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América Latina

Opinión: el voto del miedo gana en el Perú

Lo que ha resaltado en estas elecciones presidenciales del Perú ha sido sin duda alguna el voto del ciudadano marcado por el miedo, opina, desde Lima, nuestra colega Carolina Chimoy.

Para incrementar sus apoyos, a Keiko no le bastará con deslindarse claramente de las políticas que marcaron el gobierno de su padre.

Para incrementar sus apoyos, a Keiko no le bastará con deslindarse claramente de las políticas que marcaron el gobierno de su padre.

Por un lado, está el miedo ante una política de izquierda; una política que en este país se asocia de manera directa con el terrorismo de Sendero Luminoso, así como con el reciente fracaso del modelo chavista de Venezuela. Por otra parte, el recuerdo del nefasto autoritarismo populista que simboliza el fujimorismo.

Son estos temores los que han abierto el camino para que un candidato, que apuesta por la mano invisible del mercado, logre recoger los votos indecisos. No porque represente un centro político, sino porque sus propuestas no tocan puntos sensibles de la historia peruana.

Carolina Chimoy, enviada especial de DW a Lima.

Carolina Chimoy, enviada especial de DW a Lima.

La tercera candidata con mayor apoyo, la socialista Verónika Mendoza, de 35 años de edad, se embarcó en un vuelo de Cuzco a Lima soñando con estar presente en la segunda elección entre los dos candidatos con mayor apoyo en los comicios de este domingo (10.04.2016). Pero, al llegar a la capital, se encontró con la sorpresa de que los primeros resultados a boca de urna habían sido superados por las primeras informaciones oficiales, que muestran a Pedro Pablo Kuzcynski, de 77 años, como claro favorito después de Keiko Fujimori, de 40.

Con este resultado llegan a su fin las esperanzas de la candidatura de izquierda, aunque quizá solo en estas elecciones. Sin duda, Mendoza seguirá presente en el panorama político peruano, en el que el denominado Frente Amplio no tenía hasta ahora presencia alguna.

La segunda vuelta

Kuczynski, el seguro rival de Keiko Fujimori en el balotaje del 5 de junio, encontrará una posición bastante cómoda, ya que sin duda atraerá los votos de quienes quieren evitar el fujimorismo a cualquier precio.

La hija de Alberto Fujimori (expresidente del Perú condenado a 25 años de prisión por corrupción y violación de derechos humanos) tendrá que distanciarse claramente de su padre si quiere contar con el apoyo de quienes votaron por los candidatos que quedan al margen de la contienda.

Esto no lo logrará firmando un simple documento que asegura las diferencias políticas, tal como lo hizo con la hoja de ruta que firmó en el debate presidencial el 3 de abril. Para incrementar sus apoyos, a Keiko no le bastará con deslindarse claramente de las políticas que marcaron el gobierno de su padre. Tendría que existir una verdadera ruptura en esta estrecha relación familiar, algo poco realista.

Los retos del próximo presidente

El siguente presidente del Perú se enfrentará a una economía que, después de casi dos décadas de crecimiento (hasta un 8,3 por ciento en 2010), atraviesa una difícil situación. Uno de sus inversores más importantes, China, enfrenta una severa ralentización económica. Además, los precios de las materias primas que exporta el Perú estan por los suelos.

¿Cual será pues la base económica sobre la cual Kuczynski quiere construir su modelo económico neoliberal? ¿Se apoyará Kuczynski de manera incondicional en su segunda patria, Estados Unidos? A todas luces, los fuertes lazos de Kuczynski con el gigante del norte conllevarán a un nuevo acercamiento entre ambos países y a una mayor influencia estadounidense en el Perú, rompiendo con el escepticismo del actual presidente Ollanta Humala.

Con esto, Perú podría ser uno más en la lista de países de tendencia política anti-izquierdista en la región. La derrota de Nicolás Maduro en Venezuela, el resultado adverso del referendo sobre otra reelección Evo Morales en Bolivia, la crisis por la que está pasado Dilma Rousseff en Brasil, así como la clara victoria del liberal Mauricio Macri en Argentina, indican la inclinación de la región hacia un cambio de modelo, un cambio al cual el Perú se une también ahora.