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Europa

Opinión: La sospechosa jugada de Erdogan

Merkel retrasa la decisión sobre la libertad de visado para los turcos y Erdogan amenaza con romper el acuerdo sobre refugiados con la Unión Europea. Gunnar Köhnne opina que se trata de una clara jugada estratégica.

En ocasiones amenaza: “Suspenderemos el acuerdo sobre refugiados” y otras veces asegura muy en serio: “Sencillamente tienen envidia de nuestros embalses y de nuestra red de transporte subterráneo”. Europa debe acostumbrarse a las hirientes palabras de Erdogan, porque en las próximas semanas irán en aumento. Concretamente hasta el día en que consiga su objetivo: instaurar el sistema presidencial en Turquía. Y, para ello, el jefe de Estado turco necesita a la Unión Europea como chivo expiatorio. A la vista del actual clima predominantemente nacionalista, es la actitud que le conviene y que puede ayudarle a ganar un posible referéndum para llevar a cabo esta enmieda a la Constitución. Una vez se instaure el sistema de un solo hombre al frente del Estado, suavizará el tono.

QUER

El periodista Gunnar Köhne.

Por lo demás, su amenaza de romper el pacto de refugiados si Turquía no obtiene la libertad de visado para sus ciudadanos es algo vacío, porque sabe que el retroceso en las cifras de migrantes que recibe Europa se debe más al cierre de la ruta de los Balcanes que a la devolución pactada entre Turquía y la UE. Si suspende el acuerdo, los europeos levantarían muros aún más altos y Turquía se quedaría sola con sus 2.5 millones de refugiados. Además, no recibiría financiación. Dada la debilitada economía turca, los seis mil millones de euros prometidos por Europa es un dinero que le vendría muy bien. En la reciente Cumbre Humanitaria Mundial, Erdogan describió Turquía como “el país con el corazón más grande del mundo”. ¿Qué pretende? ¿Animar a los desplazados a emprender de nuevo un peligroso viaje hacia Grecia?

Libertad de visado por párrafo en la ley antiterrorista

Por último, si suspendiera el acuerdo con la UE, no lograría la libertad de visado que Erdogan prometió hace tiempo a los ciudadanos turcos. Ciertamente, Erdogan tratará de culpar por ello a los “enemigos del islam” europeos. Pero en Turquía todos saben que fue el propio Erdogan quien en 2013 firmó como primer ministro las 72 condiciones para obtener la libertad de visado.

La petición de la UE de cambiar un párrafo en la ley antiterrorismo llega en un momento inoportuno, porque precisamente esta ley es la herramienta más importante de que dispone para deshacerse de la oposición. Si la UE cediera en este punto, tal como se ha oído decir, seguiría perdiendo la confianza de la atribulada oposición de aquel país. Al parecer, adaptar las leyes penales a los estándares europeos puede esperar hasta que se negocie la membresía turca de la Unión Europea. Hasta entonces, podría funcionar la libertad de visado. Pero a estas alturas ¿quién cree en negociaciones de entrada a la UE con Turquía?

Erdogan necesita a la UE y viceversa

Turquía depende de Europa tanto como Europa necesita a Turquía, al menos en lo concerniente al pacto sobre refugiados. La Unión Europea es el principal socio comercial de Turquía y, actualmente, su único valedor político en el exterior. Rusia ha roto lazos con Ankara, en la Casa Blanca no se recibió a Erdogan recientemente y los vecinos países árabes se distancian de Turquía. Seguramente por ese motivo vuelve Merkel siempre tan relajada de los encuentros, posiblemente tensos, con Erdogan. Europa haría bien en comprender que la jugada de Ankara es una maniobra de distracción y tratar de apoyar todo lo posible a las fuerzas democráticas de Turquía.

Para aprender: lea la versión original de este artículo en alemán

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