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Alemania

Opinión: Es hora de hacer política en Berlín

Los ánimos están caldeados como no lo estaban desde hace mucho. Mientras tanto, el Gobierno alemán se limita a simular el acto de hacer política. Es hora de que Merkel le hable claramente al país, opina Christoph Strack.

Christoph Strack, comentarista de Deutsche Welle.

Christoph Strack, comentarista de Deutsche Welle.

Después de la reunión sostenida este jueves (28.1.2016) por los líderes de los partidos que conforman el Gobierno de coalición en Alemania –Angela Merkel, canciller del país y presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU); Sigmar Gabriel, vicecanciller y máxima autoridad del Partido Socialista de Alemania (SPD); y Horst Seehofer, mandamás de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU)–, Gabriel apuntó a que se había preparado y aprobado un protocolo para dejar constancia de lo pactado en materia de refugiados. Si eso fuera cierto, los timoneles de la política germana estarían dando muestras de un liderazgo muy pobre.

Eso sí, por lo menos habrían alcanzado un acuerdo tras una discusión de meses en torno al llamado Asylpaket II (Paquete de Asilo II), que contempla la restricción de los procesos de reunificación familiar y la aceleración de los procedimientos para recibir o expulsar del país a solicitantes de asilo. Cabe observar, sin embargo, que ese convenio no va mucho más allá de lo que ya había sido aprobado por la jefatura del Gobierno hace un trimestre y criticado destructivamente por todos los demás. Lo realmente novedoso fue una propuesta de ley redactada en respuesta a los actos delictivos de Nochevieja en Colonia.

Ese proyecto de ley busca facilitar la repatriación de ciudadanos marroquíes, tunecinos y argelinos. Tras las agresiones sexuales y los robos de los que fueron objetos numerosas mujeres en la última noche de 2015 –ataques que, según la policía local, fueron atribuidos por muchas de las víctimas a hombres “de aspecto árabe o norafricano”– muchos quieren que las naciones del Magreb sean declaradas “Estados seguros” para poder enviar rápidamente a los marroquíes, los tunecinos y los argelinos a sus países de origen.

Angela Merkel, presidenta de la CDU, flanqueada por Sigmar Gabriel (der.), máxima autoridad del SPD; y Horst Seehofer, mandamás de la CSU.

Angela Merkel, presidenta de la CDU, flanqueada por Sigmar Gabriel (der.), máxima autoridad del SPD; y Horst Seehofer, mandamás de la CSU.



Problemas serios en los Estados federados

Hacia la medianoche de este jueves (28.1.2016), Merkel y las máximas autoridades de dos Estados federados se presentaron ante los periodistas berlineses y dejaron constancia de cuán serio es el desafío que representa la acogida de refugiados para los dieciséis Länder del país. En alusión al “Paquete de Asilo II”, el democristiano Reiner Haseloff, de Sajonia-Anhalt, señaló que Alemania estaba enrumbada hacia “un punto crítico” y que “si ese punto crítico no hubiera sido enfrentado razonablemente, nuestra credibilidad se habría visto empañada”. El socialdemócrata Carsten Sieling, de la Ciudad Libre y Hanseática de Bremen, habló de una “gran inquietud”.

Sieling hizo referencia también a las expectativas, unánimemente compartidas por los Estados federados, de que en materia de refugiados haya progreso a escala europea. El socialdemócrata de Bremen dijo, además, que en el encuentro de los líderes regionales con Merkel se dio, por primera vez, un paso hacia el diseño de políticas que influirán sobre futuros planes. “Por primera vez”, subrayó Sieling. Por cierto: en la mañana del viernes (29.1.2016), el compromiso alcanzado por Merkel y los líderes regionales quedó opacado en los medios alemanes por un nuevo ataque contra un centro de admisión primaria de refugiados en Baden-Württemberg.

Una granada de mano que debía explotar y no lo hizo fue hallada en las inmediaciones de la instalación. Este es el primer atentado con explosivos contra un centro para la atención de los solicitantes de asilo. Y eso es –no hay otra palabra para ello– terrorismo. Terrorismo xenófobo. El hecho de que la granada no haya estallado es una gran suerte, no sólo para los refugiados que eran blanco directo del ataque, sino para Alemania entera.



El bloqueo mutuo y la simulación de la política

En Alemania, los ánimos están caldeados como no lo estaban desde hace mucho tiempo. La manutención del los solicitantes de asilo es una serio desafío para las autoridades comunales, para los voluntarios y para la policía. Los sucesos de Nochevieja lograron que las posiciones se radicalizaran de cara a la política de refugiados del Gobierno. Y la inminencia de elecciones en tres Estados federados –con los populistas de derecha del partido Alternativa para Alemania (AfD) haciendo campaña– hace que algunos cedan a la tentación de articular discursos estridentes. Odio y terrorismo contra los refugiados; una atmósfera viciada en el país.

Por otro lado, los miembros de la gobernante “Gran Coalición” se pelean y bloquean entre ellos como si no hubiera un mañana. La máxima autoridad de un Estado federado decía recientemente que lo que se veía en Berlín no era Política, sino el simulacro de hacer política. Como si Alemania no tuviera preocupaciones más grandes que la discusión en torno a la reunificación familiar de los refugiados. Sí, una coalición es una alianza meramente política y no un matrimonio bien avenido; pero es, al fin y al cabo, una alianza. No habían pasado 24 hora cuando el acuerdo alcanzado de cara al Paquete de Asilo II ya había sido víctima de esa máquina demoledora que es la “Gran Coalición”.

A la hora de destrozar el pacto, la voz cantante fue la del secretario general de la CSU, Andreas Scheuer. Todo parece indicar que la coalición de Gobierno no ha entendido todavía cuán seria es la situación actual en Alemania. Y si sus “aliados“ no entienden la gravedad del caso, ya es hora de que la canciller se las haga entender claramente –más claramente que hasta ahora–, tanto a los políticos como al resto del país.