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Política

Opinión: Merkel y sus paralelismos con Kohl

El congreso de la CDU ratificó a la canciller Merkel como jefa del partido, con un resultado moderado. En su discurso, subrayó el “Sigamos así”. No se puede hablar de resurgimiento, opina Christoph Strack.

Es el comienzo de la campaña electoral al Parlamento alemán en 2017. Angela Merkel quiere motivar y animar a su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Pero el brillo se desvanece. Su discurso, con demasiados detalles, resulta monótono. Y la base de su partido se lo demuestra.

Esto lo pone drásticamente de manifiesto el resultado de la ratificación como jefa del partido. Merkel obtiene el 89,5% de los votos a favor, un 7% menos que en 2014. Es decir, que uno de cada diez votó en su contra. Y esto sucede casi diez meses antes de las elecciones al Parlamento. Por cierto, 52 delegados se abstuvieron en la votación más importante del partido.

Merkel parece ya agotada cuando, antes de la votación, comienza a hablar en un discurso de 80 minutos de duración. Quizá se deba a un pequeño resfriado. Pero concuerda con el ambiente adormilado de la convención del partido. Se dice que la base de la CDU está que gruñe. Sin embargo, aquí todos muestran mucho respeto por la actitud de Merkel como canciller, sobre todo por su decisión con respecto a los refugiados en 2015.

El mayor apoyo, con un aplauso entusiasta, lo recibe Merkel al anunciar que está a favor de la prohibición del burka, y expresa su negativa al odio populista, al islamismo y a las sociedades paralelas. Estos mensajes concuerdan con el clima de sus filas que ya no son del todo sus filas de partido. El declive de Helmut Kohl, al que ella derrocó y hoy nombró dos veces, también empezó en algún momento así.

Su mejor momento: los recuerdos

Christoph Strack.

Christoph Strack.

El mejor fragmento del discurso son los recuerdos de la Reunificación alemana. Merkel cuenta cómo cambió de la ciencia a la política, sobre su breve paso por el Partido Socialdemocráta (SPD), su llegada al "despertar democrático”, en la CDU. "Ábrete”, recuerda. "Ahí está la libertad”. La gente en la sala la escucha y ella cae en su frecuente tono frío, y pasa del ustedes al vosotros: "Tenéis que ayudarme”. "Os he exigido mucho”.

A pesar de estos fragmentos, a pesar de un largo y demostrativo aplauso, el discurso está muy por debajo del de la convención del partido en Karlsruhe en 2015. También por debajo del de hace dos semanas en Berlín.

Quizá se estén acumulando los paralelismos con Kohl. Él también se presentó a una cuarta candidatura en 1994, como jefe de Gobierno, y empujaba a un partido sin fuerzas.

Merkel y su partido no se han reinventado esta vez. Quizá tampoco lo quiera, solo concentrarse en el núcleo tradicional de su partido. Quizá se haya reinventado con demasiada frecuencia. Es lo que se deduce de su discurso más importante de estos meses: “Sigamos así”. Pero, ¿es suficiente para una campaña electoral que “no será nada fácil”, que será la más complicada desde la unificación alemana? La pregunta sigue estando ahí tras este martes en Essen. Cada vez más clara.

 

Puede leer el artículo en alemán, accediendo al enlace.

 

Autor: Christoph Strack