Opinión: La OPEP, un tigre sin dientes | Economía | DW | 29.09.2016
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Economía

Opinión: La OPEP, un tigre sin dientes

Imagina que la OPEP decide limitar la producción de crudo para hacer que los precios aumenten paulatinamente. Aunque eso es algo que desearían muchos ministros, es probable que no acabe sucediendo, opina Rolf Wenkel.

¿Debemos acostumbrarnos ahora a pagar el litro de gasolina y de gasóleo más caro? A primera vista parece que sí, después de la decisión adoptada el miércoles (28.09.2016) por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de reducir la producción de crudo por primera vez en ocho años. El resultado de los dos años y medio que duró la negociación entre los miembros del cartel es, sin embargo, bastante pobre. De todas formas, no hay ninguna razón para que los conductores y los propietarios de viviendas se preocupen: al parecer, no hay evidencias que sugieran que esta decisión vaya a elevar de forma sostenible el precio del crudo vaya a ser factible.

Es cierto que el miércoles por la tarde el precio en los mercados de crudo dio un pequeño salto hacia arriba: aproximadamente tres dólares y medio. El precio del barril de 159 litros, sin embargo, sigue por debajo de la marca de 50 dólares. Y sigue cayendo. Hay varias razones para que esto esté ocurriendo: en primer lugar, no está del todo claro que el memorando de la reunión informal de la OPEP en Argel vaya a aprobarse en Viena. Segundo, el objetivo de reducir la producción de 33 a 32,5 millones de barriles al día es insignificante. Y, tercero, aún no se ha especificado cómo se dividirá esta reducción entre los miembros del cartel.

¿Cambio mediante el acercamiento?

El cambio de opinión del cartel sería el resultado de un acercamiento a Irán y a su archienemigo Arabia Saudí, suponen los medios de comunicación. En reuniones anteriores el representante de Irán mantuvo a menudo conversaciones con su homólogo saudí, un símbolo de las tensiones entre ambos países que habrían dificultado la consecución del acuerdo. Por esa razón, es poco probable que esta decisión perdure. Para terminar, los países sunita -Arabia Saudí- y chiíta –Irán- libran desde hace años una feroz batalla por la supremacía regional, son enemigos jurados y no se toleran, ni siquiera, ante la perspectiva de recibir una nueva avalancha de petrodólares.

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El redactor de economía de DW Rolf Wenkel.

Generalmente se acusa a Arabia Saudí de erosionar los precios del petróleo. Y es que gracias a su capacidad de producir petróleo sin límites, limita la entrada de nuevos competidores –como la industria gasística estadounidense- reduciendo el precio del crudo en el mercado. ¿Es posible que haya habido ahora un cambio de rumbo? Ya en una ocasión, Arabia Saudí trató de barrer a sus competidores del mercado mediante un exceso de producción: a mediados de la década de 1980, los saudíes redujeron el precio del petróleo en un 60 por ciento con el objetivo de ver morir de hambre a los productores del Mar del Norte y a sus plataformas de sondeo, comparativamente más caras. El resultado de esa estrategia sigue sin ser perceptible hoy en día. De hecho, el crudo Brent del Mar del Norte se ha convertido en el valor de referencia en los mercados internacionales del petróleo.

Cortar su propia carne

En esta ocasión la estrategia de hacer morir de hambre a los competidores mediante un exceso de petróleo tampoco fue una garantía de éxito. Y es que, en primer lugar, la caída de los precios en Arabia Saudí supuso una pérdida masiva de ingresos y un déficit presupuestario de alrededor de 100.000 millones de dólares. Y, segundo, incluso en el caso de Arabia Saudí, el tiempo no se puede recuperar: Estados Unidos ya cuenta con una infraestructura de fracking que será puesta en marcha tan pronto como los países productores decidan limitar la producción de crudo y aumenten los precios para los consumidores.

Mientras tanto, la limitación simbólica de la producción en medio millón de barriles por día no es la adecuada para tratar de mantener un alza sostenida de los precios del petróleo. Sobre todo porque la OPEP sólo es responsable de un tercio de la producción mundial de petróleo y en los últimos años ha perdido la capacidad de influenciar los precios en los mercados internacionales. Un hecho que se puede explicar de manera diferente: en Argel el tigre enseñó los dientes pero, cuidado, sino quiere terminar hecho una alfombra.

 

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