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Política

Opinión: el SPD no debería alegrarse prematuramente

Las encuestas arrojan índices de popularidad récord para el SPD y su candidato a canciller. La gente parece preferir a Martin Schulz antes que a Merkel. Kay-Alexander Scholz opina que esos índices no se mantendrán.

La subida en las encuestas del partido socialdemócrata alemán (SPD, por sus siglas en alemán) y su candidato a canciller, Martin Schulz, tiene en estos momentos que ver con la euforia y el despliegue publicitario, es decir, con sentimientos a corto plazo. Muchos miembros del partido se han sentido aliviados de que Sigmar Gabriel se haya retirado como posible candidato y no haya que hacer campaña electoral por él. A ello cabe añadir cierto cansancio entre el electorado después de 11 años de Merkel como canciller. En esta situación, una nueva cara viene a pedir de boca. Pero es dudoso que estos índices de popularidad se vayan a mantener.

La candidatura de Schulz mostrará muchas contradicciones que tienen que ver con su propia persona y con la política del SPD. Schulz se presenta a sí mismo a la manera populista como el candidato anti establishment para la "gente del pueblo”. Pero durante décadas representó a la burocracia de la Unión Europea. Más establishment que eso, imposible. Schulz trata de restar importancia a ese hecho haciendo hincapié en su época como alcalde de una pequeña ciudad. Pero ya hace tiempo de aquello.

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Kay-Alexander Scholz

Dice Schulz que luchará contra el signo de estos tiempos neoliberales y que conseguirá que haya mayor justicia social. ¿En serio? Pero si ha sido precisamente la generación de Schulz la que se atuvo a ese signo de los tiempos. Recordemos los míseros salarios, la degradación social y la no subida de las pensiones que también defendieron durante sus previos puestos en el Gobierno los candidatos del SPD en las dos últimas elecciones. Como consecuencia de ello, la brecha entre ricos y pobres se hizo más profunda. Fue la política de Merkel la que le puso freno.

Ahora bien, Schulz podría demostrar que desea un verdadero cambio de rumbo y que lo que dice no son palabras huecas. Un ejemplo podría ser el caso de la política del SPD Christine Hohmann-Dennhardt, que recibe al menos doce millones de euros como compensación por haber trabajado solo trece meses en la junta directiva de Volkswagen.

La alabanza apresurada puede marchitarse rápido

La retórica es retórica, por muy creíble que pueda resultar. Pero durante la campaña electoral también se espera que haya contenidos de verdad, que obligarán a Schulz a salir del actual cascarón. ¿Cómo espera exactamente lograr mayor justicia social?  Tan pronto como empiece a concretar, surgirán los debates a favor y en contra, que minarán sus actuales índices en las encuestas. Hasta ahora, Schulz era considerado más bien del ala derecha del SPD, es decir, cercano a la democristiana CDU y la gran coalición de gobierno. ¿Seguirá siendo celebrado por el ala izquierda del partido? ¿O no está previsto que haya quejas de los descontentos? Muchos otros ya están acechando a los próximos temas controvertidos para el SPD: migración, integración y seguridad interna. Por eso no hay que alegrarse prematuramente, ya que durante la campaña electoral se espera claridad en la compleja maraña de temas de debate. Será difícil mantener la euforia momentánea hasta el 24 de septiembre.

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