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Europa

Opinión: Merkel, decidida a lograrlo

Angela Merkel tuvo mucho que decir en el congreso de su partido, donde habló sin libreto. Quizá por ello en muchos momentos su discurso se convirtió en un llamado marcadamente emocional, opina Christoph Strack.

Christoph Strack, comentarista de DW.

Christoph Strack, comentarista de DW.

“Lo lograremos”: la presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) volvió a repetir esta frase, que pronunció a finales del verano y que desde entonces ha sido criticada varias veces. “Puedo decir esto, porque lograr cosas grandes es parte de la identidad de nuestro país”. Comparó la integración de los refugiados con la reconstrucción de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, así como con la reunificación alemana. Es decir, con proyectos generacionales. Pero también con historias de éxito.

Merkel atinó al código genético del partido y lo hizo sentirse orgulloso. Logró tender un puente entre el elemento cristiano de la Unión Demócrata Cristiana y la acogida de refugiados. Al país “no llegan masas de personas, sino individuos”, subrayó. Esto también se podría interpretar como una crítica indirecta a la hermana de su partido, la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU).

Y eso que el discurso de la canciller dejó entrever cambios significativos en el rumbo que había mantenido hasta ahora. Merkel habló de medidas que pretende alcanzar en las futuras negociaciones con los socialdemócratas sobre una segunda reforma a la ley de asilo: estancias más largas en los centros de acogida, más deportaciones, más prestaciones materiales que monetarias. A pesar de insistir en el humanitarismo y la importancia de una sociedad abierta, Merkel volvió a repetir esa frase rara, que ya había mencionado en el congreso de la CSU en Múnich: También es posible deportar a alguien poniendo una cara amable.

Merkel en el congreso de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

Merkel en el congreso de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU).

Merkel inspira valor

Todos los que hablaron después de la canciller, le agradecieron, la valoraron y la elogiaron. No obstante, algunos también expresaron sus temores: el rumbo que han emprendido muchos países de la Unión Europea, la carga financiera para las comunas, los retos culturales. El enérgico rechazo de Merkel al “multiculturalismo” va en la misma dirección. En este punto Merkel se mostró luchadora y activó el modo “campaña electoral” al advertir que el “multiculturalismo” es un “autoengaño”.

¿Y dónde quedó la supuesta “sublevación” contra Merkel, que auguraron los medios? Si bien existen los críticos dentro de las filas del partido democristiano, estos se resignan. Sólo hubo dos votos en contra de la propuesta.

Fue un buen discurso; un discurso fuerte, de espíritu europeo. La canciller está consciente de que necesita a su partido y de que debe convencer a los desalentados en sus filas. En muchas ocasiones se le ha criticado por tener un estilo político que consiste en esperar. Hoy, en cambio, Merkel inspiró valor.

A su vez, también su partido está consciente de la importancia de Merkel. Mucho antes de su discurso programado, la canciller subió al podio para arreglar algunas formalidades. Ya en ese momento fue largamente aplaudida, a lo cual la canciller dijo: “Pero si todavía no he hecho nada”. Este 14 de diciembre, Merkel y la CDU se acercaron todavía más. Y no sólo la cúpula del partido, también la base vincula su destino a una sociedad abierta a los refugiados y decidida a lograr la integración. Esto no es tan malo.

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