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El Mundo

Opinión: La "nueva normalidad" rusa

Moscú quiere ampliar su arsenal nuclear. Ahora nos tendremos que acostumbrar, de nuevo, a su retórica de la confrontación, advierte Ingo Mannteufel.

Putin en Italia.

Putin en Italia.

Vladimir Putin ha anunciado la adquisición de más de 40 nuevos misiles balísticos intercontinentales para el Ejército ruso. Su justificación: el despliegue de equipo militar por parte de Estados Unidos en países de la OTAN en Europa del Este. Lo que el Kremlin no dice es que el refuerzo de la frontera oriental de la OTAN es consecuencia de la agresiva política rusa en Ucrania.

Occidente y Rusia se encuentran, una vez más, en un dilema de seguridad: la desconfianza mutua hace que cada uno aumente sus capacidades militares. El resultado es una clásica carrera armamentista.

Putin necesita la confrontación

Este desarrollo no es ninguna sorpresa y, sobre todo, los alemanes deben entender la nueva retórica de confrontación de Moscú como la "nueva normalidad". Erróneamente muchos creen que el conflicto en Ucrania es la causa del deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente.

Pero la disputa por y en Ucrania es el resultado, o la expresión de un profundo proceso en Rusia: el inicio de la tercera presidencia de Putin 2011/2012 fue acompañado de fuertes protestas de la pequeña clase media urbana del país. A la crisis resultante de la pérdida de legitimidad de Putin en el Kremlin, este respondió con una campaña nacionalista y en favor de los valores de la iglesia ortodoxa. Esta retórica antioccidental tomó alarmantes rasgos patológicos desde el estallido del conflicto en Ucrania. Así, Putin logró disparar sus pésimos índices de aprobación del 2012 a alturas hasta ahora inimaginables del 80% de simpatía.

Putin trastoca, conscientemente, causa y efecto

Ese enfoque de una orientación política excepcional ha sido acompañado por una nueva estrategia económica para Rusia: en tiempos de crisis financiera mundial y caída de los precios internacionales de la energía, el Kremlin declinó la alianza a favor de la modernización ofrecida por Occidente, algo que sucedió mucho antes de la crisis de Ucrania.

Ingo Mannteufel, director de la redacción Europa de DW.

Ingo Mannteufel, director de la redacción Europa de DW.

En lugar de esto, Moscú apunta desde 2011/2012 hacia una reindustrialización de la economía rusa, según el principio soviético: la economía debe ser reconstruida, sobre todo el sector manufacturero, con el respaldo de los institutos de investigación de los sectores militares e industriales.

Ya en febrero de 2012, cuando era primer ministro y candidato presidencial, Vladimir Putin anunció masivas inversiones en la industria militar rusa por unos 23 billones de rublos hasta el 2022. Y hace más de tres años, habló de equipar más de diez regimientos con misiles nucleares Topol-M y Jars. Lo que Putin ha hecho ahora es repetir precisamente la noticia de esa inversión, trastocando causa y efecto.

Los planes de la OTAN para Europa del Este

La amarga verdad es que no fue el conflicto en torno a Ucrania ni el comportamiento de Occidente frente a Rusia lo que ha provocado el nuevo enfrentamiento entre Occidente y Rusia, sino que el curso político del presidente Putin estaba programado, desde un principio, para desatar una nueva Guerra Fría. Así, aunque Occidente aún no lo quiera admitir: esta es “la nueva normalidad".

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