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Alemania

Opinión: El maestro de la diplomacia

Fue uno de los arquitectos de la reunificación. Astuto estratega político, el eterno ministro de Exteriores alemán, Hans-Dietrich Genscher, fue una de las figuras más destacadas de la historia alemana de posguerra.

Grabada a fuego en la memoria colectiva de los alemanes está la famosa escena del balcón de la embajada alemana en Praga el 30 de septiembre de 1989. En aquel entonces, Genscher le gritó lo siguiente a los miles de alemanes que esperaban poder emigrar a Occidente: “Hemos venido a informarles que su salida…”. El resto de la frase se perdió entre los aplausos frenéticos de las personas que, desde hacía días, acampaban en el jardín de la embajada alemana para forzar su salida del bloque del Este.

El discurso pronunciado desde el balcón por Hans-Dietrich Genscher fue la coronación de una maniobra política sublime que, posteriormente, se convertiría en un acontecimiento clave en el proceso de la reunificación alemana. Previamente, Genscher había negociado de forma incansable, hábil y tenaz, demostrando sus grandes instintos políticos. Algo que valió la pena. La salida de los refugiados de la embajada alemana en Praga aceleró el proceso de desintegración de la RDA. La habilidad diplomática de Genscher propició su caída.

De refugiado de la RDA a político clave de la RFA

Para el ministro de Asuntos Exteriores alemán, nacido en la ciudad germano-oriental de Halle, este fue, según él mismo, “el instante más feliz” de su vida política. Una carrera que también tuvo sombras, como el drama de los rehenes de los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, cuando no fue capaz de liberar al equipo olímpico israelí de los terroristas palestinos que los tenían secuestrados. En aquel momento, Genscher todavía era ministro del Interior y máximo responsable del fallido intento de rescate. Sólo tras su cambio al Ministerio de Asuntos Exteriores, dos años más tarde, logró relanzar su extraordinaria carrera política. Durante 18 años permaneció al frente de la cartera de Exteriores. Además fue vicecanciller, inicialmente en una coalición con los socialdemócratas liderada por Helmut Schmidt y, a continuación, a partir de 1982, en otra con los cristianodemócratas que dirigía Helmut Kohl.

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Verica Spasovska dirige la redacción online de noticias de DW.

Para muchos alemanes, Genscher, que pasó 33 años en el Bundestag, se convirtió de alguna manera en una figura omnipresente, en alguien que siempre estuvo ahí. Fue un diplomático incansable que, gracias a su increíble energía, viajó por todo el mundo defendiendo los intereses de Alemania. Los caricaturistas lo dibujaban siempre, cariñosamente, como un elefante volador, en referencia a sus prominentes orejas y haciendo un guiño al Dumbo de la factoría Disney. La revista satírica Titanic, aprovechando el éxito de Batman, lo apodó “Genschman”: el salvador del mundo. Entre los alemanes Genscher era una figura popular y, durante mucho años, fue el político más querido. Quizá porque tenía el don de percibir y aprovechar oportunidades históricas. Fue así como, gracias a sus esfuerzos de entendimiento con Europa del Este, en particular con la RDA y la URSS, logró sentar las bases para la reunificación de los estados alemanes. A pesar de que su estilo político acabó siendo criticado y apodado como “Genscherismo”, años después logró el reconocimiento que merecía.

Duras críticas a la política de Yugoslavia

Lo que sí suscitó gran polémica fue su política hacia la antigua Yugoslavia. El reconocimiento precoz de Croacia por el Gobierno germanofederal durante la guerra de Yugoslavia en 1991 le valió muchas críticas. Según él, fue un acelerador de las fuerzas centrífugas del Estado Federal. Eso sí, en Croacia siempre agradecieron el apoyo político mostrado. Hoy en día, muchas plazas y calles llevan su nombre en el país.

Genscher fue, durante décadas, un factor decisivo en la política interior alemana. Como presidente y hombre fuerte del FDP aseguró la importante influencia política del pequeño partido año tras año. A pesar de que los liberales generalmente superaban por poco el 5 por ciento de la votación necesario para entrar al Parlamento, el partido participó durante casi 30 años de forma ininterrumpida en las coaliciones de Gobierno.

El peso internacional que tuvo Genscher incluso años después de haber abandonado la política activa volvió a quedar demostrado en el año 2013. En aquel momento logró la liberación del opositor de Putin Mijaíl Jodorkovski de la cárcel y su salida de Rusia rumbo a Berlín. Los abogados de Jodorkovski le pidieron ayuda al maestro de la diplomacia, que ya había cumplido 86 años.

Con Hans-Dietrich Genscher desaparece uno de los políticos más importantes de la Alemania de posguerra. Su trabajo diplomático nunca será olvidado.

Para aprender: aquí puede Usted leer la versión original de este artículo en alemán.