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Política

Opinión: El verdadero desafío es África

El rápido crecimiento de la población africana plantea el problema de cómo dar una perspectiva de futuro a esas personas para que no abandonen sus países. Europa debe ocuparse del tema, opina Nils Zimmermann.

La actual crisis de los refugiados en Europa tiene una causa inmediata: la guerra civil en Siria y el caos que impera en Medio Oriente. Pero en realidad estamos ante un fenómeno permanente. Esto que parece momentáneo es solo el comienzo de algo que será duradero, algo que casi con seguridad nos acompañará por al menos un siglo.

El motivo: la población de África, según un estudio de Naciones Unidas, pasará de los actuales 1.200 millones de personas –casi el doble de la Unión Europea– a 2.400 millones en 2050 y hasta 4.200 millones en 2100. Esto es, siete veces más habitantes que los que cuenta la UE al día de hoy. Una explosión demográfica similar prevé el centro de investigación estadounidense PEW también para el mundo musulmán.

Si ambas regiones siguen bajo guerras, caos, hambre, economías fallidas y problemas medio ambientales, nada ni nadie podrá detener a los refugiados que, con desesperación, intentarán huir de ahí.

Estrategia conjunta

La fuerte presión demográfica que ya comenzó a ser transferida a Europa es claramente perceptible en los países en crisis. Europa necesita una estrategia para prepararse ante este desafío. Y más que nunca, esto significa que hay que ayudar a nuestros vecinos de África también a encontrar soluciones a sus conflictos. Nuestro destino está firmemente atado al de ellos.

¿Qué podemos hacer para alcanzar la paz y la prosperidad en lugares donde hoy impera la pobreza y la guerra? Acá debemos pensar a otro nivel y enfrentar el problema como un desafío de dimensiones históricas. Sobre la paz: medios como Deutsche Welle deberían llevar adelante una discusión permanente sobre este tema y debatir sobre si es adecuado, alguna vez, matar a otras personas solo porque son de otra etnia o pertenecen a grupos religiosos distintos.

Cientos de zonas económicas especiales

Sobre el tema bienestar, una propuesta: las empresas líderes de Europa, apoyadas por la Unión Europea, la Unión Africana, el Banco Africano de Desarrollo y otras instituciones internacionales, deben unir sus fuerzas para construir cientos de zonas económicas especiales en distintos lugares de África.

Desde esas islas de bienestar, África podría desarrollar educación, fuerza de trabajo e infraestructura para fomentar la producción de energías renovables, abastecimiento de agua, agricultura sostenible, salud y protección social, es decir, todo lo necesario para la creación de un sistema de bienestar durable. Estas zonas económicas serían los puntos que permitirían el desarrollo y abastecerían al país. Las ventajas serían evidentes para los ciudadanos, cuyo futuro personal podrían construirlo en sus propios países, sin necesidad de mirar hacia el extranjero.

Nils Zimmermann, redactor de Economía de la DW.

Nils Zimmermann, redactor de Economía de la DW.

La administración de estas zonas estaría en manos de agencias de gestión profesionales con una influencia mínima de las autoridades nacionales. Esto, pues en casi todos los países de África se debe crear desde cero una cultura económica libre de corrupción. Esto puede ser una política difícil de cumplir, pero es una condición imprescindible para el éxito del plan.

Moneda común africana

África podría también aprender de los errores cometidos por la Unión Europa en su camino a la moneda común. El Bundesbank alemán podría ofrecer su ayuda para el establecimiento y operación de una nueva moneda común africana, totalmente electrónica y gestionada por profesionales, que incluiría la creación de un banco central. Esta moneda operaría de forma paralela a las divisas nacionales, no como un sustituto de ellas.

Estas herramientas podrían ser muy útiles para promover el comercio interregional y para financiar una África moderna y próspera. Es mucho trabajo. Es cierto. Pero la crisis de los refugiados sirios debe servirnos a todos, europeos, africanos y a los pueblos de Medio Oriente, como una advertencia. Ya es hora de sacar adelante una África en paz y con posibilidades de ofrecer bienestar a sus ciudadanos, algo que también se hace extensible a los países musulmanes. Y esto hay que tomarlo en serio.