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Alemania

Opinión PRO: Recordar libera

El Bundestag insta a Turquía a recordar el genocidio armenio de 1915. Esto es algo positivo, dice Christoph Strack. Bajo su punto de vista, esta revisión de la historia podría despejar el camino para un futuro común.

Hay un gran dicho en la sabiduría judía. “El deseo de olvidar prolonga el exilio, y el misterio de la redención se llama memoria”. El presidente alemán Richard von Weizsäcker lo recordó en su memorable discurso en recuerdo del 40 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, que pronunció el 8 de mayo de 1985 en el Parlamento en la todavía capital de la RFA, Bonn.

Es necesario que el hombre se enfrente a su propia historia. Deben hacerlo las personas, de forma individual, y los pueblos. Así lo demostraron hace unos días la canciller Angela Merkel y el presidente de Francia, François Hollande, sobre las tumbas de Verdún.

Uno tiene todo el derecho del mundo a repetir esta frase, este sincero llamamiento para recordar el destino de los casi 1,5 millones de armenios que fueron asesinados por el Imperio Otomano hace 100 años. Lo que sufrieron esos cientos de miles de personas –en su mayoría cristianos-ortodoxos- a partir de abril de 1915 fue un genocidio. Armenios, arameos, asirios, griegos pónticos. “Su destino es un ejemplo histórico de los exterminios en masa, de las limpiezas étnicas, de las expulsiones y los genocidios que marcaron horriblemente el siglo XX”, según la moción presentada por la Unión Cristiano Demócrata y los socialdemócratas.

El Bundestag –con el apoyo de la CDU, el SPD y los Verdes-, por lo tanto, hablará del “genocidio” armenio. Y eso es algo positivo. Hace años que el Parlamento alemán se ocupa de lo ocurrido entre 1915 y 1916. En abril del año pasado se decidió suspender la votación. Y esta fue pospuesta hasta este jueves (02.06.2016). Eso sí, el término “genocidio” sigue presente en el título oficial de la propuesta.

"El infame papel alemán"

El documento alude expresamente al papel de Alemania en el asunto. “El Bundestag lamenta el infame papel del Imperio Alemán que, a pesar de contar con información privilegiada como aliado militar del Imperio Otomano, no intentó detener estos crímenes contra la humanidad”.

Pero, ¿por qué recordarlo? Porque demuestra que los grandes acontecimientos de la historia no se olvidan aunque pasen años o décadas. Basta con mirar los sangrientos conflictos en Siria e Irak.

Hay otro detalle que demuestra que, a través del recuerdo, el Parlamento alemán apuesta por la memoria histórica. El 10 de octubre de 2009, Turquía y Armenia firmaron protocolos destinados a restablecer relaciones diplomáticas y la reapertura de la frontera. En su momento fue aclamado como un paso hacia la normalización de las tradicionalmente tensas relaciones entre ambos países. Los protocolos, sin embargo, nunca fueron ratificados. O por lo menos no por ambos bandos. Ahora, el Bundestag insta a turcos y armenios a ratificarlos para poder poner fin a un conflicto enquistado.

La decisión del Bundestag, sin embargo, llega en un momento inoportuno para la política exterior en vista del caso Böhmermann o el acuerdo sobre los refugiados entre la UE y Turquía y, aunque forma parte del trato, la cuestión de la exención de visado para los turcos que viajen a la Unión Europea.

Pero el hecho de que sea con frecuencia inoportuno para la política exterior es culpa en parte de Turquía. El amenazante escenario del que hablan muchos diputados no funciona en este caso. Y es que aquí no se trata de culpar a los descendientes, sino de su responsabilidad de recordar no solo los tiempos gloriosos de su pueblo, sino también el lado oscuro de su pasado. Finalmente repetiré la frase: “El misterio de la redención se llama memoria". Recuerdo liberado.

Es bueno que el Bundestag se lo recuerde a los alemanes, y a los turcos.

Para aprender alemán: Usted puede leer aquí la versión original de este artículo.

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