1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Política

Opinión: El 'Brexit' que podría fallar

El premier británico Cameron quiere reformar la UE. Así los británicos podrían votar en el referéndum por permanecer en Europa. Un cálculo que podría funcionar, opina Christoph Hasselbach.

La Cámara Baja británica está como en los viejos tiempos: No hay coalición ni compromiso y los conservadores gobiernan en solitario. David Cameron apuesta por un claro mandato y para conseguirlo aspira a reformar la UE. Si lo consigue, según sus cálculos sus conciudadanos ya no tendrán razón para votar en el referéndum por que su país salga de la Unión Europea.

Christoph Hasselbach

Christoph Hasselbach, de DW.

La votación debería celebrarse, a más tardar, a finales de 2017. Pero muchos indicios dicen que será antes e incluso el mismo Cameron lo cree. Andy Burnham, posible futuro presidente del Partido Laborista, también es partidario de adelantar el referéndum. Aunque su partido esté en contra de la consulta, busca una clara respuesta sobre la posición británica frente a Europa. Si el principal partido de la oposición ve el futuro del país en una UE reformada, se ve claramente hacia dónde se dirige Londres. Incluso Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, prefiere un referéndum anticipado y no duda en decir claramente su postura: "una de las ventajas más importantes de la economía británica es su acceso al mercado europeo, el mayor del mundo", dijo Carney a la BBC.

El argumento escocés

Ni los bancos londinenses ni las grandes empresas necesitan muchos razonamientos para convencerse del valor económico de la UE. Además, el argumento político más convincente es probablemente la posible división del Reino Unido. Aunque el Partido Nacional Escocés perdió el año pasado el referéndum sobre la independencia, en las últimas elecciones ganó casi todos los escaños escoceses de la Cámara de los Comunes. Además, es un partido claramente proeuropeo.

Si la mayoría de británicos votan por salir de la UE y la mayoría de escoceses en contra, Escocia tendría un poderoso argumento para separarse de Inglaterra. Una gran tragedia para los conservadores de Cameron que, en aras de mantener esa unión, no se arriesgarían a emprender un proceso de ruptura con Europa.

Simpatizantes europeos

Todavía hay dudas sobre si el resto de europeos están convencidos de la necesidad de esas reformas. A ese nivel, hay algunas voces que no se pueden ignorar, aunque no procedan de las primeras filas de los distintos Gobiernos. Por ejemplo, el secretario de Estado para Europa del Ministerio de Exteriores francés, Harlem Désir, criticó la fiebre reguladora de la Comisión Europea: "Coincidimos en que la CE no tiene que regular todo, desde los contendedores de aceite de oliva hasta la cisterna de los sanitarios".

En Alemania, el ex presidente Roman Herzog (CDU) decía al magazín Focus: "Necesitamos que los parlamentos tengan derecho a defenderse ante el exceso de competencias de Bruselas". Y ante los resultados en Gran Bretaña, también el secretario general de la CSU, Andreas Scheuer, ve "una señal clara para pensar qué Europa queremos". Desde Escandinavia hasta Holanda hay voces similares y aunque Cameron aún no haya hecho propuestas de reformas concretas, ya cuenta con apoyo en muchos países.

Valentía de Cameron

Esta diversión terminará para muchos si Cameron tratase de acabar con el mercado libre intraeuropeo. Sobre todo, en cuanto al tránsito de personas, aunque también aquí rigen derechos especiales para británicos, irlandeses y daneses como se vio en la política sobre refugiados.

Pero, para Cameron, el gran peligro podría ser su papel en el escenario europeo. El mandatario se lo puso difícil a sus amigos de Bruselas con su arrogancia y ahora le convendrían formas más suavizadas para convertir las simpatías en apoyos claros. Además, todavía tiene que hacer propuestas concretas y evitar todo lo que pueda ser rechazado por atacar la esencia europea. Y aún así, muchos admiran a Cameron por su valor, por dejar votar a su euroescéptico pueblo para responder a una pregunta elemental. Sea cual sea el resultado, el referéndum aportaría una claridad necesaria, no sólo para un pequeño Estado, sino para toda Europa.