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Alemania

Opinión: La turba y las mezquitas

Los musulmanes quieren construir una mezquita en la ciudad alemana de Érfurt. AfD y Pegida marchan en contra. A estos últimos no se les puede dar el gusto, dice Naomi Conrad.

¿Cuál es realmente el problema? Una comunidad religiosa quiere construir un templo en una zona industrial de Erfurt, un lugar muy alejado. Según la prensa local, los vecinos son el Cuerpo de Bomberos de Erfurt, la Agencia de Ayuda Técnica y la Organización Alemana de Inspección de Vehículos (Dekra). Obviamente, los 70 miembros de la comunidad musulmana que quieren rezar allí no producirán más atascos en el tráfico de la principal vía, ni tampoco bloquearan todos los aparcamientos públicos de la zona industrial ni mucho menos se llevarán las flores silvestres del campo de enfrente.

Sin embargo, Björn Höcke, líder del partido conservador AfD (Alternativa para Alemania) en Turingia, sospecha que detrás del proyecto de construcción hay un "proyecto a largo plazo para adjudicarse tierras" y por esta razón anunció un "paquete de medidas" en contra. Y así que se llevó a cabo el último miércoles un concierto titulado "Nuestro país, nuestra cultura, nuestra decisión", que fue saludado incluso por el colectivo Pegida ("Patriotas europeos contra la islamización de Occidente").

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Naomi Conrad

De este modo, los xenófobos van juntos de la mano. Sin embargo, hay que saber diferenciar que el templo no es una iglesia abstrusa, ni tampoco una rama de algo como la Cienciología. Este proyecto de construcción en el estado federado de Turingia es el primero de su clase, y recién el tercero entre los nuevos estados federados, después de Leipzig y Chemnitz. Y no significa una invasión de tierras.

Sin embargo, el AfD y sus aliados quieren que los musulmanes en Alemania del este sigan rezando como hasta ahora, en sus casas o en antiguos edificios de oficina. En dónde ya no caben más, según los propios municipios.

Los musulmanes y sus templos, parte de Alemania

Aún si no lo fueran: ¿Por qué los musulmanes deberían ocultarse, como si tuvieran que avergonzarse de sus creencias o tendrían incluso que pedir disculpas? Como si ellos fueran simples huéspedes en este país y no conciudadanos o vecinos. Uno no puede prohibir públicamente a las personas que sean racistas y que no difundan estereotipos indignantes sobre el islam y los musulmanes, que a menudo terminan en odio y violencia.

Por suerte, nosotros, ni mucho menos la política, debemos dejarnos llevar por estos estereotipos. El islam, los musulmanes y sus lugares de culto son también parte de Alemania. No nos dejemos convencer por el AfD y sus aliados. De lo contrario, este país pronto será menos digno para vivir - y eso sí sería realmente un problema.

Para aprender alemán: aquí puede usted leer la versión original de este artículo.

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