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Alemania

Opinión: Ofensiva en defensa propia

La ministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, ha saltado a la ofensiva tras otro escándalo en el Ejército alemán. Puede que haya roto un tabú, pero tenía que hacerlo, opina Marcel Fürstenau.

Asaltos sexuales, ideología de derecha, métodos degradantes de entrenamiento: a juzgar por los titulares, la Bundeswehr (la Fuerza Armada alemana) parece ser una organización depravada e inhumana. Pero nadie conoce la verdadera gravedad de la situación, ni siquiera la mujer al mando: Ursula von der Leyen. ¿Un caso serio de falla de liderazgo? Probablemente no. Desde que von der Leyen asumió esta Oficina, tradicionalmente difícil, ella nunca ha evitado tomar decisiones impopulares.

Apenas había ocupado el puesto cuando despidió al secretario de Estado, Stephane Beemelmans, responsable de proyectos de armamento, y a un jefe de departamento. Su despido fue provocado por el fracasado proyecto de drones Euro Hawk, que von der Leyen había heredado de su predecesor Thomas de Maizière. Como recién llegada, demostró una capacidad de decisión diferente a cualquiera de sus predecesores hombres. Lo que también exhibió al contratar a un consultor de McKinsey para llenar los zapatos de Beemelmans. Una decisión poco ortodoxa, pero el mensaje era claro: ¡Aquí soy yo la que está a cargo!

Sobre la forma se puede discutir, pero sobre el contenido no

Las reglas que se aplican a la parte civil de su Oficina también se aplican a la parte militar. Los informes sobre graves faltas en la Bundeswehr rara vez han ido sin consecuencias. Más recientemente, fue el jefe del programa de entrenamiento del Ejército, el general de División Walter Spindler, quien sufrió las consecuencias de la voluntad de hierro de la ministra.

Kommentarfoto Marcel Fürstenau Hauptstadtstudio (DW/S. Eichberg)

Marcel Fürstenau

Según informes de los medios, von der Leyen perdió su paciencia con él, culpándolo por no haber investigado adecuadamente la mala conducta de los instructores militares. Y ahora, llega la carta abierta que escribió "a todos los miembros de la Bundeswehr".

Una vez más, von der Leyen ha optado por una respuesta poco convencional. ¿Habrá sido esta equivocada? Se puede discutir sobre la forma, pero claramente, desde su perspectiva, todos los otros intentos de comunicación interna no han logrado los resultados deseados. Frente a una continua falta de disciplina y lealtad entre los líderes de alto y medio nivel, la jefa en algún momento tenía que disparar un último disparo de advertencia. Este ya lo ha dado y ahora estamos escuchando el eco esperado.

Movimiento audaz con mucho en juego

¿Ha traicionado von der Leyen imprudentemente a sus propias tropas? ¡No! Ella les está enseñando que los respalda. Cerrar los ojos ante el abuso como sentido de "compañerismo" es algo que la ministra de Defensa se niega a hacer. Y porque precisamente este es el problema, ha decidido tomar el paso audaz de publicar una carta abierta.

Es una maniobra valiente, porque implica un alto grado de riesgo personal. Su decisión de cancelar su viaje a Estados Unidos está directamente relacionada con la nube de escándalos que rodean a sus tropas. Von der Leyen ha tomado la decisión correcta, porque la amenaza en casa es simplemente demasiado grande. Las líneas de batalla se han dibujado, y su futuro está en juego. A veces ir a la ofensiva es la mejor forma de la propia defensa.

 

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