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Alemania decide

Opinión: ¡Llegó la hora de la verdad, Martin Schulz!

Para sus seguidores es una estrella pop. Una luz que va a toda velocidad camino a la Cancillería. Pero, ¿cuánto tiempo podrá soportar esta euforia el nuevo presidente del SPD?, se pregunta Sabine Kinkartz.

Estamos acostumbrados a ver en los congresos nacionales de partidos, cuando eligen a sus lideres, este tipo de celebración. Música de triunfo, espectáculos de luces, júbilo, caras sonrientes y aplausos interminables. Algo ya conocido. Pero este encuentro nacional extraordinario del Partido Socialdemócrata (SPD, por sus siglas en alemán) en Berlín, donde Martin Schulz fue elegido Secretario General y designado candidato al máximo cargo de la nación fue, sin embargo, diferente. La euforia de los 2.500 delegados e invitados era real y el incontenible entusiasmo se dejaba sentir con los aplausos. Schulz es el primer líder del SPD que ha sido elegido con la mayoría absoluta de los votos, sin uno en contra. Es decir, con el 100 por ciento.

Por un lado es bueno que la política todavía provoque euforia. Pero, ¿se trata realmente esto de política?, ¿de contenido? Martin Schulz todavía no ha demostrado mucho y demorará, por lo menos, tres meses hasta que presente un programa de gobierno. En junio, dicen. Hasta el momento sólo existe su propuesta de introducir el subsidio de desempleo denominado "Q”, para ofrecer un incentivo financiero para la realización de estudios de perfeccionamiento profesional.

Orgullo y pasión

Por ahora no se trata de hechos, programas de gobierno o esfuerzos a nivel político. Se trata de dar señales, proyecciones y expectativas. Martin Schulz apela al sentimiento y lo hace muy bien y con mucha inteligencia. Él ha encontrado un vacío emocional para explotar y lo maneja con aparente facilidad para despertar de nuevo esa pasión y orgullo que el SPD había perdido en los últimos años. No es casualidad que Schulz haya sido el primero en resucitar la Agenda 2010, aquella reforma del mercado laboral y social que el SPD introdujo hace más de diez años y que hasta ahora algunos sectores del partido no ven con buenos ojos. El Hartz IV, el paquete actual de subvención para desempleados y todo lo concerniente a él, es considerado por muchos en el SPD como una mancha. Como una traición a los valores socialdemócratas.

Kommentarfoto Sabine Kinkartz Hauptstadtstudio NEU (DW/S. Eichberg)

Sabine Kinkartz.

Si Martin Schulz quiere cambiar algo -no importa qué –, está empezando por cambiar el alma de su partido. Él es una gran esperanza, si tomamos en cuenta que la dirección política del SPD se centra nuevamente en el gran lema "Justicia" y crece así la grandeza de antaño. Aquella grandeza que el SPD tenía bajo Willy Brandt, que estos días ha sido mencionado a menudo. Los acontecimientos de las últimas semanas alimentan este sentimiento. ¿Han encontrado miles de partidarios –y otros nuevos- el camino de retorno al SPD?, ¿no está ganando significativamente popularidad el partido en las encuestas?, ¿no surge con Martin Schulz de pronto una alternativa real frente a Angela Merkel?

El nuevo

Por un lado, Schulz es una cara nueva y por el otro, no comete el error que haría un novato. Por su experiencia como presidente del Parlamento Europeo, Schulz es un profesional en política. Él sabe cómo tiene que presentarse, lo que puede y lo que debe decir. También tiene bajo control sus gestos y mímica, sabe dónde tiene que presionar y jalar. De esta forma ha logrado gran éxito cuando se presenta en pequeñas ciudades y pueblos al interior del país. Le habla a la gente y les da la sensación de que en realidad son escuchados. Se logra mostrar como uno más de ellos. No como alguien que solamente sale por unas horas de Berlín, fuera del distrito gubernamental, y que siempre comporta distante.

La gran pregunta es ahora: ¿cuánto tiempo más podrá Schulz alimentar el entusiasmo y utilizar esa euforia, que le otorga una cierta inmunidad frente a acusaciones y hostilidades?, ¿favoreció como presidente del Parlamento de la UE a algunos empleados? Eso ahora no es tan importante y suena banal, dado todo lo que ha logrado hasta ahora. ¿De verdad? Quizá es de interés todavía, se debería decir. A partir de este momento, empieza la hora de la verdad para Martin Schulz. Ahora es presidente del partido y candidato a canciller del SPD. También es el que dirige y traza los objetivos, pero también tiene que mostrar el camino. Alguien que carga con la responsabilidad, pero también el que será culpado de todo al final. Si Martin Schulz no comete muchos errores en los próximos seis meses, podría tener la gran oportunidad de triunfar el próximo 24 de septiembre, día de las elecciones en Alemania.

Sabine Kinkartz (CT)