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El Mundo

Opinión: Irak necesita nuestra ayuda

Europa no debe quedarse de brazos cruzados ante el avance de los yihadistas en Irak, opina Rainer Sollich, de la redacción árabe de DW. La seguridad de Alemania también está en juego en Mosul.

“Nuestra seguridad también la defendemos en el Hindu Kush”, había dicho el exministro de Defensa alemán Peter Struck. En aquel entonces trataba de justificar la intervención militar alemana y de otras naciones occidentales en Afganistán. Hoy día, sigue siendo un tema controvertido si esta misión fue un fracaso o un éxito parcial, porque los talibanes y Al Qaeda fueron debilitados por lo menos temporalmente. No obstante, el análisis del panorama de amenaza sigue siendo válido y no solo en el Hindu Kush.

Rainer Sollich, de la redacción árabe de DW.

Rainer Sollich, de la redacción árabe de DW.

Hoy debemos reconocer claramente: la seguridad de Europa también está en juego en Mosul, Tikrit y Ramadi. En días recientes, una ciudad iraquí tras otra cayó casi sin resistencia en manos de yihadistas radicales. Los insurgentes de la organización “Estado Islámico de Irak y el Levante” (EIIL), vinculados a Al Qaeda, incluso tienen la capital de Bagdad en la mira. Centenas de miles de personas de Mosul y alrededores han huido en pánico ante el régimen de terror que les esperaba. Así aumenta el número de refugiados de guerra en esa región y, algún día, estos también buscarán refugio en Europa.

No podemos tolerar un Estado terrorista

Parece poco probable que los yihadistas logren conquistar todo Irak, porque las milicias kurdas y chiitas resistirán. Países vecinos y otros actores en la región como Irán, Turquía e Israel tampoco presenciarán de brazos cruzados tal avance. Sin embargo, Irak nuevamente amenaza con hundirse en una espiral de violencia y terror, lo que podría llevarlo al colapso. En este caso, en partes del país, así como en la vecina Siria, el mundo se vería enfrentado a un “Estado-califato”, de extremistas sunitas, altamente armado, que rápidamente se convertiría en un punto de atracción mágico y un campo de entrenamiento militar para yihadistas de todo el mundo.

La comunidad internacional no debe tolerar un Estado terrorista: en esta peligrosa situación, el pueblo iraquí tiene el derecho a recibir nuestra ayuda y solidaridad, también porque un Estado terrorista sería una constante amenaza para Europa. Aparte de los extremistas sunitas de países árabes y asiáticos, el EIIL ya cuenta en sus propias filas con combatientes provenientes de Europa. También el sospechoso de la muerte de tres personas en el Museo Judío, en Bruselas, había luchado antes para el EIIL en Siria.

¿Qué puede hacer Occidente de cara a esta compleja situación? Por lo pronto, podemos descartar una intervención militar en Irak. Después de la amarga experiencia de la misión estadounidense en ese país, sería, en todo caso, una última opción. Asimismo, Occidente no debería sucumbir a la tentación de aliarse con el dictador sirio Bashar Al- Assad, uno de los principales enemigos del EIIL. Pese a que Assad no decapita a sus rivales según supuestas reglas islámicas, no es mejor que los yihadistas sunitas.

No solo se necesita ayuda militar

En primer lugar se necesita ayuda militar como la que ha ofrecido EE. UU. El terror se combate con violencia, no hay otra opción, pero esta no debe ser la única. Toda ayuda para el gobierno iraquí debe estar sujeta a condiciones políticas: sobre todo se debe ejercer presión sobre el jefe del gobierno, el chiita Nuri Al-Maliki, para que deje de excluir a la minoría sunita del país a la hora repartir los recursos económicos y el poder político. Sin el apoyo oculto por parte de este grupo marginado de la población, los recientes éxitos militares de los yihadistas hubieran sido imposibles.

Sin embargo, también es necesario ejercer presión sobre los presuntos socios “fieles” de Occidente como Arabia Saudita y otros países de la región del Golfo. Precisamente en esos “países socios” se encuentran los patrocinadores del EIIL, quienes deliberadamente siguen atizando el conflicto entre chiitas y sunitas.