En vez de ofrecerse para garantizar seguridad, protección y perspectivas, todo parece indicar que Arabia Saudita se ofrece ahora para financiar la construcción de 200 mezquitas en Alemania. Al menos, es lo que reporta el diario libanés Al Diyar, citando a una especie de comité de “Guías Espirituales de los Refugiados Musulmanes”, que habría referido la disposición del emir de La Meca a aportar 200 millones de dólares con este fin. Esa sería una forma más que extraña de ofrecer apoyo a estas personas necesitadas.

No hay que asombrarse entonces de que no pocos políticos alemanes hayan reaccionado indignados: el diputado socialdemócrata Fritz Felgentreu habló en Twitter de una "horrible idea", mientras el secretario general del partido socialcristiano, Andreas Scheuer, calificó de "cínica" la oferta saudí.

Oportunidad perdida

La noticia no ha sido confirmada por Arabia Saudita. Pero, sea o no sea cierta, ahora es lo que menos importa. Mucho más interesantes resultan mismo las reacciones. Ellas dan cuenta de que los políticos alemanes creen que los saudíes serían capaces de proponer una iniciativa de este tipo y de que están bastante molestos con la pasividad de los Estados del Golfo en esta crisis de refugiados. Evidentemente, usan también esta oportunidad para transmitir un par de claros mensajes a los saudíes.

No más mezquitas sino ayuda concreta y humanidad es lo que necesitan las personas que huyen de Siria. Y eso es lo que encuentra la mayoría en Alemania. Este país puede esperar, en consecuencia, que la ayuda humanitaria que hoy ofrece se troque en reconocimiento, agradecimiento y apego a la legalidad vigente en el país. No son Arabia Saudita u otros Estados, ni tampoco los salafistas u otros grupos radicales de este lado, sino las asociaciones musulmanas reconocidas en Alemania las que deben ofrecer un hogar en la fe a los refugiados musulmanes.