1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Europa

Opinión: "La actitud británica es irresponsable"

Gran Bretaña y Francia acordaron aumentar la seguridad en el Eurotúnel para que no pasen los inmigrantes. Calais es un ejemplo de una política británica dura que no trae soluciones constructivas, afirma Barbara Wesel.

Más cercos, más cámaras de vigilancia, más policías. Ese es el resultado del nuevo acuerdo franco-británico de Calais con el que el gobierno de Londres pretende por todos los medios mantener alejados a los solicitantes de asilo de su isla. El debate político en torno al tema demuestra la histeria inhumana que propagó, sobre todo, el UKIP, un partido populista y xenófobo. Parecería que el primer ministro británico, David Cameron, no solo deja que el UKIP le dicte su política en la Unión Europea, sino ahora también su retórica contra los inmigrantes. En ella, Cameron habla de tropeles de refugiados que se ciernen sobre Gran Bretaña y amenazan con arrollar todo a su paso. Se compara a personas que huyen con catástrofes naturales, y contra eso hay que tomar medidas enérgicas. Los británicos, de todos modos, no son parte del sistema de Schengen de fronteras abiertas, pero los controles existentes hace mucho que ya no les resultan suficientes. Rejas cada vez más altas, vigilancia y cámaras en todo el territorio: todo eso parece no alcanzar a la ministra británica de Interior, Theresa May, para detener a quienes vienen de Irak, Siria o Afganistán hasta Gran Bretaña, buscando protección.

El aporte británico a las causas de la migración

Barbara Wesel, de DW.

Barbara Wesel, de DW.

Lo que falta aquí es, en primer lugar, un debate adecuado sobre cuánto tiene que ver la política exterior británica de las últimas décadas con la situación desastrosa en Cercano y Medio Oriente. ¿O acaso ya se olvidaron de las misiones militares en Afganistán, Irak y Libia? Pero el gobierno en Londres niega esa responsabilidad muy suelto de cuerpo. La negación llega tan lejos que el gobierno ni siquiera es capaz de recibir a los voluntarios del Ejército británico en Afganistán, que tratan de escapar con sus familias de las amenazas de venganza de los talibanes. Solo se les dará asilo a unos pocos; el resto deberá arreglárselas como pueda. Ya ese gesto mezquino y lamentable basta para comprender el ambiente que reina en el gobierno británico en torno al tema de los refugiados: “Aunque el mundo se acabe ahí afuera, cerramos el paso en el Canal de la Mancha”.

Y David Cameron, además, demuestra cuán poco quiere tener que ver con Europa. Los problemas de sus vecinos le interesan un bledo. Él y sus ministros sacan a relucir su egoísmo nacionalista y se comportan como si el resto del continente no les importara. Italia y Grecia apenas pueden con la masa de inmigrantes, pero eso a Londres le interesa poco. Lo principal es que esas personas se queden en sus países de origen. Alemania espera a alrededor de 800.000 solicitantes de asilo. Eso no les importa, ya que no sobrecargarán el sistema social británico. Esa actitud no solo es antieuropea; es tan desvergonzada e irresponsable, y provoca tanta ira, que dan ganas de echar directamente a los británicos de la Unión Europea. ¿Para qué esperar a que se decidan? De todos modos no son europeos.

¿Qué quiere Francia?

Sigue siendo un misterio por qué el gobierno de París se presta a este juego. ¿Será que François Hollande especula con el apoyo de los adeptos del Frente Nacional si se muestra duro ante la problemática de los refugiados? Eso es algo increíble. Y más allá de eso, el presidente socialista galo no obtendrá nada de su espaldarazo a Londres. El ministro del Interior francés, Cazeneuve, sigue viaje hacia Berlín luego de haber sermoneado en Calais, junto con sus colegas británicos, acerca de la fuerte señal que, supuestamente, representa el aumento de la seguridad conjunta en el Canal de la Mancha. Todo eso es un espejismo.

Solo si Alemania y Francia se ponen de acuerdo en una política de medidas conjuntas hay una posibilidad de manejar la crisis de los refugiados en Europa. El gobierno francés debería mejor concentrarse en buscar una solución codo a codo con Berlín en lugar de dar entrevistas en televisión en Calais, con frases duras que no ayudan a nadie. Sobre todo porque muchos de los refugiados son transportados hacia allí por bandas de traficantes de inmigrantes a través de los puertos belgas, hacia Gran Bretaña, porque el camino a través del túnel y los ferrys ya está cerrado. Y esas bandas están dominadas por delincuentes británicos. Esa sería un área de trabajo útil para la ministra británica del Interior, Theresa May, ¡por interés propio!

DW recomienda