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Europa

Opinión: Putin mantendrá el rumbo

Sanciones occidentales causan nerviosismo en la oligarquía rusa, afirman medios europeos. Pero no bastan para un cambio de rumbo en la política rusa hacia Ucrania en el corto plazo, opina Roman Goncharenko, de DW.

Cinco meses. Todo ese tiempo se tomó la Unión Europea antes de convertir las advertencias en hechos. Pero Europa reacciona por fin a la ofensiva rusa en Ucrania, con duras sanciones económicas. No fue la anexión de la Península de Crimea la que llevó a Bruselas a dar este paso, y tampoco la mal disimulada guerra en Ucrania oriental, que ha causado cientos de muertos. No. Lo que causó esta contundente reacción europea fue el derribo de un avión de pasajeros, con cerca de 300 víctimas mortales.

La influencia de los oligarcas

Roman Goncharenko, periodista de DW.

Roman Goncharenko, periodista de DW.

La confrontación entre Occidente y Rusia da en estos días un nuevo giro. Hasta el momento, sanciones como el bloqueo de cuentas bancarias o prohibiciones de ingreso a países europeos para determinadas personas han sido recibidas con tonos de burla, como si fuesen la picadura de un mosquito y nada más.

Ahora Europa pretende obligar a Moscú a dejar en paz a Ucrania, a través de sanciones contra empresas rusas. Según el semanario alemán “Der Spiegel”, los servicios secretos alemanes dicen tener evidencia de que las medidas europeas han desatado una lucha de poder entre los políticos rusos de línea dura y las elites económicas, a fin de ganar influencia sobre el presidente Vladimir Putin. Los poderosos oligarcas rusos, de acuerdo con esta versión, temen por sus negocios, sus lujosas villas en la Costa Azul y sus miles de millones depositados en cuentas occidentales.

¿Serán capaces de lograr que Putin dé márcha atrás? ¿Acaso intentarán derrocar al actual jefe del Kremlin con un golpe de Estado, al igual que fue defenestrado el dirigente Nikita Krushov en 1964? Quien lo piense, peca de ingenuidad.

Putin ha tardado más de una década en cimentar su sistema hegemónico. Los puestos clave están ocupados por gente leal al presidente. Esto vale lo mismo para la economía que para la política, y los oligarcas saben que ponen en riesgo sus vidas si se sublevan contra Putin y sus allegados más fieles.

El presidente ruso se preparó para una confrontación con Occidente mucho antes de la anexión de Crimea. Por ejemplo, se prohibió que servidores públicos compraran propiedades en el extranjero. Así, Putin se hizo menos vulnerable ante posibles sanciones occidentales.

La respuesta de Putin

Luto en el sitio donde cayó el avión malasio.

Luto en el sitio donde cayó el avión malasio.

¿Acaso cambiará el presidente ruso el curso de su estrategia para Ucrania sin necesidad de que alguien lo obligue? Sin duda, esto tampoco sucederá. Putin ha quemado todas sus naves y ya no puede dar marcha atrás. La maquinaria propagandística corre a pasos acelerados: según este guión, Rusia pretende mantener su influencia sobre Ucrania custe lo que cueste, aún si esto significa ir a la guerra y sumir a Rusia en el aislamiento.

La confrontación con Occidente es presentada como una lucha definitiva del bien contra el mal. Si Putin se doblega ante las sanciones, aparecería como un debilucho. Desde su perspectiva, se trataría de un suicidio político.

Por eso es que Putin responderá con represalias en los próximos días y semanas. Las medidas también serán dolorosas; por ejemplo, sanciones contra empresas europeas y estadounidenses que operan en Rusia, o la suspensión del suministro de gas y petróleo. También incrementará la ayuda a los separatistas, con más soldados y más armas. Una invasión abierta de Ucrania podría producirse pronto, disfrazada de misión por la paz.

La Unión Europea no quería provocar todo esto y por ello se había abstenido de dictar las sanciones, pero el derribamiento del Boeing malasio no dejó otra opción. Mientras Putin se mantenga en el poder, su batalla por Ucrania continuará. Europa y el resto del mundo deben entenderlo. Las sanciones son el camino correcto para hacer que Rusia enmiende sus pasos. Pero pasarán años antes de que esto suceda.

Roman Goncharenko es periodista ucraniano y forma parte de la redacción europea de Deutsche Welle.

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