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UE-Turquía

Opinión: el viejo pero eficaz artilugio de Erdogan

Erdogan está fabricando una crisis con Europa para reunir apoyo para su referéndum constitucional. Europa debe evitar caer en la trampa, opina Chase Winter.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan es un político ejemplar, que nunca pierde la oportunidad de usar o incluso fabricar una crisis para favorecer su agenda personal. Cada crisis –ya sea un escándalo de corrupción masiva, las protestas del parque Gezi, el renovado conflicto con los militantes kurdos o el fallido golpe de Estado– ha llevado a la consolidación de su dominio sobre el Estado y la sociedad turca.

Ahora, al intensificar disputas diplomáticas con varios países europeos, está tratando de atizar el sentimiento nacionalista e islamista en el país y entre la diáspora turca, antes del referéndum del 16 de abril para expandir dramáticamente sus poderes como presidente.

La retórica pedante del Gobierno turco con los Países Bajos y con Alemania está diseñada para retratar a Turquía como víctima de una hostil Europa.

A lo largo de los años, Turquía ha tratado de externalizar los problemas internos acusando a una serie de organismos internacionales de conspirar contra ella. Este no es más que un artilugio viejo pero eficaz que juega bien en el espíritu turco. "Un turco no tiene otro amigo que un turco", reza un proverbio bien conocido en Turquía.

Ver el video 03:36

Confrontación entre Holanda y Turquía

Carrera apretada

Para Erdogan, el riesgo en el referéndum es alto: las encuestas muestran una carrera apretada y sugieren que incluso algunos de los partidarios del Gobierno no respaldarán los cambios constitucionales. Las encuestas progubernamentales muestran al "sí" a la cabeza, mientras que las encuestas de oposición se inclinan hacia un "no". Aún así, es muy probable que el resultado se reduzca al voto nacionalista, por lo que una fabricada crisis con Europa puede ser justo lo que necesita el Gobierno.

En enero, el ultranacionalista Partido de Acción Nacionalista (MHP) se alió controversialmente con el Gobierno para aprobar las enmiendas constitucionales a través del Parlamento. Sin embargo, la decisión dividió al MHP, llevando a varios prominentes legisladores disidentes a ser expulsados del partido. A fin de cuentas, el comodín que probablemente llegará a determinar los resultados del referéndum será el voto de la base popular del partido.

El Gobierno argumenta que el sistema presidencial haría a Turquía "fuerte, unida e independiente", ante una serie de amenazas –reales e imaginadas–, tanto en casa como en el exterior. Irónicamente, tales  argumentos se utilizan incluso cuando las políticas y ambiciones personales de Erdogan han llevado a más inestabilidad y debilitamiento en el país.

Cualquier persona en contra del referéndum ha sido etiquetada como potencial "terrorista" o partidario del fallido golpe, en busca de socavar a Turquía. Asimismo, las acusaciones se extienden a los Estados europeos, que el Gobierno turco acusa de apoyar a militantes kurdos, a golpistas y, al mismo tiempo, de abogar por el "no".

Acto de equilibrio para Europa

Europa está claramente preocupada por la trayectoria que podría tomar Turquía. Si el referéndum pasa, barrerá lo poco que queda de democracia, creará una mayor polarización y consagrará la regla de un solo hombre al mando. Así, y a pesar de la preocupación por las campañas del referendo turco en territorio comunitario, los líderes europeos deberían evitar alimentar, semanas antes del referéndum, una guerra de palabras con Ankara.

Los holandeses tenían razón al impedir que los ministros turcos hicieran campaña solo días antes de las elecciones en los Países Bajos. Sin embargo, al bloquear a los ministros turcos de hablar en puestos diplomáticos o en pequeñas reuniones, algunos Estados europeos pueden estar causando más daño que bien, pues le permiten anotar puntos de propaganda a Erdogan y reunir para sí a votantes nacionalistas.

Todo esto, termina socavando el voto por el "no" y hasta puede sentar las bases para que Erdogan se llegue personalmente a Europa para dirigirse a sus partidarios, permitiéndole presentarse como un hombre fuerte, capaz de desafiar al continente europeo.

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