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Europa

Opinión: Europa, más cerca de una solución

Con el fracaso de la crisis de los refugiados presente, los Estados clave de la UE acordaron en Bruselas una serie de medidas de emergencia. Tienen que funcionar, de lo contrario la UE está en peligro. Por Bernd Riegert.

Sólo bajo una enorme presión, amenazas e insultos consiguieron los jefes de Gobierno de los países situados en la Ruta de los Balcanes alcanzar un acuerdo que incluye un catálogo de medidas urgentes. Y es necesario decirlo: por lo menos hay acuerdo. El plan para poner orden en el vergonzoso caos que rige en la Ruta de los Balcanes había puesto contra las cuerdas al presidente de la CE, Jean Claude-Juncker. Él fue, sin duda, el héroe de la noche.

Debates interminables

Al principio, los jefes de Estado de los países balcánicos se pasaron varias horas lanzándose acusaciones hasta que, a la fuerza y tras un largo debate, cedieron y acordaron las primeras medidas a regañadientes. No sólo el catastrófico suministro de bienes de primera necesidad para las decenas de miles de personas que cruzan Europa tiene que mejorar, sino también la cohesión de la UE está en entredicho. Si los Estados no implementan a corto plazo las medidas acordadas en el plan de Juncker, será el fin de la credibilidad de los Gobiernos y la Comisión Europea.

En las cumbres extraordinarias de las últimas semanas se acordaron varios paquetes de medidas que luego, en la práctica, acabaron diluyéndose. El plan de emergencia actual es la última oportunidad para coger por el mango la escandalosa situación de la Ruta de los Balcanes. Si de verdad es cierto que hay 100.000 plazas de registro y alojamiento de emergencia para refugiados y solicitantes de asilo, sería un gran avance. Eso de permitir pasar a la gente de un país a otro y que el próximo asuma las consecuencias, tiene que dejar de ser posible en el futuro.

Rol clave de Grecia

Grecia es un país clave situado al comienzo de la ruta migratoria que, hasta ahora, había hecho poco por cumplir con sus obligaciones. El pedir perdón de forma lacrimógena, escudarse en la crisis económica y acusar a Turquía ya no vale. El primer ministro Alexis Tsipras tiene que ofrecerse. Por precaución, dio a entender a la UE que es totalmente dependiente de los compromisos financieros adquiridos con los europeos. Lo de Hungría es un tema imposible. Su primer ministro, Victor Orban, optó por su ya conocida postura cínica e indicó que su país se encuentra en una situación incómoda porque, a pesar de ser un mero observador por no encontrarse en la Ruta de los Balcanes, recibe palos por todos lados. También a él se le dejó claro que Hungría es uno de los principales receptores de fondos procedentes de la UE.

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El redactor de DW, Bernd Riegert.

En algún lugar se encuentra el límite moral. Aislarse, atrincherarse, amurallarse. Eso no son recetas europeas. La reunión extraordinaria celebrada en Bruselas lo volvió a poner de manifiesto. La pregunta es: ¿Cuánto tiempo durará esta provisional y revivida solidaridad?

El problema de las fronteras exteriores

Aunque la cumbre de la Ruta de los Balcanes no sea la solución a la crisis de los refugiados, ni contenga la marea migratoria, ojalá pueda arreglar el aspecto humano de esta crisis. Se espera que el flujo de refugiados que llegan a Grecia y siguen camino hasta Alemania sea más ordenado. Y ese es el principal problema para la canciller federal Angela Merkel. A diario siguen llegando miles de personas a Alemania. Hasta que las fronteras exteriores de la UE vuelvan a protegerse y los refugiados y solicitantes de asilo que lleguen a Grecia e Italia puedan ser registrados, asistidos o incluso enviados de vuelta a sus países de origen, pasarán semanas, sino meses. Que Turquía participe como espera la UE, puede tomar meses. ¿Aguantarán Alemania y Merkel tanto tiempo?

La vía migratoria procedente de los Balcanes sólo seguirá funcionando mientras países como Alemania sigan acogiendo refugiados al final de la cadena. Si Alemania y Austria cerrasen sus fronteras, el caos se apoderaría de los Balcanes. Es por eso que algunos países han amenazado a la Canciller con hacer lo propio si se diera el caso. De esta forma, hacen responsable a Merkel del aumento de la llegada de inmigrantes. El final de la UE, tal y como la conocemos, sería entonces inevitable.

Las decisiones acordadas durante la noche (25.10.2015) ayudarán a aliviar la situación a corto plazo, si todo va bien. Por este motivo, es necesario trabajar duro para lograr una solución a largo plazo por el bien de los refugiados, y por el de Europa.

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