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Política

Opinión: El sueño europeo del Papa

Esta fue la ceremonia del premio Carlomagno más atípica hasta ahora. No sólo porque el escenario fue Roma, sino también por el discurso del ganador del premio, el Papa Francisco. Christoph Strack comenta desde Roma.

Vatikan Papst Franziskus erhält Aachener Karlspreis

El papa Francisco recibe el Premio Carlomagno de manos del alcalde de Aachen, Marcel Philipp.

La palabra refugiado no apareció ni una vez en el discurso de Francisco. ¿Qué nos quería decir con eso? ¿Querrá traicionar el papel que jugó en la crisis de refugiados? No. Francisco, el ganador del Premio Carlomagno 2016, buscaba algo más. Quería otra cosa. Durante su gran discurso de agradecimiento quiso hacer un llamamiento al “nuevo humanismo europeo”.

Sobre el tema de los refugiados y su percepción en Europa se dijo mucho en Roma. Se refirieron a ello los tres oradores de la ceremonia: Martin Schulz, Jean-Claude Juncker y Donald Tusk. El día anterior hicieron lo propio Matteo Renzi y Angela Merkel. Francisco, sin embargo, trata el tema con acciones concretas, como su reciente visita a Lesbos y, de esa forma, muestra cómo Europa y la política europea no están actuando.

Ser migrante no es un delito

No obstante, el espinoso tema estuvo presente en el visionario discurso del Papa. En su anhelo de un “nuevo humanismo europeo” hubo sitio para la frase “Yo sueño con una Europa en la que ser migrante no sea un delito”. ¿Tendrá el Papa la impresión de que en Europa se trata a los migrantes como criminales?

Strack Christoph Kommentarbild App

Christoph Strack, corresponsal de DW.

Según el propio Francisco, él mismo habla como un “hijo que tiene las raíces de su vida y de su fe en la madre Europa”. Sus padres huyeron en su día de la pobreza europea del Piamonte. Su hijo no ha olvidado eso y durante su discurso habló de forma apasionada y casi como entonando un himno de lo que para él es Europa: defensora de los derechos humanos, de la democracia y la libertad, patria de poetas, filósofos y artistas. Europa, madre de pueblos y naciones. “¿Qué te pasa, Europa?”.

¿Cuándo fue la última vez que un ganador del Premio Carlomagno hizo un discurso tan fresco y casi enojado, lleno de admiración y aliento, por un lado especialmente soñador pero tan revolucionario al mismo tiempo?

Francisco estructuró su discurso con los términos “integración, diálogo y creatividad”. Ahí si que fue realmente político. Una vez puso a Europa como ejemplo para recordar lo que han tenido que pasar millones de jóvenes, sobre todo de países del sur del continente, que no tienen formación, ni trabajo ni perspectivas. Cómo es de indigno esto.

El Papa promueve Europa

En su discurso, el ganador del Premio Carlomagno sólo citó a un autor: al jesuita polaco Erich Przywara (Katowice, 1889-1972) y su trabajo “La idea de Europa”. Francisco ya había recomendado su lectura en otras ocasiones. La idea europea de un jesuita nacido en Polonia.

Esto trae a colación la notable contribución de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo y ex primer ministro de Polonia. Como último orador antes del discurso del Pontífice, Tusk habló orgulloso de "su" Polonia. Orgulloso y sabio. Todo el que quiera entender, entenderá que “no hay duda de que Polonia es, y será Europa”.

En algo más de 10 semanas Francisco participará durante varios días en el Día Mundial de la Juventud en Polonia, ese país tan católico que en los últimos meses rechazó acoger a refugiados. Un discurso como el de hoy en la Sala Regia del Palacio de los Apóstoles sostenido a las puertas de Cracovia ante los jóvenes del mundo, podría sacudir a Polonia tanto como estremeció al sistema comunista de entonces el "no tengan miedo" pronunciado por el ahora canonizado Juan Pablo II.

Francisco cree en Europa. Promueve sus ideas y, por tanto, también debe luchar por ellas.

Para aprender: aquí puede Usted leer la versión original de este artículo en alemán.