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El Mundo

Opinión: Salvar la cara

Con gran expectación se aguardaba el discurso del presidente federal alemán en Shangái. ¿Hasta qué punto abordaría realmente los temas espinosos? Gauck se ha mantenido fiel a sí mismo, afirma Philipp Bilsky.

Fue el punto culminante de la visita a China del presidente Joachim Gauck: el discurso pronunciado el miércoles ante los estudiantes de la Universidad de Tongji en Shanghai. Poco intrigaba tanto a periodistas y corresponsales como la cuestión de si aludiría a la situación política en China. Gauck es conocido por ser una persona de palabras francas y con una actitud crítica hacia los gobiernos socialistas.

En la charla, Gauck habló sobre el tema. El presidente federal expresó su admiración por la cultura china, que floreció ya en tiempos en que los europeos vivía aún muy precariamente. Él dijo estar muy consciente de las humillaciones por las que tuvo que atravesar la orgullosa China durante el siglo XIX a causa del colonialismo occidental. Y presentó sus respetos a los logros económicos obtenidos por China con su política de apertura.

Alemania saca lecciones de su propia historia

Al mismo tiempo, también expresó su preocupación. Dijo que muchos alemanes se sorprenderían de ver la polución que inunda las ciudades chinas. O se preguntarían cómo se podría repartir mejor la riqueza en el país o "qué les sucede a quienes siguen su propio camino en vez de seguir la línea oficial, a la que parecen estorbar". Con gente así se encontró Gauck durante su viaje y ha quedado impresionado por ellos.

Bilsky Philipp Kommentarbild App

Philipp Bilsky.

Sobre todo, sin embargo, el presidente federal habló de Alemania. Dijo que el sistema político de la RDA, la antigua Alemania comunista, no tubo legitimidad alguna porque no se había definido a través del voto libre, igualitario y secreto. Que lo que Alemania había aprendido del tiempo de la dictadura nazi había sido que nunca debía situarse el poder por encima de la ley y el derecho. Y, sobre el medio ambiente, que la sociedad civil ha jugado un papel decisivo en la resolución de los problemas ecológicos en Alemania.

Fiel a sí mismo

Antes de sus conversaciones en Pekín, se dice que Gauck indicó que no era únicamente el gobierno chino el que no quería perder la cara, sino también él mismo. Después de escucharle en Shangái, se puede decir que Gauck se ha mantenido fiel a sí mismo. Desde luego, no ha perdido la cara.

Para aprender: aquí puede leer la versión original de este artículo en alemán.

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